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El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la mafia israelí presuntamente pretendían cerrar un “negocio” previo al doble homicidio de Benjamín Yeshurun Sutchi y Alon Azulay, ocurrido en Plaza Artz Pedregal, el pasado 24 de julio.

Fuentes cercanas a la investigación dijeron a EL UNIVERSAL que esta es la principal línea de investigación en el caso Artz, por lo que descartaron la información sobre la presunta entrega de dinero por parte de hackers de aquel país.

Los agentes investigadores aún no logran determinar en qué consistía este presunto negocio, puesto que hasta el momento los dos autores materiales no han proporcionado mayores datos, pero los agentes consideran que algo salió mal en ese trato.

El 26 de julio pasado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, dijo que el doble homicidio correspondía a un ajuste de cuentas entre organizaciones criminales.

El viernes, el segundo autor material del doble homicidio, Mauricio “N”, alias El Mawicho, presunto integrante del CJNG, fue detenido en el municipio de Zapopan, Jalisco, y trasladado al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente.

Ayer, un juez de control lo vinculó a proceso por el delito de homicidio calificado contra los dos ciudadanos israelíes. Permanecerá en el penal y se dio un plazo de tres meses para cerrar la investigación.

En la audiencia, el agente del Ministerio Público reveló que a El Mawicho lo denunciaron de manera anónima a través de una llamada telefónica a la Dirección General de Investigación Criminal de la procuraduría capitalina.

Detallaron que Mauricio “N” era un presunto narcomenudista que operaban en Azcapotzalco, que solía usar gorras y se depilaba las cejas. En la llamada les comentaron a los agentes que lo habían reconocido en los videos del restaurante. Por lo anterior, las autoridades lo identificaron y encontraron que contaba con un ingreso al Reclusorio Oriente en 2015.

Durante la audiencia de formulación de imputación, la parte defensora aceptó que se definiera su situación jurídica, por lo que el juez determinó su vinculación a proceso, pues calificó de “idóneas y suficientes” las pruebas aportadas por el Ministerio Público de la procuraduría local.

El día de los hechos, Mauricio “N” y su cómplice Esperanza “N” arribaron al lugar a las 16:50 de la tarde. Tomaron la mesa número 12, cerca de la salida, aunque minutos después solicitaron a una de las hostess los cambiara a la número 83, desde donde salieron con armas .9 milímetros y dispararon en 22 ocasiones, hiriendo nueve veces a Benjamín Sutchi y en tres a Alon Azulay.

La Güera. De acuerdo con las fuentes consultadas, Vanessa Ballar Fallas, La Güera, fue la que puso el lugar y la fecha de la reunión con Benjamín Sutchi y Alon Azulay para que se cometiera el crimen; incluso, llegó minutos antes a la reunión pactada con ambos.

En la audiencia se especificó que pidió una Coca Cola light y comenzó a fumar a la espera de las víctimas, no sin antes realizar una llamada telefónica para preguntar cuánto faltaba para que arribaran al restaurante.

A través de tres testigos de los hechos, todos empleados del restaurante Hunan, desde el día uno se tuvo la media filiación de Ballar Fallas, además de qué papel jugó en el crimen, pues el ayudante de meseros narró que escuchó parte de la conversación telefónica: “Están por llegar estas personas”, dijo Vanessa Ballar al teléfono.

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