"Pero tú querías eso, ¿no?": historias de abortos clandestinos en América Latina

De acuerdo con la OMS sólo 1 de cada 4 abortos en América Latina es considerado como no peligroso; tres mujeres narraron a EL UNIVERSAL sus experiencias cuando decidieron terminar sus embarazos en México y Argentina
Marcha a favor del aborto
Foto: Edgar Tequianes / EL UNIVERSAL
08/08/2018
21:56
Denisse Mendez
Ciudad de México
Clínica de periodismo
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“Pero tú querías eso, ¿no? Tú querías abortar”, fue lo primero que Mariana* escuchó cuando despertó temblando por la anestesia después de realizarse un aborto clandestino.

Sólo tenía 20 años y no utilizó anticonceptivos al momento de tener relaciones sexuales. Al darse cuenta de que estaba embarazada decidió asistir a una clínica en la Ciudad de México a realizarse un aborto clandestino.

Recuerda la experiencia como algo horrible pues luego de la intervención despertó llorando y sufrió violencia psicológica por parte del doctor que le realizó el legrado.

Al salir del lugar, sus amigas la esperaban, pues debido a su edad y a que la práctica estaba penalizada, no era un tema del que podría hablar con sus padres, así que todo debía ser a escondidas.

Luego de la intervención su cuerpo no sufrió consecuencias y se pudo embarazar de nuevo, esta vez planeado y por decisión suya, pero psicológicamente se sintió muy mal y se deprimió: Para  Mariana abortar no es algo que se viva solo en el momento, sino que todo lo que conlleva y lo que le pasa a la mujer aborta la acompañan toda la vida.

“Es nuestro cuerpo y son nuestras reglas y nadie más tendría por qué mandar en ellas.”

A sus 44 años, y con una hija de 9 años, Mariana* marcha a favor de la despenalización del aborto y comenta que hablar del tema debe dejar de ser un tabú, pues es algo que sea legal o no, va a seguir ocurriendo. Además de que debe haber más educación sexual y anticonceptivos para hombres y mujeres.

Afirmó que abortar no es algo que una mujer quiera hacer por placer pues la intervención es dolorosa y sufres violencia psicológica por parte de los médicos y enfermeras que llevan a cabo la intervención, pero llega a ser una necesidad y es una decisión muy fuerte de tomar.

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Foto: Edgar Tequianes / EL UNIVERSAL

“Yo quedé embarazada usando preservativo”

A sus 21 años Laura* abortó de manera clandestina en Argentina, alegando que tomó la decisión porque a esa edad no estaba en sus planes embarazarse.

Describe el hecho como un trámite más que como algo traumático, pues la enfermera que le hizo el aborto la trató de una manera muy distante y le dijo que no le podía contar nada a nadie, pues si alguien se enteraba, ella, su novio y la enfermera irían presos.

Procedió a pagar por la intervención y lo único que le dijeron es que sería algo rápido y que se quedaría dormida mientras la enfermera hacía su trabajo.

Mencionó que todas sus amigas cercanas han abortado al menos una vez.

Hoy, con un hijo de 3 años, marcha en México por que el aborto sea seguro, legal y gratuito, pues todos somos dueños de nuestro cuerpo y cada quién debe decidir sobre él y si quiere o no tener un bebé.

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Foto: Edgar Tequianes / EL UNIVERSAL

“Mi mamá estaba muy asustada porque había la posibilidad de que me fuera a un tutelar” 

Ana* se realizó un aborto a los 15 años en el baño de su casa administrándose misoprostol; cuando lo realizó, esta medicina aún no era legal en la Ciudad de México y además no tenía idea de como hacerlo de manera correcta. Recurrió a esta práctica, pues el método anticonceptivo que utilizaba no funcionó.

Tenía aproximadamente 4 meses de embarazo, pero ella siguió menstruando durante los primeros dos meses de gestación, lo que la hizo pensar que tenía menos tiempo.

Luego de tomar la medicina comenzó a sangrar y vio al producto caer en sus manos, pero no creyó que fuera algo grave. Fue hasta que vio que no paraba el sangrado que decidió hablar con su mamá y explicarle lo que estaba pasando.

Su mamá, preocupada, la llevó al hospital, donde preguntaron el motivo de su hemorragia. Al decir que fue por un aborto su mamá se preocupó, pues había la posibilidad de que la llevaran al tutelar de menores, pues la práctica estaba penada.

Ana* menciona que tuvo suerte, pues el día que la dieron de alta por alguna razón no estaban las personas del Ministerio Público, así que la dejaron salir sin revisar su registro y el porqué estaba ahí.

En la actualidad, Ana* tiene una hija de 7 meses debido a que el dispositivo DIU que le colocaron no funcionó como debería y marcha con ella en brazos pidiendo que no se culpe a la mujer por querer abortar y se eduque para que también los hombres sean responsables de utilizar los métodos anticonceptivos que existen.

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Foto: Edgar Tequianes / EL UNIVERSAL

Actualmente, en nuestro país solo es legal el aborto en la Ciudad de México, lo cual representa un grave problema para las personas de provincia, pues en la mayoría de las ocasiones no tienen los recursos para viajar a la ciudad a practicarse un aborto de manera legal, por lo que recurren a las clínicas donde realizan abortos clandestinos o se ven obligadas a continuar un embarazo que no desean.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) sólo uno de cada cuatro abortos en América Latina es considerado como no peligroso.
 

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*Los nombres de las entrevistadas fueron cambiados por cuestiones de privacidad.