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Ambiciones fracturan al blanquiazul

Especialistas señalan que el PAN vive una de sus peores crisis, pero la ruptura interna no tiene que ver con una cuestión doctrinaria e ideológica, sino con aspiraciones personales
Foto: ESPECIAL
29/10/2017
03:20
Suzzete Alcántara
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Especialistas afirman que la fractura que se dio al interior del Partido Acción Nacional (PAN) tras la salida de Margarita Zavala no es equiparable ni comparable con la ocurrida en 1992, cuando los integrantes del Foro Doctrinario y Democrático abandonaron el blanquiazul.

Esto, señalan, debido a que el éxodo de José González Torres, Pablo Emilio Madero Belden, Jesús González Schmall, Bernando Bátiz, Jorge Eugenio Ortiz —por mencionar sólo algunos de los perfiles— fue por una cuestión doctrinaria e ideológica.

En contraste, argumentan que la renuncia de la esposa del ex presidente Felipe Calderón obedece más a una aspiración personal por la candidatura presidencial que a una cuestión de ideología. Además de que, explican, la salida de los foristas no surgió de un interés individual o personal, sino de una decisión grupal por diferir de las políticas partidistas ante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Los foristas abandonan Acción Nacional

El 7 de octubre de 1992 un grupo de panistas que conformaban el Foro Democrático y Doctrinario decidieron abandonar las filas del partido, bajo el argumento de que en Acción Nacional se estaba realizando “un indebido y antidemocrático acercamiento con el gobierno federal”, encabezado por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (PRI), así como por el apoyo abierto a la política estatal, la injerencia creciente de los empresarios en la vida del partido, el autoritarismo interno, burocratización y las intransigencias para con los grupos y opiniones divergentes.

Los notables panistas agrupados desde 1990 en el foro criticaron la dirección del entonces presidente del partido, Luis H. Álvarez, por la estrategia hacia el régimen y su relación con los grupos empresariales y la democracia de la vida interna, hecho que los excluyó de los cargos y candidaturas partidistas.

El conflicto subió de tono cuando Luis H. Álvarez les pidió a los diputados panistas votar a favor de la propuesta de reforma política de Carlos Salinas de Gortari, además de que el Consejo Nacional del partido rechazó reformar los estatutos, a fin de que el partido vinculara sus decisiones políticas a los principios y valores morales.

El 12 de octubre en conferencia de prensa, los ex presidentes del blanquiazul Pablo Emilio Madero y José González Torres expresaron su inconformidad al señalar que el PAN no debía estar a la “sombra del gobierno”, pues como diría el fundador de éste, Manuel Gómez Morín, el partido no puede estar sujeto al “apetito del poder”.

“No le hacemos ni le haremos falta. Por supuesto que seguirá sin nosotros [el PAN], pero ya no es el partido de ideales. Será muy difícil, casi imposible que rectifique.

“Lo que me preocupa es el cambio de criterios. Antes luchábamos por ideales. Ellos, sobre todo los de nuevo ingreso, le dieron más prioridad al criterio de eficacia, una cosa es reconocer al gobierno de la República y otra cosa apoyar todo. No es posible apoyar el programa económico del presidente [Salinas de Gortario], que nos lleva al capitalismo liberal”, dijo González Torres.

Por su parte, Pablo Emilio expresó que Acción Nacional debía actuar inspirado en su doctrina, mas no ser “pro salinista, pro liberal y pragmático”, porque los triunfos en Chihuahua y Baja California son fruto de la culminación de 53 años de lucha, mas no un esfuerzo de última hora, “no se pueden explicar sin el esfuerzo de mucha gente y de muchos años. Actuar el bloque siempre es negativo, no puede darse el desplazamiento porque unos se consideran más capaces”.

Bátiz señaló que con dolor abandonaban las filas de Acción Nacional, pero también con dignidad, porque no estaban de acuerdo en que el partido iniciara una etapa de “simbiosis con el sistema”, el cual adoptaba prácticas contrarias a los principios del partido como: “la privatización de la banca, la reforma electoral que le dio al PRI la ventaja de la cláusula de gobernabilidad y respaldar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte [TLCAN]. El partido dejó de ser de inspiración humanista”, agregó.

En respuesta, la dirigencia nacional del partido sostuvo en comunicado que en Acción Nacional se entra y sale con absoluta libertady que las razones de quienes habían renunciado carecían de “fundamentos”, debido a que la línea política del organismo ha sido concretada y definida no por una persona, sino por los órganos estatutarios.

“El PAN no ha variado su conducta política ni sus tesis fundamentales. La alusión a la presencia de empresarios en el partido es falsa y populista. En cuanto al cargo de autoritarismo, se ha comprobado que es otra más de las imputaciones gratuitas de los renunciantes.

“Su disidencia de años y su actitud injuriosa no dieron lugar a la exclusión. Se van porque quieren y esa decisión se respeta. En el PAN a nadie se ha dejado de escuchar, pero las decisiones siempre se han tornado por consenso y por votación. Las determinaciones tomadas democráticamente obligan a todos, a los que ganan y a los que pierden”, refiere.

