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Seis Reflexiones sobre temas globales tras el Council of Councils en Seúl

09/10/2018
21:40
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¿Caos? ¿Descomposición del orden internacional? ¿Hacia dónde va el multilateralismo? ¿Qué ocurre con la gobernanza global, los arreglos institucionales, las normas que las naciones del globo han construido para regular su comportamiento y evitar la anarquía o la ley del más fuerte? ¿Qué retos impone el ascenso del proteccionismo? ¿Debemos considerar el “Primero-Yo-ismo” como la nueva norma? ¿Hacia dónde marcha el proceso de pacificación de la península coreana? ¿Qué esperar de las disputas comerciales y geopolíticas entre Estados Unidos y China? ¿Qué es el tecno-nacionalismo y qué implicaciones puede tener para los procesos internacionales que están emergiendo? Estas fueron algunas de las preguntas que emergieron durante el foro del Council of Councils (o Consejo de Consejos), el cual fue convocado por el Council on Foreign Relations (CFR) de EU y por el East Asia Institute, y reunió a los institutos de política internacional de 28 países distintos. Tuve el honor de participar en este foro representando a COMEXI (Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales). En el blog de hoy comparto seis reflexiones sobre los temas abordados.
                           

1. Naturalmente, por el sitio de la reunión, el proceso de pacificación y desnuclearización de la península coreana fue una de las mayores discusiones. Podríamos decir que las posturas se centraron entre dos narrativas en competencia. Una visión optimista y una escéptica. Noté a varios funcionarios coreanos bastante optimistas, lo que se fundamenta esencialmente en lo siguiente: (a) en su visión, la participación directa de los liderazgos—concretamente de Kim Jong-un—en las negociaciones, muestran su seriedad; (b) Pyongyang está genuinamente afectada por las sanciones, especialmente tras haberse conseguido que China forzara su cumplimiento, y por tanto, su deseo por avanzar en las negociaciones es absolutamente real; (c) desde esta óptica, los retrocesos que se han observado no amenazan el proceso en el fondo; el presidente surcoreano Moon ha sido realmente eficaz en su labor de mediación y ha sabido eliminar obstáculos que han ido emergiendo, por lo que si se ofrecen incentivos adecuados, el proceso tiene futuro. En contra de esa narrativa, observé un escepticismo considerable en la mayor parte de analistas y pensadores de distintas partes del mundo. Su mirada menos positiva se basa en lo siguiente: (a) para Kim las armas nucleares consisten en un factor disuasivo fundamental a fin de garantizar su supervivencia y la de su régimen y garantizar el no ser atacados;  de modo que no se deshará tan fácilmente de eso que tanto tiempo, recursos y esfuerzo le ha costado lograr, mucho menos cuando los incentivos para hacerlo no son claros; (b) gracias a los avances en el diálogo, además de sus propias disputas con EU, China ahora se sentirá más relajada y no aplicará las sanciones con la misma fuerza, lo que desincentiva aún más el que Kim se vea forzado a conceder cuestiones esenciales; (c) el avance y extensión del proyecto nuclear norcoreano son de tal magnitud que sería imposible verificar su desmantelamiento real en un período menor a varios años. A pesar de todo ello, las distintas posiciones sostuvieron que es indispensable continuar adelante con el diálogo, ofrecer medidas creativas para incrementar la confianza, y atender las preocupaciones de fondo de Corea del Norte, con el fin de lograr que el abandonar las negociaciones sea más costoso para Kim que permitirles avanzar. Noté, en general, que los surcoreanos miran y entienden el problema de una forma muy distinta a los estadounidenses, lo que representa un riesgo, pero a la vez una enorme oportunidad. 

 

2. Más allá de la cuestión intercoreana, se habló de un número muy importante de temas varios, desde la salud pública en tiempos de cambios demográficos con poblaciones haciéndose más adultas, hasta otros muchos asuntos como el Ártico, la energía y más. Podríamos decir que el elemento transversal que cruza a esa serie de cuestiones es la necesidad de fortalecer la gobernanza global. Sin embargo, la preocupación expresada una y otra vez tiene que ver con que precisamente cuando más se requiere que exista una serie de instituciones y reglas internacionales para ordenar la conducta de los estados y mirar más allá de los intereses nacionales, es cuando la arquitectura del sistema internacional se encuentra bajo ataque por parte de los nacionalismos y los “Yo-Primero-ismos” (America First, entre otros). A lo largo de los distintos paneles, los participantes coincidieron en lo indispensable que es el que actores varios como diplomáticos, medios, academia, institutos de política y sociedad civil, empujen en sus distintos países, esfuerzos por contrarrestar las tendencias existentes que están vulnerando a este sistema internacional. La gobernanza global a través del multilateralismo y arreglos institucionales son elementos fundamentales para enfrentar una serie de retos futuros que nos van a afectar a todos, independientemente si somos capaces o no de apreciar estos retos en lo inmediato.  

