Ofrendas y disfraces inundan España en celebración del Día de Muertos

En España el 1 de noviembre ha tenido tradicionalmente un aire adusto y poco festivo, pero ahora el centro de Madrid se llenó de celebraciones inspiradas en la festividad mexicana
(Foto: Juan Carlos Rojas)
01/11/2017
18:00
Jerónimo Andreu / Corresponsal
Madrid
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Ofrendas, premios a los mejores disfraces, fiestas en antros con DJ que pinchaban corridos... Madrid se llenó ayer de celebraciones inspiradas en el Día de Muertos mexicano.

La celebración más grande, impulsada por la comunidad mexicana, tuvo lugar en el Campo de la Cebada, un gran espacio autogestionado en el centro de la capital española. La cola de participantes en el concurso de catrines y catrinas se alargaba por la banqueta frente al metro de La Latina, una trompeta de mariachi atronaba y la gente salía a la calle comiendo tamales.

Este solar, que grupos de arquitectos sociales llenaron de construcciones de madera y huertos para los vecinos, es un símbolo del emerger de los movimientos comunitarios en España al calor de las protestas del 15-M en el el año 2011. En el espacio se iba a construir un centro de deportes municipal, pero la crisis económica y el estallido de la burbuja inmobiliaria obligaron a paralizar las obras. Los vecinos ocuparon el terreno, llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento y lo llenaron de actividades.

Desde entonces, diversas asociaciones de la comunidad mexicana ha celebrado sus actos en él. Allí han podido verse tanto proyecciones y conferencias sobre los 43 de Ayotzinapa como un mercadillo solidario en beneficio de los afectados por los sismos de septiembre. La celebración de ayer, organizada por la Asociación NodoMxM (Nodo Madrid x México), fue el colofón a la trayectoria del Campo, puesto que se trató de la última actividad antes de que el Ayuntamiento recobre el control del espacio y comience finalmente su rehabilitación.

Los gestores del Campo de la Cebada convirtieron la Noche de Muertos en su despedida y una alegoría del cierre del espacio. “Muere con nosotras para seguir viviendo juntos. La muerte es un tránsito festivo. Nuestros muertos fueron nuestros vivos. Este día El Campo de Cebada muere para seguir viviendo en todos aquellos que lo habitasteis”, se despidieron, en el lema de la fiesta.

El evento incluyó un concurso de altares, de calaveras literarias, de fotografía, de disfraces, y la fiesta de catrinas y catrines. Todo, ambientado con música mexicana y puestos de comida que servían platillos de la gastronomía tradicional.

En España el 1 de noviembre ha tenido tradicionalmente un aire adusto y poco festivo. Las personas mayores se acercan a los cementerios silenciosas y vestidas de luto. Los jóvenes hace tiempo que no se implican demasiado en el Día de Todos los Santos, y el día 2 de noviembre (Día de los Difuntos) ni siquiera es festivo.

Eso ha cambiado con los aires llegados de América. Tanto el Día de Muertos mexicano como el Halloween estadounidense han encontrado una cálida acogida en el país por la nota de color que aportan. “Nosotros iremos a la fiesta mexicana con otros niños de la guardería de mi hija”, explicaba de camino a la celebración del Campo de la Cebada Gema, una madre española: “A los niños les divierte mucho”.

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