En un comunicado, el Comité Nacional concluye que en los 53 años del partido se han dado renuncias. “Esto es natural”, dado que es una organización probablemente democrática, “por fortuna, la historia lo confirma”, además de que siempre han sido “más los que llegan que los que se van”.

Zavala rompe con el PAN

El pasado viernes 6 de octubre la ex primera dama, Margarita Zavala anunció su salida del PAN, debido a que el proceso interno no le beneficiaba para ser la candidata presidencial en 2018, por lo que había optado contender bajo la figura de independiente, como lo había externado dos años atrás, cuando dio a conocer sus intenciones políticas.

“Me voy sin rencor. No tengo más que palabras de agradecimiento para el partido, aquí crecí y aquí he pasado la mayor parte de mi vida. Me llevo a Acción Nacional en el corazón y siempre seré panista. Los valores que encontré y aprendí en el partido me seguirán acompañando toda la vida”, declaró Zavala en un video difundido en redes sociales.

Zavala añadió que si bien renunciaba a la militancia del blanquiazul luego de 33 años, no lo hacía así a su deber de hacer política con principios y participar en la vida pública de México. Además, la aspirante a la Presidencia lamentó que el líder nacional panista, Ricardo Anaya, haya cooptado los órganos del partido y terminado por entregar las decisiones más importantes del organismo a terceros.

“Pedí reglas. Lo pedí en público y en privado, lo pedí en la Comisión Permanente, por escrito y en video. La respuesta [del partido] siempre fue una evasiva”, aseguró la ahora aspirante a candidata independiente.

Tras su salida sólo se han dado dos renuncias más: la del ex director general de la Comisión Nacional del Agua en el sexenio de Felipe Calderón, José Luis Luege Tamargo, y la de su cuñada y senadora, Luisa María ‘Cocoa’ Calderón, quienes contendrán por cargos públicos por la vía independiente.

Para el académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Víctor Alarcón Olguín “no hay similitud alguna” entre ambos casos, porque en 1992 se habló de un cambio de línea política en la relación con el gobierno federal en turno, mas no un asunto de apoyar o no a un candidato.

“La salida del foro no tiene nada que ver con una situación circunstancial, pues aunque Margarita aluda que hay diferencias sobre la evolución del partido, no es una fractura tan significativa como lo fueron las de estos panistas, porque la sustancia se centraba en la ideología. Acá las acusaciones mutuas entre Anaya y Margarita son sobre quién es menos o más colaborador del PRI. El debate de1992 es mucho más programático, rico y que da un giro en la vida del partido”, explicó.

Alarcón Olguín añadió que la salida de Zavala es una disputa cerrada por parte de una corriente “que es el calderonismo”, por lo que no es equiparable con las de los años 90; además de que en los foristas no había un protagonista, sino de un grupo organizado”.

El profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Horacio Vives Segl, coincidió en que no hay similitud, debido a que la renuncia de Margarita Zavala es por los tiempos electorales ya establecidos, los cuales la obligaban a tomar una decisión; mientras que en el caso de los miembros del Foro Doctrinario fue por una cuestión de ideología del propio partido.

“Recordemos que es la primera ocasión que se posibilita que candidatos independientes se registren, esto no era posible tiempo atrás. Quizá pueda haber similitud por el choque de visiones, pero con los foristas hay una clara disputa por los principios, sobre todo porque su líder, José González Torres, no buscó participar en actividad política electoral como Margarita”, detalló.

En este sentido, el investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) José Antonio Crespo añadió que cuando los integrantes del foro abandonaron el PAN se debió a un tema de estrategias e ideologías, no a una lucha por candidaturas.

“En 1992 la disputa no era por una candidatura, sino por la estrategia, lo que sucedió con Zavala fue por las condiciones para la elección de la gubernatura; aun cuando otros panistas se fueran con Margarita, sería la misma situación. El origen, las condiciones y las causas no tienen nada que ver”, refirió.

Crespo comentó que fue más fuerte la ruptura de 1976, cuando por falta de definiciones los panistas no alcanzaron a tener un candidato presidencial, dejando que José López Portillo contendiera solo.

Cuatro crisis en total ha atravesado el partido a lo largo de su historia
El PAN ha vivido cuatro grandes rupturas desde su fundación, algunas de ellas por la ideología partidistas y otras más por contiendas electorales. La primera se suscitó en los años 60, cuando Alejandro Avilés, Hugo Gutiérrez Vega, Manuel Rodríguez Lapuente y Carlos Arriola, dejaron sus filas, luego de que no prosperó el proyecto demócrata cristiano. La segunda crisis se dio en 1976, cuando Efraín González Morfín y González Concheiro rivalizaron por la candidatura presidencial. La tercera en 1992 fue en la del conocido como Foro Doctrinario y Democrático, que acabó con la salida de dirigentes importantes. La última crisis fue la salida de Zavala, después de 33 años de militancia, debido a sus aspiraciones rumbo a 2018, ya que, declaró, la dirigencia nacional asumió el control de todos los órganos partidistas y le cerró la posibilidad de ser su abanderada.

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