"¡Bienvenido!", le gritan los fieles

Foto: EL UNIVERSAL
06/02/2018
03:22
Julián Sánchez, Teresa Moreno y Astrid Rivera
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Después de un fuerte abrazo que le dio el cardenal Norberto Rivera Carrera a su sucesor, Carlos Aguiar Retes, en el altar mayor de la Basílica de Guadalupe, uno a uno, los cerca de 100 obispos hicieron lo mismo frente a la imagen de la llamada Morenita del Tepeyac. Le ofrecieron su apoyo, solidaridad y suerte en esta nueva encomienda que tiene en la arquidiócesis más grande de América Latina, y que, coincidieron, tiene grandes complejidades.

En la ceremonia de casi dos horas estuvieron, entre otros, la aspirante a la Presidencia, Margarita Zavala; el panista, Santiago Creel; el morenista Martí Batres, así como Dionisio y Lorenzo Meade, padre y hermano del precandidato de la coalición Todos por México, José Antonio Meade. Ante los asistentes, Aguiar Retes dijo que asumirá los retos del contexto actual.

Las situaciones que violentan la justicia y la paz fueron en las que más hizo énfasis en su primera misa este hombre de 68 años de edad, originario de Nayarit, en su primer misa como Arzobispo Primado.

Después de la Profesión de Fe que protagonizó en la Catedral de la Ciudad de México, Carlos Aguiar llegó a la Basílica, que ayer llenaron fieles, entre ellos familiares, personajes de los sectores político y empresarial, así como de otras creencias religiosas que fueron invitados, como el arzobispo griego Athenágoras, de la Iglesia ortodoxa.

En la primera fila de la zona de invitados estaban Margarita Zavala y Santiago Creel, más atrás la senadora Ana Lilia Herrera y el ex gobernador de Morelos Antonio Adame.

Aguiar Retes ingresó al atrio, para luego caminar en medio de una valla humana con integrantes del Cabildo Guadalupano, encabezados por el rector Enrique Glennie, hasta la entrada del templo consagrado en octubre de 1976, en el que se escuchaba el repique de las campanas y el canto del coro Niños de la Basílica y de fieles, que entonaban la canción La Guadalupana.

El representante del papa Francisco, el nuncio Franco Coppola, le entregó el báculo pastoral, con lo que se ratificó su consagración.

Luego de la misa, los invitados cruzaron el atrio para llegar al salón en donde se ofreció una comida, en la que estuvieron, entre otros, el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida (a la derecha del prelado) y la subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Patricia Martínez Cranss, así como el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo. En la mesa principal estaba, a la izquierda del nuevo arzobispo, su similar de Chicago, Blase Joseph Cupich.

Ceremonia en Catedral. Entre gritos de: “¡Bienvenido!”, Aguiar Retes fue recibido por la feligresía como el nuevo arzobispo metropolitano. El cardenal caminó entre una valla conformada por los integrantes de la Escuela de Pastoral de la Basílica y la Catedral, durante su ingreso a la sede de la Diócesis Metropolitana, donde lo acompañó el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

En el acto, al que asistió la precandidata a la Ciudad de México, Alejandra Barrales, Aguiar fue recibido por los integrantes de las órdenes de la Cruz de Malta y del Santo Sepulcro, se acercó a la Puerta Santa y tocó tres veces con un martillo. La puerta se abrió y entonces entró hacia el Altar Mayor, donde fue recibido por el Venerable Cabildo Metropolitano. La tradición católica marca un toque de campanas de la Catedral para dar la bienvenida a su nuevo obispo.

Pero no repicaron las 35 campanas del campanario, sino sólo siete: las de Santiago Apóstol, Nuestra Señora de los Ángeles, Las Aves Marías, San Gregorio, San Pedro y el Carmen, la Concepción y Santa Bárbara para acompañar a Aguiar Retes del Zócalo hacia la Puerta Santa de la Catedral.

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