México, listo para tener una Presidenta: Janine Madeline

Debido al número de aspirantes, los resultados de 2018 serán cerrados, dice; afirma que a pesar de avances, violencia política de género persiste en el país
Foto: Janine Madeline Otálora, magistrada presidenta del TEPJF. CAMILA MATA. EL UNIVERSAL
18/10/2017
03:00
Pedro Villa y Caña
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Al iniciar el proceso político de 2018, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) pide “confianza en el juez y en la justicia electoral”. Janine Madeline Otálora, magistrada presidenta de ese organismo, asegura que a mayor participación política, los resultados serán más cerrados.

“Creo que es muy pronto para vaticinar cómo se dibujará el resultado de la Presidencia”, así como pronosticar algún posible fraude para lo que, dijo, “tenemos normas que blindan totalmente esto, criterios jurisprudenciales que interpretan los vacíos de la ley y que dicen cómo debe leerse para blindar el proceso”.

La titular del TEPJF indica que este organismo ofrece certeza y confianza porque resuelve no sólo en tiempo, “sino a manera de preservar el orden constitucional y el orden legal, pero respetando los derechos políticos”.

A 64 años de que se haya otorgado el voto a la mujer, dice en entrevista con EL UNIVERSAL que la discriminación persiste contra ellas “y lo vimos en las elecciones, sobre todo de 2013-2014, en las que compitieron muchas mujeres. En casi todas las entidades había candidatas a gobernadora y sólo una ganó, en Sonora”.

Afirma que México está listo para ser presidido por una mujer y para que el Congreso sea integrado por más de 50% de ellas. “Que una mujer participe en política no es sólo porque somos más de la mitad, tenemos otra visión de cómo hacer política”.

Califica como histórico el proceso electoral del próximo año y asegura que todavía existen muchas deudas por saldar con las comunidades indígenas, no sólo en el ámbito político, sino también en lo social.

¿Cuál es su reflexión en torno a las elecciones del próximo año para Presidente de la República, el Congreso, varias gubernaturas y más de 2 mil puestos de elección? ¿Cuál es su balance?

—Es un proceso sumamente importante para México, importante no solamente por los cargos que se van a elegir, sino porque por primera vez en nuestra historia política se van a llevar a cabo tantos procesos electorales de manera simultánea.

Vamos a elegir Presidente, se va a renovar la totalidad de las dos Cámaras y habrá elecciones en 30 estados, entre ellos son nueve gobernadores. Se van a renovar muchos Congresos locales y ayuntamientos, sin tomar en cuenta los cargos de regidores, que varían según la población de cada municipio. Estamos hablando de tres mil 600 cargos a renovar. Es algo histórico en nuestro país.

A casi 64 años de otorgarse el derecho a votar a las mujeres en México, ¿cuál es el panorama que observa en ese sentido?

—Hemos avanzado, no tan rápido ciertamente, aunque no diría que todas las mujeres; sabemos que hay todavía algunas comunidades indígenas en Oaxaca en las que las mujeres no tienen derecho a votar, son las menos, pero todavía las hay.

Nos falta avanzar más en cuanto al derecho a ser votadas. Ahí la participación política de las mujeres sigue deficiente. Sigue deficiente por dos razones: por una parte, la falta de compromiso de algunos partidos políticos para darle a las mujeres candidaturas en municipios o en Distritos donde pueden realmente ganar; darles el apoyo económico para las campañas, porque ese es otro de los problemas, que no se les da el financiamiento de campaña debido para que puedan tener la misma estructura, y un problema cultural todavía de que el ciudadano ejerza un voto diferenciado y elija también a las mujeres.

Y como ha aumentado la participación [de las mujeres], la reacción ha sido un aumento en la violencia política de género, un fenómeno al que nos estamos enfrentado cada día más. Lo hemos visto en entidades como Chiapas o Guerrero, sí votan a las mujeres, acceden al cargo, pero una vez que están en él, no las dejan y las obligan a renunciar.