  

3. Esto nos lleva directamente a Estados Unidos. La gran pregunta que se hace al respecto es si Trump representa una excepción que terminará el día en que él finalice su mandato, o si se trata de un nuevo rol aislacionista, nacionalista y proteccionista que la superpotencia jugará en lo sucesivo. Lo que quedó claro a lo largo de las distintas discusiones es que, al menos en este ámbito compuesto por academia, ex diplomáticos y analistas, Trump parecía ser, para los mismos participantes estadounidenses, una especie de actor externo y extraño a lo que su país representa, un actor al que ellos mismos critican en términos similares que sus contrapartes de otros países. Obviamente este sector no representa la base de apoyo del presidente, pero lo que sí enriquecería el diálogo, quizás, sería la presencia en este tipo de foros, de funcionarios estadounidenses que puedan al menos presentar y defender los argumentos de esta administración. Ese debate resulta, me parece, indispensable. De lo contrario, seguimos inmersos en un círculo en el que la mayor parte de actores en el planeta vive criticando a Trump, mientras él se mantiene haciendo lo que hace. El diálogo brilla por su ausencia y a falta de éste, no hay cómo encontrar terrenos comunes para acortar las brechas existentes entre esta serie de posturas.     

 

4. Asimismo, permeó en los distintos paneles la preocupación por China, su expansión alrededor de sus mares colindantes, y la vocación global que muestra su muy peculiar visión de desarrollo. En este tema, el gran acierto del foro es que sí había presencia de participantes chinos que aportaron miradas alternativas a las formas como tradicionalmente estos temas son entendidos desde Occidente. Entre estos participantes y algunos analistas expertos en temas chinos, se contribuyó a construir una narrativa consistente de elementos como los siguientes: (a) A China hay que entenderla mejor pues su pensamiento estratégico difiere del occidental. China no busca “imponer” su iniciativa Cinturón y Ruta (Belt and Road Initiative) como un instrumento de dominación, sino como una necesidad de reducir su dependencia de las economías occidentales y garantizar que otros países entretejan sus economías con la china; (b) Aún así, esto no implica que China no desee cooperar con Occidente; lo está haciendo con los países a quienes está logrando convencer de las bondades de su macro iniciativa de infraestructura; (c) En otros temas, China se encuentra impulsando medidas para elevar la calidad de su producción, lo que se denomina Made in China 2025, no como una estrategia meramente nacionalista, decían los participantes chinos, sino como la necesidad de modificar su imagen a nivel global; (d) Debo confesar que percibí una especie de frustración: China se está sintiendo fuertemente aislada en el tema coreano, al tiempo que es combatida ferozmente por la Casa Blanca, lo que no va a acarrear resultados favorables. Esto fue expresado en el foro en distintos momentos.     

5. Era también natural que en estos días se discutiese la amenaza al comercio internacional. El planteamiento es que el comercio global enfrenta grandes retos a partir de las medidas proteccionistas que países como EU (no solo éste) se encuentran implementando. La economía global se basa actualmente en una producción segmentada transnacionalmente, cuyas líneas fluyen a través de cadenas de abasto en las que participan países como el nuestro. En las salas se sentía un respiro colectivo entre los participantes gracias a la finalización de la renegociación del TLCAN (ahora llamado USMCA) y el TLC Corea del Sur-EU. Sin embargo, entre las discusiones se debatió un texto reciente del NYT en el que parece estarse revelando la gran estrategia de Trump: ir terminando negociaciones con aliados varios para entonces lanzar la caballería completa contra China, ahora, con un sistema de alianzas comerciales concluido. Esto, evidentemente, presenta enormes riesgos, principalmente porque las economías no se encuentran hoy en día separadas entre “nosotros” y “ellos”, sino entretejidas a través de lazos de interdependencia compleja. Participantes de todas partes del mundo expresaron su preocupación y la necesidad de activar a actores muy distintos para lograr mediar entre los dos superpoderes. Participantes de Corea del Sur manifestaron la posibilidad de usar a su país como colchón o mediador, ya que Seúl se ubica justo en medio de esas dos superpotencias, sus dos mayores socios comerciales.
 

6. El tema climático también emergió como uno de los grandes retos a enfrentar. Primero, por la publicación de un muy reciente reporte de un panel intergubernamental de expertos convocado por la ONU, que muestra riesgos más preocupantes en esta cuestión que los que anteriormente se tenían en consideración. Al parecer, el tope de 2 grados centígrados de calentamiento por encima de niveles preindustriales que se tenía como límite y meta para evitar riesgos mayores, será insuficiente. Hacia 2040, la Tierra podría estar experimentando peligros incalculables a raíz de un calentamiento de 1.5 grados por encima de los niveles preindustriales, lo que solo se podría evitar con medidas drásticas de acá a los próximos 12 años. Esto conecta este tema de manera inmediata con la gobernanza global que arriba se señala, y con las doctrinas de Trump que llevan a la Casa Blanca a retirarse de los compromisos de París. La sociedad civil, academia, medios, institutos varios, organismos internacionales y más actores, deben hacer todo cuanto esté en sus manos para generar conciencia desde la raíz de nuestras sociedades, hasta las cúpulas de toma de decisiones. También se dijo, sin embargo—quizás una luz en el camino—que el rol de la tecnología (que se encuentra marchando a pasos veloces), así como el papel de las comunidades y los gobiernos en el nivel local, podrían ser cruciales para mitigar esos efectos. 

En realidad, hay muchos otros temas que fueron discutidos, no podría terminar solo con un texto en este blog. Me quedo, sin embargo, con la necesidad y urgencia de hacer todo cuanto esté en nuestras manos para incorporar estas reflexiones y otras relacionadas, en nuestras agendas de discusión más allá de nuestros temas comunes internos. Lo seguiremos comentando.

Twitter: @maurimm
 
 

Mauricio Meschoulam
Internacionalista, maestro en estudios humanísticos con especialización en historia, doctor en políticas públicas con especialización en terrorismo, mediación y paz. Profesor de la Universidad...

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