Alexandria, de 14 años, tiene una semana desaparecida

Los padres de la menor refieren que les pidieron dejar pasar 72 horas para activar la alerta Amber “pues pudo irse por su voluntad”
24/01/2018
01:19
Andrea Ahedo
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Alexandria Méndez, de 14 años, está desaparecida desde hace una semana. El lunes, después de la secundaria, llegó a su casa, en la colonia Santiago Ahuizotla, Azcapotzalco, con su madre y su hermana menor.

“Las autoridades dicen que no pueden activar la alerta Ámber porque no saben si se fue por su voluntad. Me dicen qué tal vez se fue por el castigo que le puse, pero ella está en la calle sola”, dice Tania Ávalos, de 31 años.

Ese día ella tuvo que irse al trabajo, como todos los días, y dejó a sus hijas en casa. A las cuatro de la tarde, cuando marcó para checar cómo estaban, la hermana pequeña le dijo que Alexandria no estaba. En la segunda llamada la respuesta fue la misma.

Tania regresó a casa porque sabía que algo estaba mal. “Mi niña era de casa. Ella nunca salía sola. Todo el tiempo estaba con alguien. Y ahora está allá afuera sola”.

Al día siguiente fueron a la procuraduría para levantar una denuncia por la desaparición, pero les dijeron que debían esperar 72 horas para corroborar que estuviera desparecida.

Los padres de Alexandria preguntaron a vecinos, a la amigos de la secundaria, a los familiares que viven en otras colonias si la han visto.

Según su madre, Alexandria usaba poco las redes sociales. Su primer celular le llegó como regalo de Reyes. La niña tiene una cuenta de Facebook que aún está abierta. En ésta tiene sólo tres fotos: una de ella y dos de un presunto novio de nombre Héctor.

La familia de la jovencita asegura que se ha comunicado con los abuelos del chico, que podría tener entre 13 y 15 años, quienes argumentaron que conocen a Alexandria.

Después de publicar en redes sociales que está desaparecida, unos familiares lejanos aseguraron que la vieron en Ecatepec, Estado de México. En el boletín es descrita como una menor de 14 años nueve meses a quien se le hace un hoyuelo en la ceja cuando sonríe. Vestía pantalón azul.

Todos los días, desde que la vieron por última vez, sus padres hablan cada seis horas a Locatel, van al Instituto de Ciencias Forenses en la colonia Doctores, y revisan las carpetas del Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (Capea) donde podría haber actualizaciones.

“Le diría que regrese. La extraño mucho. Y que siempre la voy a estar esperando con los brazos abiertos. Ella es mi vida”, dice Tania.

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