Sacude a Cuba suicidio de “Fidelito”, hijo de Castro

La televisión cubana informó que sufría de un estado depresivo; de 68 años, tenía perfil científico y nunca ocupó cargos políticos
Fidel Castro Diaz-Balart, durante la presentación de dos libros sobre tecnología y ciencia, en la Feria del Libro realizada en La Habana en 2010. (AFP)
02/02/2018
01:38
José Meléndez/enviado
San José.
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El científico cubano Fidel Félix Castro Díaz-Balart, hijo primogénito de Fidel Castro Ruz —el máximo líder de la revolución cubana fallecido el 25 de noviembre de 2016— y conocido en los círculos militares, políticos y de la inteligencia y contrainteligencia de Cuba como “José Raúl”, se suicidó ayer en la mañana aparentemente en La Habana en medio de un agudo estado depresivo tras un intenso tratamiento médico.

La noticia fue comunicada ayer en la tarde al pueblo cubano en la Mesa Redonda, uno de los programas televisivos utilizados por el régimen comunista para difundir los hechos más importantes.

José Raúl, de 68 años, era asistente científico del Consejo de Estado y vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba. Conocido en los corrillos del poder en Cuba como “Fidelito”, el primogénito del comandante Castro era un físico nuclear que estudió en la ahora desaparecida Unión Soviética e integró instituciones científicas cubanas. Con frecuencia viajó a Madrid a visitar a su madre, la cubana Mirta Díaz-Balart, descendiente de una de las más connotadas familias de la aristocracia habanera de la primera mitad del siglo XX.

La historia de la relación de la joven habanera con el líder revolucionario es una de las más reveladoras de la historia de Cuba en los últimos 70 años. En 1942, el joven Castro Ruz, de 16 años, ingresó en la capital cubana a un colegio jesuita del que se graduó tres años después, para ingresar en 1945 a la Universidad de La Habana e involucrarse en la política universitaria y nacional y, como en 1947, en una expedición militar contra la dictadura de Rafael Trujillo, en República Dominicana.

En la institución jesuita conoció a un joven habanero cuyo apellido le acompañó para siempre: Rafael Díaz-Balart, quien primero fue un amigo cercano y en 1946 le presentó a su hermana Mirta y luego, junto a toda su familia, se convirtió en uno de los grandes enemigos del difunto gobernante.

Mirta estudiaba filosofía cuando su hermano Rafael le presentó a Fidel en una cafetería universitaria. Pese a los consejos de su familia, ella se casó con Fidel el 12 de octubre de 1948 por la fe católica en el templo de Banes, en el extremo oriental de la isla.

El único hijo de la pareja nació el primero de septiembre de 1949. Creció al principio con su madre, dentro y fuera de Cuba.

Poco después de graduarse de Leyes en 1950, Fidel padre se involucró con más fuerza en política, con especial énfasis tras el golpe de Estado de Batista en 1952 y se distanció paulatinamente de su esposa.

Tras ser encarcelado y pasar luego al exilio, en 1955 Fidel fue notificado de la demanda de divorcio por factores como infidelidad, desatención a su hijo, largas permanencias fuera del hogar e irresponsabilidad en la manutención financiera de Mirta y Fidel Félix. Tras el triunfo de la revolución, su ya para entonces poderoso padre logró que su ex esposa —quien se fue a vivir a España— aceptara enviarlo de visita a la isla. Sin embargo, y casi a la fuerza, lo que hizo fue arrebatárselo a la madre y apropiarse de su custodia, sin que Mirta pudiera evitarlo.

“Fidelito”, dos veces casado y padre de tres hijos, tenía un gran parecido físico con su padre. Llevaba meses deprimido y estuvo hospitalizado, pero luego “se mantuvo con seguimiento ambulatorio durante su reincoporación social”, de acuerdo con la prensa oficial cubana. Se desconoce la fecha de los funerales, que organizará la familia y no tendrán tratamiento oficial. Con información de AFP

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