Crónica. Hay signos de vida en derrumbe de la Del Valle

Voluntarios refuerzan sus medidas de seguridad; apoyan rescatistas de Costa Rica y Argentina
Luego del sismo de ayer, no se registraron consecuencias mayores en los inmuebles cercanos, aunque todos ellos están deshabitados por sufrir daños estructurales. (YADÍN XOLALPA. EL UNIVERSAL)
24/09/2017
03:30
Jatziri Sánchez
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Las horas continúan con su paso y la esperanza en el edificio ubicado en Edimburgo y Escocia, de la colonia Del Valle, no merman.

Equipos de rescate de Costa Rica y Argentina llegaron durante la mañana de ayer para revisar las condiciones del inmueble, destruido totalmente, que es uno de los siete edificios en los que las autoridades capitalinas continúan labores de rescate porque hay detección térmica, es decir, posibilidad de vida.

Aún hay esperanza de vida, pese a que pasaron cuatro días. Los argentinos llegaron y el mismo día se trasladaron al lugar para apoyar con sus perros y sus conocimientos de auxilio. Pasta es el nombre de una pastor belga mexicana, quien estuvo muy ocupada en busca de un aliento; sin embargo, durante su tiempo de intervención, sólo encontró silencio y posibilidades de vida.

“Hay mucho olor a muerto, a mucho olor a cadáver y lamentablemente están confirmados, pero en este caso, con nuestros cuatro perros que trajimos, tuvieron marcaje positivo”, explicó Nahuel Fraga, rescatista bonaerense perteneciente a ACECC, una organización de búsqueda y rescate.

“Posibilidades de vida hay, hasta 15 días hay posibilidades de vida por eso es que estamos acá”, declaró.

Las manos no dejan de trabajar: cargan cubetas con restos de pisos y techos, reparten alimentos a cada momento y dan señales de que debe haber silencio o de que es necesaria una pausa; no obstante, también aplauden y a veces los dedos se estrujan entre sí ante la duda o el miedo.

Trozos de ropa, cuadros rotos, partes de aluminio que quizá pertenecieron a un cancel de baño, un colchón atravesado, sucio y con algo que parece un camisón colgado y un oso de peluche se dejan ver entre las ruinas.

Debido al sismo que ocurrió ayer, los voluntarios reforzaron sus medidas de seguridad con el resto de los mexicanos que dan su alma en cada movimiento de ayuda.

“La gente se pelea hasta por ayudar. Han sido miles de personas las que se han acercado a pedir una oportunidad”, declaró Jimena de la Fuente, una de las jóvenes organizadoras de los voluntarios. “Estamos muy organizados”.

Luego del sismo registrado durante la mañana de ayer, no se registraron consecuencias mayores en los edificios aledaños, aunque todos ellos están deshabitados por presentar daños en su estructura.

Sin embargo, en un edificio ubicado sobre Eugenia #721, muy cerca de la zona, los inquilinos salieron alarmados luego de sentir que el inmueble había registrado mayores consecuencias, lo que llamó la atención de curiosos y expertos. Después de unos minutos de revisión, se autorizó el reingreso de los condóminos, pese a que una señora de edad avanzada, de nombre Eva Rico, tuvo consecuencias mayores y requirió de atención médica mayor. Apoyo con oxígeno y vigilancia permanente.

Así, entre filas de ciudadanos que acuden a brindar su tiempo y disponibilidad, también hay quienes llegan para regalar rosarios originarios de la Basílica de Guadalupe, imágenes religiosas y un puñado de sonrisas y agradecimiento por quienes están ahí, esperanzados en encontrar una o varias vidas más. Señoras que se pasean con sus canastas llenas de fe y buena voluntad.

El transcurso de la tarde se va entre camiones que recogen escombros y vecinos que desean encontrar a alguien de vuelta, con vida, y algo de paz.

Entre los lugares que alimentan a los brigadistas, hubo uno directo de la asociación México Japonesa, en donde se ofreció sopa caliente y makis para deleitar el paladar de los trabajadores incansables.

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