En bares, jóvenes consumen aunque no quieran

Personas que acuden a zonas de entretenimiento nocturno están a merced de los efectos del cigarro
En la colonia Condesa, a altas horas de la noche algunos establecimientos rel a ja n sus normas y permiten que se fume dentro de sus instalaciones (ARIEL OJEDA)
11/12/2017
04:54
Ricardo Moya
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La amiga de Ana Carlota hace una pausa a la conversación, toma su cigarro, inhala y exhala en un par de segundos, a un metro de distancia entre ambas, y después continúa con el tema.

Mientras el humo comienza a dispersarse, las mujeres sorben de sus bebidas, sentadas en los lugares destinados para los fumadores, colocados afuera de los bares, restaurantes y salones en la colonia Condesa, en la Ciudad de México.

Ana Carlota no consume tabaco y está consciente del riesgo de ser fumadora pasiva, pero al tener familiares y amigos que gustan del tabaco, asegura que hasta ahora no ha puesto atención o tomado medidas preventivas para evitar alguna enfermedad derivada de aspirar constantemente el humo que genera la gente cercana a ella.

“Como mis papás son fumadores, los he visto desde que fui chica, creo que me acostumbré y no me molesta”, agrega la joven.

Al comentar que ella no consume tabaco por cuestiones de salud y que vive rodeada de quienes sí lo hacen, no cree que sufra alguna consecuencia, además de que tampoco hace comentarios a la gente que sí tiene ese hábito.

“Sé que me puede traer consecuencias que afecten mi salud, pero como mis papás fuman y toda mi vida he sido fumadora pasiva, no me molesta el cigarro. Pero obviamente sé que por una cuestión de salud no debo, aunque al final, de alguna manera llega el humo a mis pulmones”, comenta la joven.

En un viernes por la noche, los acomodadores de carros abordan a los automovilistas que se detienen a preguntar por algún bar, hasta ese momento la afluencia de personas ha sido poca, por lo que no creen que vaya a mejorar, todo a raíz del temor que generó el sismo del 19 de septiembre.

A pesar de eso, algunos jóvenes permanecen frente a la entrada de locales como el Pata Negra o el Artic Bar, esperando entrar, y mientras lo hacen, consumen un poco de tabaco para, como algunos dijeron, quitarse el frío.

“Puede ser que el humo de cigarro sea dañino, pero las personas lo hacen afuera de los bares tratando de disminuir el efecto. También hay que considerar que la gente inhala sustancias mucho más dañinas cuando se encuentra en la calle, sobre todo con el humo de los autos”, subraya Jorge, quien resalta el peligro al que se exponen las personas que son fumadoras pasivas.

Para Jorge, quien es el encargado de un bar sobre la calle Michoacán, la convivencia es lo que lleva a jóvenes a permanecer en donde están los fumadores y muchos no le dan importancia a permanecer durante varias horas expuestos al humo.

“Es una cosa muy común que en los grupos que vienen a estas zona y a cualquier otra en donde haya bares o antros, conviven chavos que no fuman y sólo vienen a echarse unos tragos y, al no poder consumir tabaco adentro, se salen con sus amigos.

“Ahí es donde hay muchos fumadores pasivos, sin que ellos y gente que se encuentra a su alrededor se den cuenta”, comentó Jorge.

Enfatiza que algunos clientes le han platicado que durante la madrugada, momentos antes de cerrar, hay ciertas zonas o establecimiento que relajan las reglas y permiten que se fume en el interior de algún local, infringiendo el reglamento de establecimientos mercantiles y afectando a los clientes que no lo hacen.

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