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¿Vinos estilo riojano?

La Rioja posee múltiples formas y expresiones
foto: istock
22/11/2017
18:52
CARLOS BORBOA
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¿Cuál es el estilo riojano? La respuesta, dirían algunos, se debate entre la tradición y la modernidad, entre el peso de la madera y el esplendor de la fruta. La realidad, querido lector, es que Rioja posee múltiples formas y expresiones, incapaces de ser catalogadas en un par de polos absolutos. La semana pasada asistí a la última reunión del “Círculo Rioja”, ejercicio impulsado por la Denominación de Origen Calificada con el propósito de promover la región y sus vinos en México. El encuentro ayudó a probar que, hoy como nunca, Rioja está abierta a la variedad. Decía Marcos Flores, sommelier responsable de guiar el recorrido, que “la DOCa Rioja reúne 144 municipios con características propias; es decir, 144 identidades vínicas diferentes.”Es cierto, si bien es posible apuntar a características sensoriales perfectamente definidas en las subzonas de la Rioja Alta, la Alavesa y la Rioja Baja, también es imposible resumir en tan cortas palabras el amplio rango de estilos que se producen a lo largo y ancho de la denominación. Para muestra, cinco etiquetas. Empezaré haciendo mención al ejemplar más peculiar del ejercicio: el Tempranillo Blanco de Nivarius. Esta variedad autóctona apareció en los años ochenta como consecuencia de una mutación genética natural en una cepa de Tempranillo en Murillo del Río Leza, La Rioja. Típicamente, deriva en vinos con matices cítricos, aromas de frutas tropicales y flores blancas. En el caso particular de Nivarius, se fermenta en foudres de tres mil 500 litros y después se cría nueve meses sobre sus propias lías, resultando en un blanco untuoso y fresco que se debate entre un Garantía de Origen y un Crianza. Justamente del lado de los Crianza contamos con dos tintos bien particulares. Primero, el Torno de Hacienda el Ternero, un monovarietal de Tempranillo con 12 meses en barrica de roble francés. En este, pareciera haberse minimizado al máximo la influencia de la madera para mostrar la pureza de la fruta, una herbacidad particular y una textura mucho más viva. Segundo, el Señorío de Somalo Tinto Crianza, mezcla de Tempranillo y Garnacha también con 12 meses en barrica de roble americano. Aquí, los matices predominantes son de cacao tostado, de especias cálidas y frutas confitadas. Sí, dos caldos de categorías afines, diametralmente opuestos. Nuevamente, variedad es la palabra. En la cúspide del ejercicio apuntamos a los estilos más clásicos. Repleto de notas pasificadas, bien torrefacto y amplio en boca, el Lagar de Cayo Reserva mostró la cara más tradicional de la denominación ibérica. Por el contrario, el Gran Reserva de Ramón Bilbao se mostró sorpresivo; imagine usted un tinto con 30 meses de barrica americana y otros 30 de botella, que ofrece un carácter herbáceo, agradable frutalidad y acidez viva... Esa, querido lector, es la diversidad riojana. 

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