Payaso diputado se avergüenza del Congreso brasileño y deja la política

“Se nos paga bien para trabajar, pero solo ocho de los 513 diputados se presentan aquí con frecuencia. Soy uno de esos ocho y soy un payaso”, dijo Francisco Everardo Oliveira Silva, conocido como Tiririca; señaló que volverá a ser payaso de tiempo completo
(Foto: O Globo / Brasil - GDA)
06/12/2017
16:46
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Un payaso que fue reelecto al Congreso de Brasil bajo el lema “Las cosas no pueden empeorar” aparentemente piensa que se equivocó, y el miércoles dijo que sus colegas le provocan demasiada vergüenza como para volverse a postular.

Francisco Everardo Oliveira Silva, conocido universalmente como Tiririca, señaló que está avergonzado de sus colegas legisladores —más de la mitad de los cuales son investigados por corrupción, de acuerdo a reportes— y no se postulará nuevamente en 2018. Como miembro de la Cámara de Diputados, Tiririca ha seguido trabajando los fines de semana en un circo y declaró que volverá a ser payaso de tiempo completo.

“Estoy avergonzado”, dijo el payaso, cuyo nombre significa Gruñón, durante un monólogo de ocho minutos en una sesión casi vacía, su primer discurso en la cámara baja en sus siete años en el cargo.

“Camino con la frente en alto porque no hice nada malo, pero muchos de ustedes no tienen las agallas para hacerlo. Incluso se disfrazan para salir a la calle. Ser congresistaes una vergüenza”, afirmó.

Aunque la campaña de Tiririca tal vez arrancó algunas risas, no hablaba en broma. Ganó su escaño en 2010 con más de 1.3 millones de votos y superó a cualquier otro candidato en el estado más grande de Brasil, Sao Paulo, una sorpresa electoral que recibió atención mundial. Obtuvo la reelección por abrumadora mayoría en 2014.

Tiririca utilizó su primer —y probablemente último— discurso ante el Congreso para denunciar la desidia y corrupción de muchos de los 513 legisladores.

“Se nos paga bien para trabajar, pero solo ocho de los 513 se presentan aquí con frecuencia. Soy uno de esos ocho y soy un payaso”, comentó Tiririca.

Un congresista, Celso Jacob, cumple una sentencia por actos ilícitos durante su periodo como alcalde de la ciudad de Tres Ríos y tiene que dormir en prisión. Sin embargo, todavía puede votar en el Congreso. Más de la mitad de los legisladores están siendo investigados, algunos de ellos vinculados a la enorme red de sobornos “Autolavado” que ha manchado a gran parte de la elite política y económica de Brasil, de acuerdo a reportes de la prensa local.

Para incrementar la frustración pública, la cámara baja aprobó una serie de medidas de austeridad este año mientras muchos de sus miembros están vinculados a casos de corrupción y sobornos. Los legisladores también han escudado al impopular presidente, Michel Temer, de ser juzgado en dos casos de corrupción y obstrucción de la justicia.

Una encuesta del instituto Datafolha publicada el miércoles reveló que el 60% de los brasileños cree que el Congreso ha tenido una actuación mala u horrenda, la cifra más alta que haya registrado la encuestadora en su historia. El margen de error es de 2 puntos porcentuales. El organismo entrevistó a 2.016 personas entre el 29 y el 30 de noviembre.

En las elecciones de octubre próximo estarán en juego todos los escaños de la cámara baja.

El partido conservador de Tiririca forma parte de la coalición de Temer, pero a menudo ha votado a favor de la oposición.

Dijo que otro de sus motivos para dejar el Congreso es que “los congresistas trabajan demasiado, pero no entregan muchos resultados”.

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