“El cohetero se limpia las lágrimas y sigue trabajando”

Hace una año el cielo de Tultepec se inundó de humo y ruido. En un tris el mercado de San Pablito quedó reducido a escombros y tragedia
Doña Erendira explica que oyó una explosión y lo único que hizo fue “correr y correr”. (JUAN M. BARRERA. EL UNIVERSAL)
20/12/2017
00:44
Juan Manuel Barrera
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“Nomás se oyó un trueno fuerte y a correr”, recuerda Eréndira Silva Soto, propietaria del local 103, Pirotecnia El Trineo. Hace una año el cielo de Tultepec se inundó de humo y ruido. En un tris el mercado de San Pablito quedó reducido a escombros y tragedia. Ese día murieron 26 personas y decenas resultaron lesionadas. En los siguientes días fallecieron más locatarios y clientes hasta llegar a 42, en lo que es considerada la mayor tragedia de este pueblo de artesanos.

“Ha habido muchas tristezas. Los talleres a veces truenan en La Saucera y es bien triste, porque haga de cuenta se murieron y al otro día ellos se limpian las lágrimas y a volver a seguir. Las cosas ya están hechas, donde tienen que cumplir, entonces ¿qué se hace? Con dolor de nuestro corazón, se perdió la familia, otra vez levántate y dale”, dice Silva.

Añade: “¿Cuál es la vida de un cohetero? Es muy bonita, pero también así como te da, te quita en un momento. Y así seguirá. Aquí simplemente lo vio, en un minuto, así como teníamos mucho, se nos acabó”.

Doña Eréndira estaba en su local El Trineo. Eran casi las 14:40 cuando escuchó el primer trueno. “Me encontraba en la parte de este lado y lo único que me acuerdo, a correr. Y el trueno que se oyó fuerte, que no supimos, yo no sabía por qué había sido”, dice.

Asegura: “Ya no pude ver nada porque haga de cuenta me perdí, cuando iba corriendo ubiqué, me dije, ‘es por donde yo estoy’. Corrí y me perdí de todo, llegué hasta el puente”.

La mujer no escuchó las explosiones ni las ambulancias. Un policía estatal la detuvo y le preguntó qué pasaba. “Dije ‘estoy viva’, ¿qué pasó, qué sucedió? Cuando pasó el rato, mi esposo, mis hijos me vinieron a buscar, yo les decía déjenme ir a ver”.

“Me vine a meter acá y desgraciadamente compañeras mías habían fallecido. Sentí la tristeza, porque mi puesto quedó de pie, es Pirotecnia El Trineo, estoy en la parte de enfrente y soy el local 103. Me dio tristeza al ver que mi puesto quedó de pie, dije ‘todo mi esfuerzo, todo lo que había avanzado, se terminó’”.

Explica: “No puedo decir, no podría decir que no vuelvo porque vivimos de eso. Tuviéramos otra cosa, a lo mejor diría hasta ahí”.

Concluye: “A la mejor no me toca aquí, me toca en otro lado. Sólo Dios sabe, pero para mí fue muy feo lo que pasó”.

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