16 | JUN | 2019
Comenzaron las actividades de la semana del jerez (foto: Carlos Borboa)

Inicia la semana del jerez en CDMX

09/11/2017
11:15
CARLOS BORBOA
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Degustamos 18 vinos de la denominación Jerez-Xérès-Sherry dedicada para avalar la calidad de sus caldos

Un protagonista, 18 intérpretes, tres actos… Así, con una peculiar puesta en escena, arrancó la semana del jerez.
Hace algunas semanas le platicaba acerca de la International Sherry Week, un esfuerzo global dedicado a compartir la cultura del jerez a través de catas, degustaciones, maridajes y demás eventos inspirados en el generoso ibérico. En México, las actividades iniciaron el pasado lunes con el evento “Certificando Jerez”, una degustación de 18 vinos de la denominación Jerez-Xérès-Sherry dedicada a avalar la calidad de sus caldos. Para mí, la experiencia fue igual a ver a una veintena de grandes actores de la época interpretar el papel de Orson Welles en Ciudadano Kane.

El primer acto, dedicado a Manzanillas y Finos, reunió a siete actores: Manzanilla La Guita, Fino Real Tesoro, Fino Tío Pepe, Fino La Ina, Fino Emilio Hidalgo, Fino Quinta y el Fino Dos Palmas, de la bodega González Byass. El común denominador en estos fermentados, elaborados con uvas Palomino y criados bajo velo de flor (levaduras que crecen naturalmente en la superficie del vino), fueron las notas de almendra, de hierba y flores, con la típica salinidad que caracteriza a la categoría. ¿Sorpresas? Sin lugar a dudas, el Dos Palmas, con aromas de aceitunas verdes, masa madre, avellanas, yodo y pera, un generoso de esos que se disfrutan solos, por horas y horas. 

En el segundo acto, el de los Amontillados, los Olorosos y los Palo Cortado, seis intérpretes fueron los encargados de mostrar las distintas caras del jerez: Amontillado Tresillo, Amontillado Soluqua, Amontillado Viña AB, Amontillado Príncipe, Oloroso Roberto Amillo y el Palo Cortado Marqués de Rodil. En varias ocasiones le he confesado mi fascinación por los Olorosos, caldos que se adicionan con alcohol vínico y se crían sin levaduras, dando como resultado una oxidación natural que les confiere color, sabores y aromas excepcionales. El ejemplar de Roberto Amillo no fue la excepción: frutos secos, acentos de flores, notas de barniz… ¡Cautivador!
Después de meterle nariz al Dry Sack Medium de Bodegas Williams & Humbert, un Palomino y Pedro Ximénez con intensos matices de frutos secos y nueces, llegamos al último acto, el de los jereces dulces. Elaborados con uvas Moscatel y Pedro Ximénez, estos vinos tienen una crianza exclusivamente oxidativa, que deriva en una gran concentración y complejidad sensorial. Hidalgo, Real Tesoro, Néctar y Álvaro Domecq 1730, todos de Pedro Ximénez, fueron los encargados de cerrar el ejercicio.

Concluiré citando a Raúl Vega, responsable de la degustación y uno de los cinco mexicanos reconocidos como formadores homologados de la D.O. Jerez-Xérès-Sherry: “la particularidad del jerez radica en su diversidad aromática y gustativa; hablamos, de un vino con múltiples expresiones, de un vino con cualidades únicas.” ¡Punto!  

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—Carlos Borboa es periodista gastronómico, sommelier certificado y juez internacional de vinos y destilados.
 

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