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La organización Guerreros Unidos, una escisión del Cártel de los Beltrán Leyva, identificada recientemente por la Administración para el Control de Drogas (DEA) como una de las que ha extendido sus operaciones en Estados Unidos, es liderada por mujeres, la mayoría esposas de los líderes que han sido detenidos.

Una investigación que tiene abierta la Procuraduría General de la República (PGR) apunta a una nueva conformación en la que se incluye a mujeres, entre ellas las esposas de los Casarrubias Salgado, informaron fuentes ministeriales.

Con un perfil bajo desde las detenciones de los presuntos implicados en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida en septiembre de 2014, algunas de las mujeres tomaron parte del control y las decisiones al interior del cártel, que distribuye heroína en Estados Unidos.

A la nueva conformación también se unen las esposas de los jefes de sicarios. Dentro de la estructura, algunas de ellas fungen como mandos pero también como halcones.

La toma de poder femenino en el cártel tiene sus inicios con María de los Ángeles Moreno, esposa del ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien, de acuerdo con la declaración del detenido Sidronio Casarrubias Salgado, máximo líder de Guerreros Unidos, era la principal operadora financiera y, junto con su esposo, actuaban desde la presidencia municipal.

Tras la captura, el 30 de abril de 2014, en Toluca, de Mario Casarrubias, El Sapo, fundador de esa organización criminal, su hermano Sidronio ejerció el control de la organización que opera principalmente en Guerrero, Estado de México y Morelos.

Sidronio Casarrubias fue detenido en el Estado de México el 17 de octubre de 2014. Desde ese día, quien asumió el liderazgo fue su hermano Adán El Tomate, quien mantiene una disputa con la organización denominada Los Rojos, ambas son escisiones del cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

En relación con los halcones y grupo operativo, el ex director de la policía de Iguala, Felipe Flores Velázquez, y Francisco Salgado Valladares tenían un equipo de élite dentro de corporación llamado Los Bélicos, identificados como violentos y a las órdenes de José Luis Abarca.

En su declaración por el caso Iguala, Sidronio Casarrubias dijo que José Luis Abarca utilizaba el dinero de las arcas de Iguala para pagar a los directores de las policías y presidentes municipales de Taxco, Cocula, Buena Vista de Cuéllar, Tepecoacuilco, Huitzuco y Teloloapan para contener la entrada de grupos antagónicos que pelearan la plaza.

Entre las mujeres que se mencionan como las que probablemente asumieron parte del control de Guerreros Unidos están algunas relacionadas con Sidronio Casarrubias Salgado, El Chino, Mario Casarrubias Salgado, El Sapo, Adán Zenen Casarrubias Salgado, El Tomate, y José Ángel Casarrubias Salgado, El Mochomo.

Felipe Flores Velázquez, ex director de la Policía Municipal de Iguala; Francisco Salgado Valladares, ex subdirector de policía de Iguala; Israel Arroyo Mendoza, El Spagueti; Víctor Hugo Benítez Palacios, El Tilo, jefe de plaza en Iguala; Sostenes Toribio Rentería, El Chino, Pedro Bailón Díaz, Onofre Marquina Chapa y Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo.

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