¿Qué enfermedad tuvo Hitler, Churchill, Stalin, Mussolini o Miterrand?

Desde el síndrome de poder de Adolfo Hitler hasta la presunta bipolaridad del dictador italiano Benito Mussolini; aquí un recuento de las enfermedades que aquejaron a los líderes mundiales durante el siglo pasado
Adolfo Hitler, Winston Churchill y Benito Mussolini (FOTO: ARCHIVO EL UNIVERSAL)
21/12/2017
01:10
Redacción
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¿Hitler estaba loco? ¿El alcoholismo afectó la toma decisiones de líderes mundiales durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Un presidente de Estados Unidos gobernó con Alzheimer?

David Owen, médico metido a político en Reino Unido, se dio a la tarea de investigar qué enfermedades aquejaron a líderes mundiales durante el siglo pasado. En el libro En el poder y la enfermedad, desvela secretos y concatena historias en torno a los males de salud que aquejaron a quienes tomaron decisiones que cambiaron el rumbo de la historia.
Woodrow Wilson padecía hipertensión. Hay registro de numerosos incidentes neurológicos.

Winston Churchilll, Theodore Roosevelt y Lyndon Johnson padecieron bipolaridad. Roosevelt practicó box y siendo presidente perdió la visión del ojo izquierdo, lo cual nunca se supo.

Los momentos de depresión que padecía Churchill él los llamó “mi perro negro”. Además, “bebía grandes cantidades de alcohol. (Pero) el alcohol nunca pareció perjudicarle mucho”. Bebía champán, brandy y whisky.

Roosevelt contrajo poliomielitis a la edad de 39 años. Eso lo dejó inmovilizado de las dos piernas. Siendo presidente se dio la impresión de que estaba de pie pero nunca se le fotografió con la usual silla de ruedas, tan fue así que de las 35 mil fotografías de la Roosevelt Presidential Library, solo dos lo muestran en silla de ruedas.

Calvin Colidge, ex presidente de Estados Unidos, se presume que dejó la Casa Blanca en 1925 debido a que sufrió un infarto; en 2006 se confirmó que además padecía depresión. Las alergias le causaron asma y siempre usó spray de garganta, algo que se mantuvo siempre en secreto.

La investigación señala que Adolfo Hitler en realidad lo que padecía era hybris, un síndrome asociado al poder y fue más evidente hasta 1941, ya en plena Guerra Mundial. “Se había vuelto totalmente impermeable a las opiniones de los demás y estaba cometiendo errores enormes, característicos del síndrome de la hybris”.

En realidad, Hitler era “un neurótico que carece de las adecuadas inhibiciones”. Tras la explosión de la bomba en julio de 1944, Hitler se volvió consumidor de cocaína, la cual inhalaba dos veces al día.

“No hay pruebas convincentes que permitan clasificar a Hitler como un enfermo mental”, establece Owen.

Jose Stalin tenía miedo de ser asesinado. Era paranoia. Una ocasión ordenó ejecutar a un guardia porque arregló sus botas para que no crujieran y así no lo escuchaba el líder del Kremlin. Sin embargo, padeció hipertensión y arteriosclerosis.

El dictador italiano Benito Mussolini un día escupió sangre. Tenía una úlcera gastroduodenal de importancia pero no mayor que su creciente inseguridad. Se presume que era bipolar. Continuamente tenía pesadillas sobre su muerte: pensaba que sería detenido por Estados Unidos y juzgado en el Madison Square Garden de Nueva York. En realidad murió colgado junto a su amante en Milán.

Dwight Eisenhower, presidente de Estados Unidos de 1953 a 1961, vivió uno de los momentos más estrujante de la Guerra Fría. Junto con la entonces URSS tenían el mayor poderío nuclear. El 24 de septiembre de 1955, mientras jugaba golf, se sintió mal y pensó que era una indigestión. Al día siguiente le realizaron un electrocardiograma y resultó que sufrió un infarto. Ya en 1949 había enfrentado un ataque cardiaco.

Charles de Gaulle, presidente de la República Francesa en 1940, llegó a pensar en el suicidio. De contagió de malaria. Sufrió de hipertrofia de próstata. En 1964 visitó México y nunca se supo que traía un catéter en la vejiga. En una rueda de prensa en 1965 dijo: no se preocupe, no dejaré de morirme algún día.

Ronald Reagan, quien fue presidente casi a los 70 años, dijo en campaña al New York Times que estaba dispuesto a renunciar si le detectaban demencia senil. Su abuela lo había padecido. No habló del Alzheimer. En 1992, ya fuera del cargo, era incapaz de reconocer a quien fue su secretario de Estado, George Shultz en un acto de campaña de George Bush.

Margaret Thatcher tuvo una salud envidiable los 11 años que fue primera ministra del Reino Unido. Pero la investigación concluye que fue víctima de hybris.

Francois Mitterrand fue presidente de Francia y en años de convulsión mundial por la guerra del Golfo Pérsico. Tenía cáncer.

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