La otra faceta es la violencia política contra la participación política.

Con este derecho sólo ha habido siete gobernadoras en México. ¿Este número podría indicar que existe una discriminación todavía hacia la mujer?

—Existe una discriminación y lo vimos en las elecciones, sobre todo de 2013-2014, compitieron muchas mujeres, en casi todas las entidades había candidatas a gobernadores y sólo una ganó elecciones, en Sonora.

Hoy son 32 entidades y hay una gobernadora nada más. Eso es muy preocupante, ¿qué es lo que está pasando? Hay candidatas extraordinarias, ¿qué es lo que está sucediendo en los partidos políticos? Están faltando en su apoyo para ellas, los ciudadanos no lo están haciendo y tenemos casos de mensajes subliminales, del propio Instituto Nacional Electoral, me parece fue en el estado de Puebla, en el que había tres candidatas o en el estado de Tlaxcala, tres candidatas y un candidato para el cargo de gobernador y los spots de la autoridad administrativa eran: ‘Salgan a votar por un gobernador’. ¿Cómo un gobernador, si hay una mayoría de candidatas?

Entonces, me parece que a nivel del discurso subliminal sigue siendo un mensaje discriminatorio.

¿Qué ofrece el tribunal a los ciudadanos y a los políticos para este proceso electoral de 2018?

—Lo que ofrece es una gran certeza, una gran confianza. El tribunal es una institución fuerte que funciona, que da resultados, que resuelve no sólo en tiempo, sino que resuelve de manera que preserva el orden constitucional y el orden legal, pero respetando los derechos políticos.

Uno puede hablar y manejar fácilmente en un debate nacional los temas, por ejemplo, de nulidad de elección, pero al hablar de nulidad de elección se tienen siempre que ponderar el respeto a la ley y también el derecho de votar de todos, muchos principios que pondera el tribunal.

Entonces, el único mensaje que puede mantener es el de confianza en el juez electoral, confianza en la justicia electoral. Se va a impartir, se está impartiendo y con certeza, con congruencia, con repetición de los criterios, que es algo muy importante, que se juzgue siempre con el mismo criterio ante situaciones similares.

¿Hay temor de una elección de tercios o muy cerrada para el cargo de Presidente?

—Lo único que podemos decir a tantos meses de la jornada, es que habrá muchos contendientes. Hoy hay 37 solicitudes de candidatos independientes para la Presidencia de la República [la entrevista se realoza previo al cierre de registros], falta ver que los 37 obtengan su calidad de aspirantes y posteriormente, de candidatos independientes, además de las candidaturas de partidos políticos. A mayor participación política, resultados más cerrados y mayor competencia. Creo que es muy pronto para vaticinar el resultado de la Presidencia.

¿Existe posibilidad de un fraude electoral en 2018? ¿Qué blindaje hay para evitarlo?

—Es muy difícil pronosticar si habrá o no habrá algún fraude electoral. El INE declaró que protegerían el proceso. Yo creo que tenemos normas que blindan totalmente esto, criterios jurisprudenciales que interpretan los vacíos de la ley y que dicen cómo debe leerse, en este caso, para blindar el proceso electoral.

¿Hay choque con el INE por las decisiones que ahí se toman?

—Ninguno, no hay ningún choque. La autoridad administrativa interpreta de su lado, en su visión y acorde con su percepción; el Tribunal Electoral resuelve. Se aprobaron calendarios electorales y hemos avalado la integración de sus comisiones. En otros temas no les hemos dado la razón porque hemos tenido otra interpretación jurídica. No hay choque.

¿No pone en riesgo 2018?

—Para nada.

En cuanto al tema de usos y costumbres, esta resistencia no sólo a que las mujeres tengan derecho a ser electas, sino a que cuando sean electas accedan al poder, ¿es materia pendiente en el país?

