Su mayor ilusión es representar a Jesús

Jonathan Hernández Campos, ingeniero en Comunicaciones, tiene la meta de convertirse en el personaje más importante de la Pasión de Cristo de Iztapalapa
Jonathan Hernández cumple una manda en memoria de su abuelita y carga una cruz de 120 kilos. (LUIS ENRIQUE RAMÍREZ. EL UNIVERSAL)
31/03/2018
00:54
LUIS ENRIQUE RAMÍREZ
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Jonathan Hernández Campos es ingeniero en Comunicaciones, egresado de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) Culhuacán, y además de tener la aspiración de colocarse en un lugar donde pueda desarrollar los aprendizajes adquiridos en la universidad, también tiene la meta de convertirse en el personaje más importante de la Pasión de Cristo de Iztapalapa: Jesús.

“Ya llevo dos intentos, lamentablemente no me he quedado. Es una gran aspiración y seguiré luchando hasta poder conseguir el papel más importante de la representación. Desde muy pequeño he sido testigo de los hombres que han representado a Jesús, y es obvio que a uno siempre le dan ganas de alcanzar ese papel”, expresó el joven de 25 años.

Es originario del pueblo de San José, uno de los ocho barrios de la demarcación, y desde hace siete años sale de su domicilio descalzo, con los tobillos vendados y ataviado en una túnica, cargando una cruz de aproximadamente 120 kilos para cumplir con la manda que prometió realizar, durante 10 años, desde el día en que falleció su abuelita materna.

“La principal razón fue mi abuelita; prometí venir durante 10 años, llevo siete, ya casi termino, pero año con año lo hago con la misma entrega y amor”, dijo.

Los intentos fallidos no rompen con la ilusión del joven, ya que desde niño ha vivido de una manera muy emotiva la representación de la Pasión de Cristo.

“A la vez te desilusionas, porque sabes que cumples con los requisitos: no tengo tatuajes, no consumo drogas, soy soltero, pero no le hace, voy a seguir intentando hasta que se me dé la oportunidad de alcanzar una de mis metas”, dijo.

Jonathan, de espigada figura, cabello rizado y pies llenos de heridas por el camino, asegura que el amor que siente por su abuelita fallecida y el apoyo de su familia son los motivos más grandes para no fallar a la celebración religiosa desde hace siete años.

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