Prisión en Guatemala para militares por desaparición, tortura y violación

Un tribunal guatemalteco impuso condenas de hasta 58 años de cárcel a cuatro ex militares por delitos contra los derechos humanos durante la guerra civil
Prisión en Guatemala para militares por desaparición, tortura y violación
El militar retirado Francisco Gordillo le da la mano a Edilberto Letona Linares, quien fue absuelto. (FOTO: EFE)
23/05/2018
12:20
José Meléndez, corresponsal
-A +A

San José.- En una sentencia histórica, cuatro militares en retiro de Guatemala fueron condenados la madrugada de este miércoles a penas de hasta 58 años de cárcel por violación de los derechos humanos en contra de dos víctimas guatemaltecas.

Los militares fueron enviados a prisión por la desaparición de Marco Antonio Molina Theissen y el arresto ilegal y la violación de su hermana, Emma Guadalupe, en hechos ocurridos en septiembre y octubre de 1981 en el suroccidental departamento (estado) de Sololá en el fragor de la guerra civil que sacudió a ese país de 1960 a 1996.

El Tribunal C de Mayor Riesgo de la capital guatemalteca, integrado por los jueces Pablo Xitumul de Paz, como presidente; Elvis David Hernández Domínguez y Eva Marina Recinos Vásquez, como vocales; encontró culpables a los militares de los delitos de violación y contra los deberes de la humanidad, según el fallo que dictó este miércoles a las 04:35 horas en Guatemala (05:35 en el centro de México) en medio de una intensa expectación nacional e internacional.

Los condenados son Manuel Benedicto Lucas García, ex jefe del Estado Mayor del Ejército; Manuel Antonio Callejas Callejas, ex jefe de inteligencia militar; Francisco Luis Gordillo Martínez, ex jerarca castrense; y Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, ex oficial de Inteligencia Militar. Edilberto Letona Linares, ex subcomandante, fue absuelto luego de que el tribunal determinó que careció de responsabilidad en la cadena de mando.

El tribunal estableció que, como parte de un plan de contrainsurgencia, Emma Guadalupe fue capturada, torturada y violada durante nueve días por soldados, y que cuando la mujer escapó los militares ordenaron la captura ilegal y desaparición de Marco Antonio. Emma Guadalupe vivió en el exilio en Costa Rica y acudió al juicio, que empezó en marzo de este año.

El juez Xitumul alegó que aunque los militares pudieron actuar de manera distinta, prefirieron desobedecer los mandatos normativos de los derechos humanos y de carácter penal.

El comportamiento, añadió, “ofende a todos los seres humanos por lo que no debe quedar en la impunidad”.

Ignorar que en Guatemala hubo una guerra interna y que lo que se registró fue un “enfrentamiento” entre las guerrillas comunistas, que en 1960 iniciaron un alzamiento armado, y el Ejército, es un argumento “insostenible” porque las fuerzas armadas involucraron a la población civil para “atacarla sin misericordia, como lo hicieron”, advirtió.

guatemala_desaparicion_forzada_60940763.jpg
El militar retirado Hugo Ramiro Zaldaña ingresa la sala donde se llevo a cabo la sentencia. (FOTO: EFE)

Decisiones. Según los detalles de la sentencia, por el delito de deberes contra la humanidad en agravio de Emma Guadalupe, el tribunal condenó a Lucas, Callejas, Gordillo y Zaldaña a 25 años de prisión inconmutables.

Por desaparición forzada en agravio de Marco Antonio, dictó una pena de 25 años de cárcel en contra de Zaldaña, Lucas y Callejas.

Por la violación de Emma Guadalupe, impuso ocho años de encarcelamiento a Lucas, Callejas y Zaldaña.

Lucas fue hermano del general Fernando Romeo Lucas García (1924—2006), quien ejerció como presidente de Guatemala de julio de 1978 a marzo de 1982 y cayó derrocado por una asonada castrense.

De acuerdo con un recuento de los hechos, Emma Guadalupe fue capturada el 27 de septiembre de 1981, en Santa Lucía Utatlán, Sololá, en un retén militar de control de carreteras. La mujer quedó presa al descubrirse que escondía propaganda de estudio y de discusión política y se le traslado a una zona militar del departamento de Quetzaltenango, en la misma región suroccidental de Guatemala, donde sufrió tortura y violación, pero nueve días después logró huir.

En respuesta a su fuga, elementos del Ejército sin uniforme castrense irrumpieron a la casa de la familia Molina Theissen en Sololá en busca de Emma Guadalupe pero al no encontrarla optaron por apresar a Marco Antonio, entonces de 14 años y cuyo paradero todavía hoy es desconocido.

Su madre, Emma Theissen Álvarez de Molina, fue testigo de la detención de su hijo y también asistió al juicio.

guatemala_desaparicion_forzada_60940696.jpg
Emma Guadalupe Molina, madre de Marco Antonio Molina Thiessen, llora después de escuchar la condena en contra de 4 militares por su desaparición. (FOTO: EFE)

Sin castigo. Guatemala sufrió un conflicto armado que estalló en noviembre de 1960 y finalizó en diciembre de 1996 con la firma de un pacto de paz, tras un sangriento choque que dejó unas 200 mil víctimas, entre muertos y desaparecidos y como uno de los escenarios de prolongada impunidad militar por las atrocidades y violaciones a los derechos humanos.

Gobernada de 1954 a 1986 por regímenes militares, Guatemala padeció el golpe del esplendor de la guerra fría o la pugna mundial este—oeste, por la disputa que emergió en especial en la segunda mitad del siglo XX entre comunismo y capitalismo con la ahora desaparecida Unión Soviética, por un lado, y Estados Unidos, por el otro, como protagonistas centrales.

En el enfrentamiento de los movimientos izquierdistas de liberación nacional, respaldados en América Latina y el Caribe por Moscú con apoyo de Cuba tras el triunfo de la revolución cubana en 1959, y las fuerzas armadas, con respaldo de Washington, el conflicto bélico guatemalteco se convirtió en uno de los más sangrientos escenarios de los choques de comunismo y anticomunismo.

msl

Mantente al día con el boletín de El Universal