“Murieron abrazaditos”, relata colombiano que perdió a sus hijos en el sismo

Justo el día del sismo, Andrés y Jimena, de 11 y 6 años, no quisieron ir a la escuela y se quedaron en casa, en el multifamiliar que se derrumbó en Tlalpan; "era el día que Diosito los llamó, los necesitaba a mis muchachos", dijo el padre
(Foto: Captura de pantalla de video cortesía de El Tiempo - Colombia / GDA)
22/09/2017
19:28
Redacción
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El pasado 19 de septiembre, el colombiano Julián Astudillo perdió a sus dos hijos en el terremoto de 7.1 grados que sacudió el centro de México. Él se encontraba en Cali.

En declaraciones a medios colombianos, narró cómo empezó la pesadilla: al enterarse del sismo, llamó a la madre de sus hijos, mexicana y quien vivía con ellos en el multifamiliar de Tlalpan.

Ella le respondió que no estaba en casa, que los pequeños, Julián Andrés, de 11 años, y Jimena, de 6, se habían quedado ahí porque justo ese día no habían ido a la escuela, y que iba a ver cómo estaban. La angustia comenzó.

"Se quisieron quedar en la casa y sucedió lo que sucedió. De un edificio de cinco pisos se les cayeron tres encima. Estaban asfixiados y lo más doloroso es que murieron abrazaditos”, declaró Julián a medios colombianos.

En un video difundido por el diario colombiano El Tiempo (GDA), Julián contó que los niños estuvieron bajo los escombros desde el momento del temblor y hasta las 11 de la mañana del miércoles.

“Los niños se escuchaban, de dos a seis de la tarde -del martes- todavía; se escuchaba que gritaban y todo, pero ya después no volvieron a escucharlos”, dijo, mientras se preparaba para viajar a México, donde está previsto que los pequeños fueran enterrados este viernes.

Julián, quien vivió en México durante 15 años, estaba en Cali por trabajo y, según Noticias Caracol, viajaba a ver a sus hijos “cuando podía”, pero hace cinco años que no los veía por problemas económicos.

Los amigos de Julián le ayudaron a reunir dinero para que pudiera viajar a México a despedir a Julián y a Jimena.

De haber estado en la escuela, los niños estarían vivos, dijo a Caracol, porque al colegio no le pasó nada. “Era el día que Diosito los llamó, los necesitaba a mis muchachos”.

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