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Trump condena a grupos extremistas

Dice que KKK, neonazis y supremacistas son repugnantes; sessions califica ataque en Charlottesville de terrorismo doméstico
Manifestantes se congregaron ayer en la Torre Trump para protestar contra el presidente Donald Trump y las medidas que ha impulsado durante su gobierno. El mandatario arribó a Nueva York por primera vez desde que asumió el cargo, en enero pasado (AP)
15/08/2017
01:57
Agencias
Washington.
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Tras las críticas por su tibia condena al ataque en Charlottesville, donde un hombre atropelló con su auto a un grupo que protestaba contra una marcha de supremacistas blancos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó ayer, finalmente, a los grupos extremistas.

“Condenamos en los más duros términos esta indignante exhibición de odio, intolerancia y violencia. No tiene lugar en Estados Unidos”, señaló Trump en la Casa Blanca, donde regresó por un día en medio de sus vacaciones en Nueva Jersey.

“El racismo es maligno. Y aquellos que provocan violencia en su nombre son delincuentes y rufianes, entre ellos el KKK [Ku Klux Klan], los neonazis, los supremacistas blancos u otros grupos de odio, que son repugnantes”, indicó.

Posteriormente, arremetió de nuevo contra la prensa en su cuenta de Twitter: “Hice comentarios adicionales sobre Charlottesville y me doy cuenta una vez más que los Medios falsos nunca estarán satisfechos... verdaderamente son malas personas”, escribió.

El presidente ha sido muy cuestionado en los últimos días por no haber condenado explícitamente a estos grupos y hablar sólo de la violencia de “muchas partes” luego de los enfrentamientos del sábado.

Por la mañana, antes de las nuevas declaraciones de Trump, el vicepresidente, Mike Pence, y el fiscal general, Jeff Sessions, salieron a defender al mandatario y acusaron a la prensa de avivar esta nueva controversia.

“Muchos en la prensa han pasado mucho tiempo enfocados en lo que el presidente ha dicho y criticando lo que el presidente ha dicho en lugar de criticar a quienes trajeron ese odio y violencia a las calles de Charlottesville”, dijo Pence.

En entrevista con la cadena NBC, el vicepresidente aseguró que Trump dejó en claro su rechazo al odio y la intolerancia y su condena a estos grupos, aun cuando en su declaración inicial no lo hizo.

Trump se reunió previamente en Washington con el fiscal general, Jeff Sessions, y el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Chris Wray, para hablar sobre las investigaciones del ataque.

Sessions, por su parte, calificó de terrorismo doméstico el ataque de Charlottesville y anunció incluso que el Departamento de Justicia intensificará sus acciones, en el marco de la ley, contra grupos extremistas y de odio como los neonazis.

“Cumple con la definición de terrorismo doméstico [que figura] en nuestra legislación”, señaló a la cadena ABC. Además consideró que fue un “ataque maligno e inaceptable (...) Los investigadores de terrorismo del FBI están trabajando en el caso, así como agentes de la división de derechos civiles”.

El Departamento de Justicia abrió una investigación por derechos civiles. Todo el que haya estado involucrado en el ataque “deberá rendir cuentas, se hará justicia”, aseguró Trump, quien había ignorado el fin de semana las preguntas de los periodistas sobre por qué no condenó a los supremacistas blancos, entre ellos David Duke, líder del KKK.

La cuestionada primera reacción del presidente al ataque provocó que el CEO de la farmacéutica Merck, Kenneth Frazier, dejara un consejo empresarial que asesora a la Casa Blanca.

“Los líderes estadounidenses deben honrar nuestros valores fundamentales y rechazar claramente expresiones de odio, intolerancia y supremacía grupal, que van en contra del ideal estadounidense de que todas las personas son creadas de la misma forma”, señaló Frazier.

Trump atacó luego al CEO en Twitter por su comunicado: “Ahora que Ken Frazier de Merck Pharma renunció al Consejo Industrial del Presidente, ¡tendrá más tiempo para bajar los precios de estafa de los medicamentos!”.

La institución israelí en memoria de las víctimas del Holocausto, Yad Vashem, expresó “profunda preocupación por las imágenes, la retórica cargada de odio y la consecuente violencia” en Charlottesville e instó a “informar a la opinión pública xenofobia”. La institución afirmó que “en nuestra sociedad global no hay lugar para el racismo y el antisemitismo tras el Holocausto.

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