El pueblo en Escocia que no pagó "el otro" muro de Trump

“Espero que mexicanos no paguen por el muro”: David Milne, contratista y residente de Balmedie, en Escocia
El pueblo en Escocia que no pagó "el otro" muro de Trump
David Milne Contratista y residente de Balmedie, en Escocia (CORTESÍA DAVID MILNE)
01/11/2017
03:50
Octavio Rivera López
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En momentos como este, cuando todo lo que tiene que ver con Donald Trump y Estados Unidos parece ir mal, México, gobierno y gente, harían bien en voltear a Balmedie, un pequeño pueblo en la costa nororiental de Escocia, para encontrar un poco de inspiración y esperanza.

Hasta esa pequeña localidad de unos 2 mil 600 habitantes, ubicada 15 kilómetros al norte de Aberdeen, la tercera ciudad más poblada de Escocia, llegaron recientemente noticias que seguramente no hicieron feliz a Trump.

Los dos campos de golf que tiene el presidente estadounidense en Escocia reportaron pérdidas el año pasado por 25 millones de dólares. El más afectado fue el Turnberry Golf Links, en el condado de Ayrshire, en la costa oeste. Ahí, a Trump se le esfumaron de su cartera 23 millones de dólares, según la empresa, por los costos de remodelación del campo y del hotel que completa el complejo del magnate.

Perdió los otros dos millones de dólares en el Trump International Golf Links, en Balmedie, donde la noticia fue recibida como la victoria que coronó una batalla desigual que los lugareños comenzaron a pelear contra Trump hace años. Uno de los protagonistas de esa batalla es David Milne. Sí, David, como el que enfrentó a Goliat.

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David Milne junto a su esposa Moira. Milne porta el kilt de gala que se usa en celebraciones especiales. Foto: Cortesía Wallace Hubbard
 

Milne es un contratista privado de 53 años experto en la industria petrolera y de gas que ahora prueba suerte en la construcción y que vive a escasos metros del campo de golf de Trump. En el techo de la casa donde vive con su esposa Moira, ondea todavía, junto a la bandera escocesa o Saltire, la bandera mexicana con la que Milne recibió a Trump el 18 de junio del año pasado. Ese día el magnate llegó a Balmedie para encabezar la pomposa inauguración de su campo de golf.

A su paso por el pueblo, recuerda Milne, Trump debió haber pasado por al menos 20 casas en las que ondeaban banderas tricolores. El pueblo quería dejarle claro al entonces candidato republicano a la presidencia de EU que su solidaridad estaba con el pueblo mexicano.

Trump había querido comprar las tierras de varios de sus vecinos del campo de golf para hacer más grande la instalación.

Pero ellos no quisieron vender y entonces construyó muros alrededor de su terreno para borrar de la vista de los golfistas las casas locales, entre ellas la de Milne. A Trump se le ocurrió una gran idea: enviarle a Milne y a sus vecinos la cuenta por la construcción de la valla. La misma receta que Trump quiere aplicar a los mexicanos: construir un muro fronterizo, pero que paguen ellos.

Cuando los habitantes de Balmedie se negaron, Trump y su gente comenzaron a usar diferentes tácticas persuasivas: construyeron bancos de tierra alrededor de las casas y sembraron árboles maduros, de hasta siete metros de altura para bloquear la vista al mar de los lugareños. Luego trataron, sin éxito, de convencer a la autoridad local de que obligara a los vecinos a vender y finalmente acusaron a algunos propietarios de robarse su tierra y de dañar equipos de construcción que Trump tenía en el lugar.

Milne dice que la resistencia de sus vecinos seguramente le quitó atractivo a Trump International Golf Links, en Balmedie.

La tarde en que Milne responde a esta entrevista es una tarde fría, gris. Desde su casa, Milne observa el estacionamiento del campo de golf. Ni siquiera un tercio de los espacios están ocupados y sobre el césped verde de cada hoyo no se ve una sola alma.

Supongo que usted y sus vecinos pusieron las banderas mexicanas porque entendieron que Trump quería hacerles a ustedes lo mismo que quiere hacerle a los mexicanos con el muro fronterizo…

—Sí, construyó una valla que yo no quería en mi casa y lo hizo sin consultarlo, en el lugar equivocado y me envió la factura. No pagué y espero que los mexicanos no paguen por el muro que Trump quiere construir contra sus deseos, en el lugar seguramente equivocado.

En México le emocionó a muchas personas la noticia de lo que habían hecho usted y sus vecinos… poner a ondear la bandera mexicana.

—He recibido una gran cantidad de mensajes de México y los aprecio a todos. Sin embargo, es imposible responder individualmente a todos. Apreciamos su apoyo mi esposa, mis vecinos y yo. He vivido aquí 25 años, construí mi casa con mis propias manos y nadie me va a echar de un lugar privilegiado sólo por su provecho personal, especialmente no un imbécil de color naranja.

 El hombre al que enfrentaron es hoy ya el presidente de EU. ¿Se ha puesto más dura la batalla?  

