“Ya queremos regresar a nuestras casas”

Habitantes de Paseos de Taxqueña esperan demolición de edificio inclinado
Tres Vecinos de Paseos del Río 10 se ampararon contra el derrumbe. (CRISTOPHER ROGEL. EL UNIVERSAL)
20/03/2018
01:11
Andrea Ahedo
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Aunque sus edificios no resultaron afectados por el temblor de hace seis meses, más de cien familias, en Paseos de Taxqueña, permanecen fuera de sus casas, viven con familiares y hacen guardias afuera de sus departamentos debajo de unas carpas que ellos mismos instalaron.

Lo que los mantiene como damnificados es un edificio de nueve pisos, ubicado en Paseos del Río número 10, que según los estudios que realizaron los especialistas debe ser demolido, pero tres dueños se ampararon y el proceso se suspendió.

El inmueble tiene una inclinación de más de 45 grados hacia la derecha, si llegar a colapsar afectaría a cuatro inmuebles alrededor. Así lo explica Lourdes Guerra, una de las damnificadas de esta colonia; su edificio está del lado izquierdo al número 10, ella vive en uno de los 12 departamentos que no sufrieron daños mayores.

El día del sismo los vecinos de esta calle corrieron despavoridos, una humareda de color blanco salió del edificio 10; en ese entonces estaba inclinado, pero no al nivel de ahora, dice Lourdes. Ante el riesgo, los vecinos cerraron la circulación a los autos y colocaron tres carpas para reunirse, donde tienen cobertores, comida y una mesa con sillas alrededor.

El gobierno capitalino anunció que el edificio se demolería en noviembre del año pasado, pero el proceso se detuvo porque una vecina interpuso un amparo para no tirar el inmueble, ahora se sumaron dos personas más.

Cientos de vecinos de casas aledañas se organizaron, contrataron un abogado para defenderse y buscar una solución; sin embargo, un juez les dijo que ellos no importan y les pidió que demostraran con estudios científicos el peligro de colapso del edificio.

A seis meses del sismo los vecinos no pueden entrar por sus cosas, se los impiden los policías capitalinos que hacen rondines de vigilancia. Además, los afectados contrataron personal de seguridad para evitar que roben sus pertenencias. “No es fácil vivir afuera, todos queremos regresar a nuestras casas”, dice Lourdes.

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