Planta de termovalorización, una contradicción ambiental: Greenpeace

La organización ambientalista consideró que el proyecto de tratamiento de basura será una fuente adicional de contaminación en la CDMX
(Foto: Archivo/El Universal)
05/09/2017
18:05
Sandra Hernández
Ciudad de México
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Para la organización ambientalista, Greenpeace, la operación de la planta termovalorizadora es una incongruencia en las acciones de mejora de la calidad del aire en la Ciudad de México y su zona metropolitana. 

La organización sostuvo que la planta de termovalorización “El Sarape” constituirá, como lo indica la propia Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), una fuente adicional de emisiones de material particulado y óxidos de nitrógeno para el aire de la Ciudad de México y su zona metropolitana.

“No es viable añadir ningún elemento que genere más contaminación, especialmente en una ciudad que no cumple con los estándares propuestos por la Organización Mundial de la Salud, o incluso las normas mexicanas, (…). Añadir esta fuente de emisión en la Ciudad de México, es la peor contradicción de Mancera en materia ambiental, pero aún más grave, es una decisión irresponsable, sin visión a largo plazo”, alertó Carlos Samayoa, coordinador de la campaña contra Tóxicos, de Greenpeace México.

El lunes pasado, el Gobierno de la Ciudad de México presentó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Planta de Termovalorización que entrará en operación en 18 meses.

Greenpeace sostuvo que este proyecto tampoco abona a resolver de fondo el tema de la gestión de residuos en la capital del país; refirió que en el contrato con la empresa Veolia se plantea la responsabilidad de la Agencia de Gestión Urbana (AGU) de incrementar la cantidad de residuos sólidos urbanos en el caso de que las características de humedad, porcentaje de orgánicos e inorgánicos y/o poder calorífico de los residuos impliquen la imposibilidad de que la empresa cumpla con su obligación de generar la cantidad de energía eléctrica acordada.

“La decisión de realizar este proyecto ancla a la capital del país, por lo menos durante los siguientes 30 años, a un modelo de gestión de residuos que se enfoca en suministrar a la planta de termovalorización grandes tonelajes de basura para que esta pueda operar.

“Es inconcebible que en una ciudad de vanguardia se esté pensando que es mejor quemar o enterrar basura, cuando el objetivo debería ser reducir al máximo su generación”, dijo Samayoa.

Informó que una verdadera solución requiere políticas para aumentar las tasas de reciclaje, así como planes bien definidos para reducir al más bajo nivel la generación de residuos que no tengan posibilidad de ser reaprovechados.

“La emisión de más contaminantes en una ciudad con mala calidad del aire; los daños a la salud en poblaciones aledañas al proyecto; la obstaculización de medidas de reducción, reciclaje y recuperación de residuos son algunos cuestionamientos básicos que el gobierno de la Ciudad de México no ha respondido”.

pmba

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