—Todavía tenemos muchas deudas con las comunidades indígenas, con el acceso a la justicia para ellas, es la razón por la cual hace ya más de un año el Tribunal creó la Defensoría Pública Electoral para pueblos y comunidades indígenas, con la finalidad de que todos ese sector del país en el ámbito de sus derechos políticos tenga acceso a la justicia de manera gratuita y con todo el profesionalismo que puede haber a través de una defensoría pública electoral.

Proteger los derechos de las mujeres indígenas en particular es algo fundamental para toda nuestra democracia, porque no se da la violación a sus derechos, no se da sólo dentro de los sistemas normativos internos, dentro de estas comunidades que eligen por usos y costumbres.

Tenemos el caso de Chiapas, tiene un sistema mixto en que el municipio por asamblea elige primero a la o al candidato, pero después vienen los partidos políticos, toman a los candidatos que fueron electos por las asambleas y los llevan bajo un color político. Ahí se da muchísima violencia hacia estas mujeres y hombres, también indígenas, lo vimos en San Juan Chamula, donde asesinaron al síndico. Hemos visto renuncias de mujeres, pero en Guerrero también hemos visto presiones hacia mujeres electas por sistemas de partidos políticos.

Es una deuda que todavía tenemos por saldar y no sólo en lo político, también en lo social. Me parece que eventos como este seminario que se va a llevar a cabo para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres Rurale es uno de ellos.

¿Cuál sería su opinión sobre las políticas públicas de equidad de género que se han impulsado en el país? ¿Han sido efectivas?

—Me parece que se ha caminado, es un tema en el que se debería avanzar de manera más rápida, pero se han logrado y hay campañas en pro de las mujeres, de sus derechos y contra la violencia en general hacia ellas. Yo no me limitaría a hablar de violencia política, sino de violencia por la situación de la mujer.

 

¿México está listo para tener una mujer como Presidenta?

—México está listo para ser presidido por una mujer, está listo para tener Cámaras en el Congreso en las que haya más de 50% de mujeres.

Más de 50% de la población en el país somos mujeres. Que una mujer participe en política no es sólo porque somos más de la mitad, es porque tenemos otra visión de cómo hacer política y de cuáles son las necesidades de la nación, de un municipio, de un Distrito, de un país para aportar otra visión en la política y otra interpretación de la crisis en la que vivimos y de las necesidades.

¿Qué plantea el Foro de las Mujeres Rurales que se realiza en el Senado de la República?

—Se trata de un foro muy relevante porque hablamos de la mujer política, hablamos de las mujeres jóvenes, de todos estos problemas que están enfrentando únicamente por querer salir a vivir: son objetos de homicidios, violaciones y maltrato. Pero se nos olvida mucho la mujer rural, no se habla de la mujer rural, se habla seguramente más de la mujer indígena que de la mujer rural.

Tenemos muy serios problemas en el ámbito rural, no hay representación, hay muy poca representación de las mujeres dentro de los ejidos, dentro de sus sistemas de representación y de organización. Y dentro del mundo de la mujer rural, particularmente el de la mujer indígena, es sumamente importante. No se ha visibilizado a la mujer rural.

Y me parece que esta organización de 100 mujeres líderes en el ámbito rural es empezar a dar visibilidad a ese mundo campesino que está oculto y que suele estar en condiciones de gran miseria y discriminación.

Me parece que es fundamental para abrir una ventana hacia una población que es mayoritaria.

¿Van a participar organismos que son clave?

—Están el Tribunal Electoral, que es quizá menos clave en esto, pero están todos los tribunales agrarios, la Procuraduría General de la República, el Instituto Nacional de las Mujeres, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el INE.

Pero sí, siempre se nos olvida, hablamos del derecho de votar, pero se nos olvida ver cómo se vota dentro de los ejidos para elegir a sus propias autoridades, así como la discriminación hacia las mujeres en ellos.

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