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Una colección de ceviches

Hay restaurantes que, por alguna razón, te atrapan no solo en el paladar
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Fotos: NATALIA DE LA ROSA
29/04/2018
11:30
NATALIA DE LA ROSA
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Esta será mi última entrega en la serie de cocina peruana en Lima, Perú. Ubicado en el barrio de Barranco (su equivalente en México sería la colonia Roma), el Canta Rana comenzó hace ya varias décadas como un “huarique”. Los limeños utilizan esta palabra para denominar a aquellos comedores escondidos, de precio accesible y con una cocina deliciosa y, cuenta la historia del lugar, eso era el Canta Rana: un lugar   sencillo, económico y con un espacio rústico. Y, en cierta forma, conserva esta esencia.

El Canta Rana es de esos restaurantes cuyas paredes están cubiertas con una colección ecléctica, singular y única  de  memorabilia que narra su historia. (En la CDMX hay varios. Me vienen  a la mente dos: el Danubio, en el Centro,  o El fogón de Rodolfo, en la colonia Algarín).  Estoy segura que  únicamente el dueño (o quien sea responsable de haber clavado cada una de esas fotos, posters, listones, camisetas y banderines de fútbol y un largo etcétera) podría relatar la historia oculta de aquel lugar. 

Además de incentivar mi gusto, Canta Rana me planteó preguntas: ¿cómo es que, invariablemente, en estos lugares siempre hay un poster de Marilyn Monroe, otro de Los Beatles y una camiseta de Maradona?,  ¿de dónde llegaron cada una de las ranitas de cerámica que están arriba de la barra?, ¿cuál será la última pieza de esta colección aparentemente interminable?

Tal vez piensen que me he desviado del tema, pero no. Creo que hay restaurantes cuyos secretos nunca serán desvelados. ¿Cuál es el secreto de Canta Rana para preparar unas conchas negras tan pero tan ricas?, ¿por qué aquí la leche de tigre estaba tan sápida, ligeramente espesa, más blanca?, ¿por qué los choclos (elotes) estaban deliciosamente más dulces? No lo sé. 

La primera vez que visitamos, probamos un chicharrón de pescado, un ceviche mixto y un ceviche al ají amarillo. La segunda vez que fuimos probamos una parihuela (un estofado de pescado y mariscos con rocoto), otro ceviche mixto y un sándwich de pejerrey. La tercera vez que terminamos en Canta Rana comimos unas conchas negras, otro ceviche al ají amarillo, un sudado (una sopa de pescado blanco) y otro ceviche de pescado blanco. Y nos faltó el capítulo de los arroces. 

 Hay restaurantes que, por alguna razón, te atrapan no solo en el paladar. Puede ser el momento, la compañía, la comida, el lugar... Pero el conjunto se graba con una deliciosidad prístina en esos espacios entre abiertos y cerrados de la memoria. Tal vez por eso adornamos los espacios con fotografías:  para no olvidar.   

Canta Rana
Dirección: Génova 101, Barranco, Lima, Perú.
Tel:  + 51 999 134 343  / Costo:  en cada visita al Canta Rana probamos tres platillos más bebidas.  Cada cena costó cerca de 250 soles peruanos. Tipo de cambio: 1 sol por 5.6 pesos. 

 

—Natalia de la Rosa es periodista gastronómica, adicta a los tacos, el vino y los caldos. 

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