20 | ABR | 2019
“En SNTE no queda prestigio ni dignidad”
Consejero magisterial, Carlos Jonguitud Carrillo. Foto: LUCÍA GODÍNEZ. EL UNIVERSAL

“En SNTE no queda prestigio ni dignidad”

30/09/2018
03:21
Teresa Moreno
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Habrá pelea por titularidad del contrato colectivo, advierte; sindicato opositor tiene más de 500 mil agremiados, asegura

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Carlos Jonguitud Carrillo, consejero magisterial, considera que si el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) continúa perdiendo influencia entre ese gremio, habrá una pelea por la titularidad del contrato colectivo de trabajo.

Jonguitud Carrillo es hijo del histórico líder de la corriente “Vanguardia revolucionaria”, Carlos Jonguitud Barrios, quien en 1989 fue obligado a renunciar por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari para dar paso a Elba Esther Gordillo como titular del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE.

Asegura que el Sindicato de Trabajadores de la Educación, del cual es consejero y contrario al SNTE, tiene a más de medio millón de integrantes en todo el país y continuará creciendo.

Sobre Elba Esther Gordillo Morales, dijo que “cada persona construye su propia historia”. Matizó que su padre tuvo una salida honrosa del SNTE, mientras que ella se fue acusada de diversos delitos, de los cuales después fue exonerada.

¿El SNTE se encuentra en riesgo de perder la titularidad del contrato colectivo?

—Por supuesto, cuando seamos la mitad más uno de los maestros, vamos a demandar la titularidad del contrato.

¿Qué representa para el gremio y la educación la salida de Elba Esther Gordillo de la cárcel?

—Para el SNTE significa que si Elba Esther sale absuelta, ¿qué va a pasar legalmente con el sindicato? La base de todo esto es que está absuelta. La dañaron y le van a tener que reponer sus garantías.

¿Prevé una lucha por la titularidad del contrato?

—Si no se hace de forma democrática y sensible, sí. Va a haber un escape de los profesores del SNTE y nosotros vamos a estar ahí para rescatarlos. En esa organización ya no queda nada de prestigio ni de dignidad. No veo a nadie defendiendo ningún ideal; sólo veo a personas defendiendo posiciones y las posiciones no arman un sindicato.

¿Qué se está peleando en la lucha por la titularidad de ese contrato colectivo?

—No es dinero, ni de los mil 300 millones de pesos que se le dieron al SNTE para promover la reforma. Es tener derecho al pliego petitorio y eso lo hace quien tiene la titularidad del contrato. Queremos pedir un incremento salarial significativo para los profesores.

¿Con la llegada de AMLO ve que se abra una puerta hacia la democratización del SNTE?

—Los trabajadores son quienes deben defender la democracia de sus organizaciones, no el Presidente. Si se permite que alguien se enquiste y se haga un líder cacique, es porque esa organización no es demócrata.

¿Usted ve a Elba Esther Gordillo dirigiendo un nuevo sindicato?

—Creo que ella va a pretender dirigir el SNTE, ese es su interés. No veo que Juan Díaz pueda resistir en donde está hoy, y ese debilitamiento ella lo va a aprovechar.

Sin decir si es o no inocente, ¿cree que fue un chivo expiatorio?

—Era muy importante para el presidente Peña Nieto llevar a cabo la reforma educativa y cualquiera que se hubiera opuesto iba a tener muchas repercusiones. Debemos ser cuidadosos. Como chivo expiatorio no lo veo, pero si no haces caso a las disposiciones del patrón, en este caso la SEP o el Presidente, no funcionas.

¿Fue karma?

—¿Karma?... Supongo que me lo pregunta por si fue de traición a traición pero no, yo creo que cada persona construye su propia historia.

¿Qué similitudes y diferencias encontró entre el caso Gordillo Morales y el caso Jonguitud Barrios?

—En el caso de mi padre, vi claramente a alguien que sin deberla ni temerla, incluso habiendo operado por la candidatura de Carlos Salinas de Gortari. Fue muy difícil el momento en que Carlos Jonguitud Barrios entrega su renuncia, pero fue un acto honorable. Con la profesora Elba Esther desconozco cómo fue, pero lo que vi es que en su caso había un presunto ilícito que perseguir. Con mi padre lo que se perseguía fue tanto tiempo de un liderazgo, pero estaban confundidos porque, a final de cuentas, se usó políticamente a un grupo, que fue la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), para decir que faltaba democracia. Jonguitud Barrios era líder de una corriente del SNTE, la que tenía más posicionados en el CEN que la Coordinadora, pero eso no era culpa suya.

-¿Es una historia de traiciones la del SNTE?

—De una política muchas veces que se ha confundido. En toda esta circunstancia de poder, al ser tan hegemónico, muchos se confunden y empiezan a mal utilizar el poder de servir y empieza a haber intercambios no adecuados, no legales ni justos.

¿Qué sigue ahora?

—Elba Esther salió exonerada y dentro del mismo gobierno. Es muy delicado lo que está pasando. Si el presidente electo no aprovecha ese momento para orientar los trabajos a que se renueve el sindicato, hay que darle la oportunidad de renovarse de forma adecuada. Creo que Elba Esther, después de una etapa de reflexión de tantos años en la cárcel, tiene la oportunidad de si le reponen sus derechos laborales, convocar a la elección de una nueva dirigencia.

¿Hay planes para crecer el sindicato al inicio de este sexenio?

—La reforma educativa nos ayudó mucho porque estuvimos cercanos a los compañeros, que siempre protestaron por la forma de evaluar. No podemos venir cada sexenio a improvisar una nueva forma de llevar la educación en el país; no debemos ser únicamente inspiracionales. Hacer adecuaciones, pero no reformarlo todo porque no le da continuidad al trabajo en educación. No sé si la reforma sea buena o mala, pero seguramente bases tiene.

¿Considera que la postura del SNTE ante la reforma educativa generó un éxodo a su sindicato?

—De no ser por la falta de operación del SNTE, el sindicato minoritario que somos nosotros no hubiera crecido como lo hemos hecho.

¿Cumplió la reforma el objetivo de quitarle poder al magisterio?

—En lugar de que el Estado recuperara la rectoría de la educación, lo único que hizo fue politizar más al gremio magisterial porque votó en contra de Aurelio Nuño como coordinador de campaña de José Antonio Meade y a favor de quien les dijo: ‘Vamos a abrogar la reforma’. No haber tomado en cuenta a los trabajadores para hacer la reforma, fue un grave error.

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