Fuimos linchados por la sociedad: policías que detuvieron a Marco

Policías que detuvieron a Marco dicen que actuaron bajo protocolo; nunca estuvieron bajo arresto ni dejaron de trabajar, aseguran
Los agentes afirmaron que revisaron al estudiante en las inmediaciones del Metrobús El Rosario debido a que un usuario, que supuestamente fue asaltado, les pidió ayuda y lo auxiliaron como lo harían con cualquier persona (BERENICE FREGOSO. EL UNIVERSAL)
30/01/2018
03:44
David Fuentes
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Martín González y Ricardo Trejo, dos de los cuatro policías de la Secretaría de Seguridad Pública que participaron en la detención de Marco Antonio, el martes pasado en las inmediaciones de la estación del Metrobús El Rosario, aseguran que viven una “pesadilla” por el caso, que consideran fue apegado a derecho y respetando los derechos humanos del imputado.

Aclaran que un joven que se encontraba en la misma estación, señaló a Marco como el participante en un aparente robo; por tal motivo, los oficiales se fueron contra él, pero corrió y debido a esto lo arrestaron, lo esposaron y lo subieron a la patrulla, sin uso de violencia y sin asestarle un solo golpe al menor de edad.

Sin embargo, al momento en que buscaron a la persona que lo señaló como participante en un supuesto delito, no la encontraron. Hicieron un recorrido en calles aledañas, después de revisarlo y no encontrarle nada lo soltaron porque no había delito que perseguir. Desde ese momento, aseguran, empezó la pesadilla para ellos, fueron “linchados” por la sociedad y las redes sociales.

“Nosotros nos enteramos al siguiente día que el joven estaba desaparecido. Nuestros superiores nos contactaron para que les explicaramos qué había pasado, llegó personal de Asuntos Internos y de Derechos Humanos para ver nuestro actuar, luego nos pidieron que acudiéramos a la Fiscalía Antisecuestros de la procuraduría como testigos de los hechos, hasta ahí fue que nos enteramos de todo, no sabíamos nada porque al joven se le dejó bien, incluso uno de mis compañeros vio que se subió a un camión de la zona.

“Nosotros en ningún momento actuamos mal ni le hicimos daño al muchacho, sólo cumplimos con nuestro deber como lo haríamos con cualquier persona que nos pida ayuda y nos digan que alguien le robo o hizo algo indebido”, comentó Martín González, quien dijo tener 20 años en la corporación policiaca sin ninguna infracción o llamado de atención.

Los oficiales reiteraron que desde que se dio a conocer la desaparición de Marco, han coadyuvado de manera voluntaria con las autoridades encargadas de la investigación. Aclararon que nunca estuvieron detenidos, presos ni fueron dados de baja; además siguen laborando, porque la investigación interna de la Secretaría de Seguridad capitalina demostró que actuaron sin violar un protocolo.

“No es que lo soltáramos nada más porque sí o porque quisiéramos dinero ni nada de eso, nuestro actuar fue correcto porque así lo marca la nueva reforma penal, si no había delito que perseguir, el joven no tenía por qué ser presentado con el Ministerio Público ni nada de eso, en ningún momento se violaron sus derechos ni lo maltratamos ni abusamos ni nada de eso”, explica Ricardo Trejo.

Los uniformados dicen sentirse decepcionados de la misma ciudadanía a la que protegen, de inmediato los “lincharon” en las redes sociales, “nos juzgaron sin saber en realidad cómo fueron las cosas. Pensaron que lo habíamos golpeado y aventado por ahí, tan inocente somos que estamos dando la cara”, continúo González.

“Tenemos familia, hijos y todos se dieron cuenta de cómo la pasamos mal por todo lo que decían de nosotros. La gente a la primera juzga y eso nos hizo mucho daño. No es justo que por este incidente perdamos 20 o 22 años de trabajo, que nos hagan parecer como los malos de la película”, expresó el oficial Ricardo Trejo en entrevista con EL UNIVERSAL.

Ni la Secretaría de Seguridad ni los oficiales que detuvieron a Marco, saben que sucedió con él después que lo bajaron de la patrulla ni cómo llegó al Estado de México, por lo que la investigación interna que realizó la dependencia liberó de cualquier responsabilidad a los agentes.

Consideran que ahora su problema es recuperar su credibilidad, incluso temen alguna agresión de parte de la sociedad a la que juraron proteger. “El asunto es que ahora tenemos miedo, la gente sigue muy molesta y enojada, la misma a la que defendemos, por la que podríamos dar la vida, no sabemos cómo será afuera, si nos reclamen o incluso nos agredan”, puntualizaron los entrevistados.

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