Niño que perdió mano en Metro “siente que crecerán sus deditos”

Los padres de Yael, el niño que tuvo un accidente en las escaleras del Metro Tacubaya y perdió su mano, aseguran que no han recibido ayuda de las autoridades
Luego del accidente el pequeño no quiere realizar movimientos bruscos, se muestra temeroso y no ha querido asistir a la escuela porque no sabe qué responderle a sus compañeros cuando le pregunten sobre su accidente. (VALENTE ROSAS. EL UNIVERSAL)
16/10/2017
03:40
Ana Herrera
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Yael corre por los pasillos y pide a su papá que juegue con él. El pequeño de cinco años se carcajea mientras brinca por los escalones; sin embargo cuando apoya una botella en el muñón derecho para beber agua es cuando se ven las secuelas del accidente que tuvo hace dos meses y en el que perdió una de sus extremidades.

Desde que la mano derecha de Yael quedó prensada en una de las escaleras eléctricas de la estación del Metro Tacubaya, el pasado 19 de agosto, tanto su vida como la de su familia cambió radicalmente.

Entre sus planes estaban irse a vivir en Playa del Carmen, en el estado de Quintana Roo, pero estos deseos fueron truncados a fin de evitar más cambios en la vida del pequeño y ahora la familia vive en la casa de una tía de Is Bocet Rodríguez, papá del menor, quien todavía pregunta si su mano le crecerá otra vez.

Aunque Yael mantiene una sonrisa en su rostro, ha cambiado mucho anímicamente desde el fatal incidente.

“El niño siempre está con miedo, hay veces que no quiere hacer movimientos muy bruscos. Siempre está inseguro. Todavía no ha podido regresar a la escuela. Le preocupa mucho cómo lo van a ver, qué le van a decir y qué va a responder cuando le pregunten”, comentó Mónica Eslava, madre de Yael.

“Ha sido difícil, porque mi bebé hace muchas preguntas sobre su manita. Me pregunta si le van a volver a crecer sus deditos, incluso él me dice que siente que le crecen sus deditos. Es muy difícil hacerle ver la realidad... Decirle que esa parte de su cuerpo ya no le va a volver a crecer”, agregó Is Bocet.

Asimismo, la dinámica laboral de Is Bocet también cambió. Explicó que dejó de trabajar para poder atender al menor. Mónica Eslava relató que pese a tener el apoyo del resto de su familia, aún no encuentra la forma de sobrellevar la tragedia.

“Yo quisiera no ir [a trabajar] y quedarme con mi bebé, pero no puedo prescindir de la atención y el sustento que nos da mi trabajo”, dijo Mónica mientras le ruedan las lágrimas.

De acuerdo con los padres de Yael, cuando se registró el accidente las autoridades capitalinas les ofrecieron apoyo para la rehabilitación del menor; sin embargo, sólo les dieron una tableta electrónica y desde que el niño fue dado de alta no han vuelto a recibir una llamada de ellas.

En tanto, personal del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro comentó que cuando ocurrió el accidente, el pequeño fue atendido por elementos de seguridad, quienes lo canalizaron a una unidad médica, y después se les ofreció un seguro de viajero, el cual se les otorga a todos los pasajeros que sufren algún accidente dentro de la red.

Mónica Eslava reiteró “nos ofrecieron todo el apoyo, lo que necesitáramos; pero como tal, ayuda no hemos tenido. Estamos a la espera de ver cómo nos van a brindar este apoyo”.

Tras los hechos, la mamá del niño presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México luego de que Yael sufriera el accidente y perdiera su mano.

Por su parte, el organismo de derechos humanos informó que la queja es revisada por la Tercera Visitaduría y que debido a que la investigación sigue en curso todos los datos de ésta están reservados.

Una prótesis para Yael. En agosto pasado, luego de que la Fundación Markoptic supo del caso, contactó a EL UNIVERSAL para ofrecer una prótesis mecánica para Yael. La pieza sería reemplazada por una robótica cuando el niño crezca.

La organización de Sinaloa, creada para tratar el glaucoma, enfermedad que padece su fundador Manuel Gallardo Inzunza, ofreció pagar el aparato con el que el niño podrá retomar su vida; sin embargo, los padres de Yael tendrían que cubrir los costos de traslado al norte del país o los viáticos de dos ingenieros que se encargarían de colocarle el aparato.

Además la Fundación Prótesis 3D ofreció a los padres de Yael un brazo postizo desde el codo que le facilitaría al menor tomar objetos.

Ante los ofrecimientos que han recibido de distintas organizaciones para ayudar al pequeño a tener una mejor calidad de vida, Mónica Eslava señaló que aún valoran las opciones de ambas agrupaciones, porque contemplan los gastos para viajar a Sinaloa y lo práctico que puede resultar una pieza postiza.

Agregó que es complicado obtener los recursos para viajar a Sinaloa ya que ella es la única que obtiene el sustento para mantener a su familia.

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