La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), junto con Instituciones Nacionales de Derechos Humanos (INDH) de Colombia, Ecuador, Guatemala y Honduras, solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que requiera al gobierno de Estados Unidos que frene la separación de niñas, niños y adolescentes migrantes de sus familias ,

Calificaron dicha práctica de inhumana y que "representa un total desprecio por los derechos” de los menores.

Los organismos señalaron que “los beneficiarios de dichas medidas cautelares son las niñas, niños y adolescentes migrantes que lleguen con sus familias a la frontera sur de Estados Unidos y que sean separados por autoridades de ese país”.

En la solicitud hecha a la CIDH llaman a requerir a Estados Unidos que se interrumpa la práctica de separar a los niños y adolescentes migrantes de sus familias y que adopte todas las medidas necesarias para “ proteger sus derechos a la integridad personal , la salud, la familia y la libertad personal, en relación con los derechos de la niñez ”.

Los ómbudsperson dijeron que es preocupante el cambio en la política migratoria de Estados Unidos, que dejó de proteger el interés superior de los niños y adolescentes migrantes, y decidió utilizar la separación de familias como una sanción para los migrantes que intentan llegar al país.

Los titulares de los organismos se congratularon de la emisión de un comunicado de la CIDH en el cual demanda protección a los derechos humanos de personas menores de edad en contexto migratorio y se opone a la política de tolerancia cero. Ante ello, valoran la posibilidad de actuar conjuntamente para fortalecer sus acciones en favor de ese sector de la población.

Señalaron en su solicitud a la CIDH que “resulta especialmente peligroso que la separación de familias se tome como mecanismo para disuadir a las personas de migrar hacia ese país, enfrentándolas al peligro de ser separadas de sus hijos si lo intentan; dicha postura del gobierno estadounidense es inhumana y representa un total desprecio por los derechos de niñez y adolescencia migrantes, así como por la especial necesidad de protección que tienen”.

La CIDH y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) han establecido de manera reiterada que las medidas cautelares y provisionales tienen caracteres cautelar y tutelar.

Respecto al primer punto, buscan evitar un daño irreparable y preservar el ejercicio de los derechos humanos, por lo que urge se ordenen esas medidas para que el gobierno estadounidense detenga la separación de niños y adolescentes migrantes de sus familias.

Explicaron en su petición de medidas cautelares, la cual se anticipó desde el viernes anterior, “que de acuerdo con el artículo 25.2 del Reglamento de la Comisión Interamericana, para la solicitud de dichas medidas se consideran la gravedad de la situación, la urgencia de la misma y el daño irreparable”.

Explicaron que la política migratoria de Estados Unidos de separar a las niños y adolescentes migrantes de sus padres rompe el vínculo familiar. Recordaron que ese país está obligado por el Artículo VII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre a proteger el derecho de protección a la infancia, y a hacer cumplir el principio del interés superior de la niñez.

Aseguraron que la separación de los hijos de sus padres es contraria al interés superior por los daños emocionales que esto ocasiona a niños y adolescentes.

En el documento manifestaron que “el interés superior de la niñez es uno de los principios rectores que conforman los derechos humanos de ese grupo poblacional en contexto de migración, y toma en cuenta que como personas sus integrantes tienen derechos humanos y por su condición de proceso de maduración necesitan de protección y cuidados especiales”, esa razón toda autoridad que tenga contacto con ese grupo debe considerarlo prioritario al momento de tomar decisiones que los involucren.

Para los organismos de derechos humanos la libertad de los menores es violentada si son separados de sus familias y detenidos sin que se justifique de manera alguna.

Destacaron que esas separaciones afectan su integridad y rompen sus relaciones familiares, sin que posteriormente se repare el daño, “puesto que el deterioro en su desarrollo físico y mental podrá provocar enfermedades como ansiedad o depresión”.

Señalaron que los beneficiarios de las medidas cautelares son los niños y adolescentes migrantes que lleguen con sus familias a la frontera sur de Estados Unidos y que sean separados por autoridades de ese país.

La petición de medidas cautelares fue dirigida ayer al secretario Ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrāo, y está firmada por los titulares de la CNDH, Luis Raúl González Pérez; Defensoría del Pueblo de Colombia, Carlos Alfonso Nefret Mosquera; Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala, Augusto Jordán Rodas Andrade, y Comisión Nacional de los Derechos Humanos de la República de Honduras, Roberto Herrera Cáceres, así como por la Encargada de la Defensoría del Pueblo de la República de Ecuador, Gina Benavides Llerena.

msl

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