Se abre techo de mina en Nicolás Romero

Tres familias fueron desalojadas de sus hogares; un auto cayó dentro del socavón
Pobladores de la colonia San Juan Tlihuaca, temen que se registren más derrumbes en la zona, esperan que expertos en geología realicen una la evaluación de los daños. (REBECA JIMÉNEZ. EL UNIVERSAL)
12/09/2017
01:14
Rebeca Jiménez Jacinto
Nicolás Romero, Méx.
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Un socavón de aproximadamente 300 metros cuadrados, con 20 metros de profundidad, quedó al descubierto al desplomarse el techo de una mina en la colonia San Juan Tlihuaca, donde cayó un auto y fueron evacuadas tres familias; mientras cientos de habitantes viven en zozobra ante el riesgo de que se registren nuevos derrumbes en la zona.

Luego el temblor de 8.2 grados en la escala de Richter que se registró el pasado 8 de septiembre, aunado a las fuertes lluvias que se han presentado en el Valle de México, la tierra se reblandeció, perdió estabilidad y apareció el túnel de una enorme mina, señalaron con preocupación algunos vecinos de San Juan Tlihuaca, especialmente de las calles Tejocote y Lino Campiño, que temen un nuevo derrumbe.

Arturo Vilchis Esquivel, titular de Protección Civil del Estado de México, comentó el desplome, de toneladas de tierra, dejó al descubierto una mina muy antigua, que terminó de explotarse desde hace mucho tiempo; sin embargo es un tema del que se hará cargo el ayuntamiento de Nicolás Romero.

Después del primer desplome que se presentó “todo tronó, se empezaron a caer los muebles y a romper algunas de nuestras cosas, sentimos que la casa se caía y todos salimos corriendo”, afirmó Lourdes Quinto Mendoza, habitante de la zona y cuya casa quedó casi volando en un extremo.

“Estacioné mi auto, junto a la casa y la tierra se lo tragó”, relató otro de los habitantes afectados tras el desplome en la calle Tejocote.

Por esta vía diariamente circulaban los vecinos a bordo de sus vehículos; sin embargo; ahora es un enorme socavón de 300 metros cuadrados, con una profundidad de aproximada de 20 metros, según cálculos que realizaron decenas de vecinos mientras esperaban la presencia de personal de Protección Civil y de expertos en geología.

En tanto, las tres familias de Lourdes, Rosario y Lucía Lizbeth Quinto, que en total suman 17 personas, entre ellas varios niños, decidieron pasar la noche en un cuarto aledaño que les prestaron, con el temor de que se registren nuevas lluvias y que reblandezca la tierra sobre la cual viven desde el siglo pasado.

Entre los evacuados está Alejandra Alcázar Quinto, una joven de 25 años de edad, quien tiene un pequeño de 4 años, es madre soltera y este lunes perdió su empleo por no ir a trabajar. “Avisé a mi patrón que mi casa estaba a punto de caer, incluso le envié fotos, pero me respondió que necesitaba presentarme o me iba a despedir, porque esta semana sólo trabajaríamos hasta el jueves”, lamentó la joven con angustia.

“Han pasado más de 24 horas desde el primer derrumbe y no se ha presentado la presidenta municipal, Angelina Carreño Mijares, tampoco los expertos en geología, para que nos digan qué vamos a hacer, dónde podremos dormir o si todavía seguimos en riesgo”, comentó Lourdes, junto con las demás familias afectadas.

“Algunos me dicen que dé por perdido mi auto, si lo saca una grúa lo voltearía y se va a golpear, pero hasta ahora está entero”, afirmó Rodolfo Vega, joven pintor de 22 años.

El punto del derrumbe de esta mina, se ubica aproximadamente a dos kilómetros de la universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), campus Atizapán de Zaragoza, municipio que también ha registrado derrumbe de zonas minadas, junto con algunas áreas de Naucalpan, que fueron urbanizadas sobre minas de arena y tepetate que operaron hace unos 60 años.

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