San Juditas congrega a cientos de feligreses

Honrarán con misas al santo de las causas desesperadas en el templo de San Hipólito
Las peticiones que los feligreces suelen hacer al apóstol van desde trabajo, salud o favores como protección para cometer algún ilícito, destaca especialista. (JUAN CARLOS REYES. EL UNIVERSAL)
28/10/2017
01:16
Andrea Ahedo
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San Judas Tadeo en escapularios, pulseras, cadenas, playeras, gorras y en figuras de todos tamaños que cargan sus devotos hasta la iglesia de San Hipólito en la colonia Centro. Este sábado 28 de octubre se oficiarán más de una quincena de misas en el templo. Cada día 28 de Octubre se le agradece al santo los “milagros” que ha cumplido, dicen los fieles.

La principal razón por la que la iglesia de San Hipólito se construyó hace más de 300 años fue para conmemorar la muerte de los españoles durante la Noche Triste en 1520; pero desde el año 2000, aproximadamente, San Hipólito es un referente para los adoradores.

“San Juditas”, el santo de las causas difíciles o desesperadas. Este “mote” que se le dio al santo derivó en un principio de una confusión de los fieles, asegura el especialista de la Universidad La Salle, César Rebolledo, en entrevista con EL UNIVERSAL.

Él explica en el artículo San Judas Tadeo: De la ficción hagiográfica a la estigmatización social que en un inicio la gente relacionaba a San Judas Tadeo con otro de los apóstoles, Judas Iscariote. “Dado que el nombre de Judas no resultaba muy favorable para propiciar la devoción a su persona, sólo unos cuantos, ‘los más desesperados’, se atrevían a invocarlo en la esfera de su vida privada como última opción en busca de intercesión divina. Según esta idea, la desesperanza orilló a que la gente se acercara a él; de ahí que haya sido reconocido como la figura que ayuda a enfrentar las situaciones más difíciles”, explica.

El santuario de San Judas Tadeo que hoy recibe miles de visitas, se instaló en 1982, 24 años después de que la figura del santo llegara desde Chicago, Estados Unidos, a la iglesia de San Hipólito. Desde ese entonces, asegura Rebolledo, el culto ascendió y los fieles, en su mayoría jóvenes, incrementaron. Alrededor de esta devoción hay diversos contrastes, pues las peticiones que suelen hacer al santo son: trabajo, salud e incluso el favor para poder cometer un acto delictivo, expone Rebolledo.

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