—Para ser honesto, ha disminuido la presión, nos están dejando solos. Parece que Trump está ocupado en otro lugar, esperando que le hagan juicio político.

¿De dónde le surgió la idea de poner en el techo de su casa la bandera de México?

—Una parte de mi casa fue una estación de guardacostas. Cuando yo la compré tenía ya una asta para colgar banderas. Cuando Trump construyó su campo de golf, lo construyó frente a mi casa, unos 30 metros más abajo del nivel de mi casa y a 180 metros más o menos de distancia.

Cuando lo escuché despotricar sobre la construcción de un ‘muro mexicano’ pensé: ‘Así me lo hizo a mí’, así que decidí hacer ondear una bandera mexicana junto con el Saltire [bandera escocesa] que ya estaba ondeando en el asta. Mi vecino hizo algo similar.

Trump visitó este lugar antes de las elecciones en Estados Unidos. Para llegar hasta su propiedad debió pasar por unas 20 casas que habían colocado banderas mexicanas en sus puertas o azoteas especialmente para que Trump las viera.

¿Dónde consiguió la bandera?

—En Amazon, aunque he tenido varias ofertas para reemplazarla por parte de algunos de mis nuevos contactos mexicanos.

bandera_mexico_escocia.jpgLa casa de David Milne, con la bandera mexicana ondeando junto a la escocesa (Saltire) Foto: Cortesía David Milne

Acá en México se criticó mucho que mientras unos escoceses a 8 mil kilómetros de distancia se resistían a Trump y se solidarizaban con México, el gobierno mexicano lo invitó a nuestra sede de gobierno.

—Creo que fue un camino diplomático normal y tiene sentido. Lamentablemente, Trump no es ni diplomático ni normal.

¿Cómo es su vida en Balmedie?

—La vida aquí es buena, estamos fuera de la ciudad y, sin embargo, lo suficientemente cerca como para tener la mayoría de los beneficios de una ciudad. Es tranquilo y pacífico, verde y hermoso, con solo un campo de golf que le resta valor a la zona.

Un día normal aquí es tranquilo. Trabajo desde casa algunas veces así que tengo la oportunidad de mirar el campo de golf vacío y el mar desde mi oficina donde estoy ahora. Hago papeleo o voy a ver a algunos clientes o cuando tenemos buen clima, trabajo en el jardín, hay poco en realidad que nos pueda molestar aquí. Algunas personas salen a trabajar y regresan por la tarde, por lo general nos llevamos bien y disfrutamos la vida.

Ha sido poco usual que México y Escocia, dos países con un gran océano separándolos, se acerquen a través de su gente, ¿no cree?

—Exactamente, el viejo adagio de que la sangre es más gruesa que el agua es verdadero, pero hay que recordar siempre que los amigos son la familia que eliges. Eso, junto con un poco de respeto básico, es lo que importa y hace que la vida valga la pena.

En México nos seguimos preguntando cómo fue posible que ganara Trump.

—Yo me hice la misma pregunta durante mucho tiempo. Para mí era inexplicable, simplemente no tenía sentido. De pronto alguien, un periodista, me dijo que la explicación era muy simple.

Trump buscó y obtuvo el voto de una gran parte de la población que se sentía marginada o ignorada. En tanto, las clases dominantes, el resto de la población, las clases más educadas, honestamente, pensaron que era imposible que ganara.

Así que algunos de ellos no se molestaron en salir a votar. Agrega la actitud arraigada de algunos que no podían votar nunca por Hillary Clinton o por una mujer y ya… Yo diría que él no ganó las elecciones, más bien la otra parte del país las perdió.

¿Creen que ustedes han contribuido a la mala marcha de los campos de golf de Trump, al menos del que está en Balmedie?

—Lo que hicimos y lo que seguimos haciendo tiene un efecto en el campo de golf, pero es sólo una parte de la historia. La región, Aberdeen, ha sufrido una importante caída económica debido a la crisis de la industria petrolera. Esto significa que las personas tienen que cuidar más en qué gastan su dinero.

El golf no es una prioridad. Además, este deporte parece que está en declive en todo el mundo, los números de golfistas han disminuido en al menos 5% y el turismo ligado al golf en general también ha bajado. Es una imagen compleja y sólo hemos sido parte de ella.

¿Sienten que le ganaron una batalla a Trump?

—Sí, creo que sí, pero la guerra no ha terminado, todavía pasará algún tiempo antes de que podamos cantar victoria.

¿Aún ondea en su azotea la bandera mexicana?

—Ahí sigue junto con la Saltire.

¿Se siente en riesgo? Trump es el presidente de Estados Unidos…

—Por el momento estamos a salvo. Siempre es posible que quieran volver a intentarlo, pero no creo que tengan éxito. Si lo intentan, será mejor que estén listos para una gran pelea, de nuevo.

Si necesitaran refuerzos mexicanos, sólo tiene que llamar.

—Gracias, créeme que haremos la llamada si es necesario.

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