Papa condena la crisis de corrupción en Latinoamérica

Odebrecht es una “anécdota chiquita” de un problema más grave, afirma; destaca que la política en el continente está enferma, salvo algunas excepciones
El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, despidió ayer al papa Francisco en el aeropuerto, antes de que abordara el avión que lo llevó de regreso a la Ciudad del Vaticano. (LUKA GONZALES. AFP)
22/01/2018
03:51
José Meléndez / corresponsal
Lima.
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El papa Francisco fustigó ayer en esta capital la corrupción política en Perú y en el resto de América Latina, relató que el escándalo de los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht es apenas “una anécdota chiquita” de una crisis más grave, repudió el “capitalismo liberal deshumano” en la región y, tras expresar su pesimismo sobre la situación latinoamericana, advirtió: “La política enferma y está muy enferma”.

Si los pueblos “sólo entienden el lenguaje de la corrupción, estamos fritos”, afirmó en Lima en una de las ceremonias finales de su visita a Perú, la cual inició el pasado jueves por la tarde y que el viernes le llevó al suroriente y el sábado al norte, para viajar ayer a las 19:11 horas locales (18:11 en el centro de México) de regreso a Roma.

Ante la jerarquía católica nacional y en medio de una fuerte pugna por la denuncia de corrupción contra el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, al destaparse en diciembre del año pasado su nexo con la constructora Odebrecht, el Papa preguntó: “¿Qué le pasa al Perú que cada vez que sale un presidente lo meten preso? [Ollanta] Humala está preso, [Alejandro] Toledo está preso, [Alberto] Fujimori estuvo preso, Alan García, cuestionado; y presos con rabia, ¿no? El sistema llama la atención”.

Francisco señaló a Ollanta Humala (2011-2016), encarcelado por presunto blanqueo de activos, a Alan García (2006-2011), indagado por aceptar supuestos sobornos, y Alberto Fujimori (1990-2000), indultado en una presunta componenda con Kuczynski en diciembre pasado tras purgar 10 de 25 años de cárcel de una condena de 2009 por delitos de lesa humanidad. Alejandro Toledo (2001-2006) está libre, pero prófugo en Estados Unidos con orden mundial de arresto.

El lugar escogido para tratar la corrupción en Perú al final de su visita tampoco fue casual: una cita con la jerarquía católica del país en la capilla del Palacio Arzobispal de Lima, ubicado en una esquina de la Plaza de Armas —corazón político de Lima—, al lado de la Catedral, diagonal al Palacio de Gobierno y frente al municipio capitalino.

La pregunta sobre los que al dejar la presidencia caen presos o en riesgo de ser encarcelados, emergió cuando los obispos solicitaron al Pontífice analizar el conflicto que sacude a Perú.

El pleito estalló luego de que Kuczynski evitó el 21 de diciembre de 2017 ser destituido por el Congreso de Perú por su lazo con Odebrecht y, en un aparente pacto con el fujimorismo que tiene mayoría parlamentaria, el 24 de ese mes indultó a Alberto Fujimori. Tras la visita papal, el lío se agudizará.

“La crisis no es sólo en Perú, es un problema que sufre América Latina, una gran desconfianza. El caso Odebrecht es simplemente una anécdota chiquita”, señaló, al referirse al escándalo por los sobornos pagados por esa empresa en 10 países latinoamericanos, incluido México, a cambio de millonarios contratos públicos.

Un problema, alegó, son los paraísos fiscales, “muchos de los cuales están en América Latina, con este capitalismo liberal deshumano, donde se endeuda la gente”.

Sobre la política latinoamericana, admitió: “Y ojo que hay excepciones, pero está más enferma que sana”.

En una descripción de la práctica de transar, adujo que lo que existe “no es la sana negociación política, sino: ‘Te tapo esto y tú me tapas esto’. Hay una crisis por corrupción. Uno llega a una posición y acusa de corrupto al anterior, y los dos tienen algo de razón”.

“¿Qué pasa con las cárceles?”, preguntó. “Están sobrepobladas, viven como animales. Es la escuela de la corrupción”, contestó.

El tema apareció en la gira del Pontífice el pasado viernes. “La esperanza exige estar muy atentos a esa otra forma —muchas veces sutil— de degradación ambiental que contamina progresivamente todo el entramado vital: la corrupción”, aseveró en su discurso en el Palacio de Gobierno ante Kuczynski y la élite política peruana.

La corrupción, narró el Papa, es un “virus social” que daña a pueblos y democracias de América; sin embargo, “es evitable”, e hizo un llamado a una “mayor cultura de la transparencia” en las instituciones privadas, públicas y católicas, así como en la sociedad civil.

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