Impunidad genera alza de delitos: especialistas

Exigen castigo ejemplar para criminales a fin de evitar reincidencia; llaman a desactivar el mercado negro de la mercancía robada
Debido a lo fácil que es salir de prisión cuando se comete un robo, los especialistas consideran que la cárcel no es suficiente castigo (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
26/10/2017
01:00
David Fuentes
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El aumento de los delitos del fuero común, incluso del homicidio doloso en la Ciudad, se debe principalmente a la impunidad y a que existe un mercado negro para todo lo robado, ya que la mercancía se vende a bajo precio en tianguis, deshuesaderos, en la calle, en negocios establecidos y ahora en internet, con facilidad y sin consecuencia alguna.

A estos factores se suma el beneficio que los criminales encontraron en la implementación del Sistema Penal Acusatorio, en el que el robo en cualquiera de sus modalidades —delito más cometido en la Ciudad— no se sanciona de manera ejemplar, provocando que con frecuencia salgan y regresen a prisión activándose la llamada “puerta giratoria”.

A decir de especialistas en cuestión de seguridad, para frenar la tendencia al alza en los delitos que más afectan a la sociedad se debe actuar con “mano dura” y terminar de tajo con los mercados negros, al tiempo que todos aquellos detenidos en flagrancia en un robo deben recibir un castigo ejemplar que no necesariamente debe ser la cárcel.

Destacaron que se deben controlar todos los mercados ambulantes y educar a la ciudadanía a no consumir en estos lugares, pues mientras exista demanda no se podrá romper el círculo vicioso de seguir nutriendo con productos robados a la población que después se queja de que fue víctima de la delincuencia.

“El problema principal es la impunidad, el delincuente o cualquier persona que piensa cometer un delito lo hace porque sabe que en este país es muy difícil que lo atrapen, para cuando se dan cuenta de que él fue ya está en otro país o en otra ciudad, saben que el resolver un caso les cuesta mucho trabajo a las autoridades y les toma tiempo, hay cientos de esos archivados.

“Y luego, si son detenidos, ¿cuál es el castigo?; ir a prisión no es castigo. No estamos hablando de pena capital, pero sí de sanciones más severas con las que el imputado sepa primero que si comete cualquier delito será detenido y castigado; dos, que ese castigo hará que piensen dos veces incluso robar un celular o una bicicleta”, comenta Salomón Rodríguez, abogado penalistas por la UNAM.

Para el criminólogo Alan González, el factor principal del incremento en los robos es el amplio mercado negro que hay en toda la Ciudad, de los que las autoridades tienen conocimiento y aún así no intervienen; este fenómeno, asegura, promueve la impunidad, pues para todos es “normal” el vender o comprar lo robado.

“Mientras existan zonas como el barrio Tepito, donde consigues mercancía pirata, productos robados e ilegal; tiendas en el Eje Central donde todos saben que van a parar los celulares robados; casas de empeño en las que reciben de todo sin pedir un solo documento, o ahora en internet, donde uno encuentra el producto que quiere a una mínima cantidad de su precio real, esto no va a parar.

“Se deben combatir estas islas de ilegalidad para que los delincuentes no tengan dónde vender lo que roban, al no haber un mercado el negocio ilícito se termina. Pero no sólo es eso, aquí entran las autoridades para ofrecer empleos o alguna actividad a todo el que era delincuente”, explica el catedrático del ITAM.

El penalista Antonio Cacho llama a poner un alto a la “puerta giratoria”, que se ha creado a raíz de la implementación de la nueva reforma penal que como última instancia busca la prisión, “el sistema como tal no está mal, el problema radica en que los delincuentes aprovechan los beneficios del sistema acusatorio, en eso no pensaron las autoridades”.

“Se deben hacer las reformas necesarias, no se debe sancionar de la misma manera a una persona con un expediente criminal que a una que comete un delito imprudencial, un choque o accidente, que a uno que roba un celular, ahí hay dolo porque sabe que es un negocio”, explica.

Los especialistas coinciden en que el proceso para que los cambios se puedan apreciar en la sociedad, una vez aplicados varios de estos puntos, será de dos generaciones, más de 20 años, lo que auguran complicado pues los mandatarios se preocupan más por sus aspiraciones políticas que en combatir la impunidad.

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