Yucatán, diversidad religiosa en la Península

De acuerdo con cifras oficiales, en el estado existen 145 grupos, religiones o sectas relacionadas con el clero, divinidad y futuro espiritual. Algunas de estas comunidades promueven el apoyo económico y médico a sus integrantes
Hay grupos, como los adoradores de la Santa Muerte, que no están registrados como marca la ley de asociaciones religiosas. Foto: CUAUHTÉMOC MORENO. EL UNIVERSAL
26/12/2017
02:47
Yazmín Rodríguez / Corresponsal
Ticul, Yucatán.
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Aunque oficialmente la Subsecretaría de Desarrollo Social y Asuntos Religiosos del gobierno de Yucatán estima que funcionan unos 145 grupos, religiones o sectas relacionadas con el clero, la divinidad y el futuro espiritual —independientemente de la religión católica—, es la zona sur del estado la que mayor número de creencias y adoraciones clericales tiene.

Los grupos son muy diversos: los pentecosteces, adventistas, presbiterianos, mormones, y recientemente hay presencia de musulmanes en el centro de Mérida.

Pero los grupos religiosos establecidas en la zona sur han crecido recientemente y se observa cómo poseen grandes edificios y viviendas con todos los servicios, hasta antenas parabólicas, internet y demás en algunos casos. Algunas de estos grupos promueven el apoyo médico y asistencial a quienes se adhieren.

Un ejemplo de la diversidad religiosa son las siguientes denominaciones distintas a la católica: Sociedad de la Ciencia Cristiana (en la colonia Vicente Solís), Comunidad Cristiana Pentecostés de México Lluvia de Gracia (Emiliano Zapata Sur), Iglesia Cristiana Pentecostés Independiente El Shaddai (Comisaría de Dzununcán) e Israel y Jerusalén (en Chuburná).

También Iglesia de Dios Peña de Horeb (colonia Yucatán), Iglesia Puerta de Salvación (carretera a Dzityá), Iglesia Bíblica La Roca (colonia Miguel Alemán), Fuego Pentecostal Ipum (Centro Histórico) e Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús Distrito Mérida (Esperanza).

Hay asociaciones religiosas muy pequeñas que en sus inicios improvisan templos en viviendas.

Algunas agrupaciones religiosas que hay en el interior del estado son Ministerio Macadesh (en Buctzotz), Iglesia Ministerio Nasas (Cholul), Iglesia de Jesucristo Dios en la República Mexicana (Peto), Cofraternidad de Iglesias Cristianas (Kanasín), Iglesia de Cristo (Yaxcabá y Sotuta), Iglesia Bautista Independiente Príncipe de Paz (Seyé), Iglesia Evangélica Pentecostés La Hermosa (Tizimín), Presbiterio Sac-Be (Izamal) e Iglesia Príncipe de Paz (Cantamayec).

Avanza presencia. De acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob), instancia que regula a la asociaciones religiosas, actualmente en el estado hay 145 agrupaciones.

Esa cifra es superior a las que hay en Quintana Roo (96) y en Campeche (66). En el país, Tamaulipas es el estado con mayor cantidad de grupos religiosos, con 576. En el otro extremo está Colima, con 17.

El delegado de la Segob, Rubén Valdez Ceh, afirmó que no han tenido reportes de conflictos por la presencia de sectas o grupos religiosos; sin embargo, reconoció que muchos de ellos en el interior del estado han avanzado, sobre todo entre gente de la etnia maya.

“El culto religioso es voluntario, nosotros nada más estamos pendientes por si hay denuncias, y hasta ahora nada”, explicó el delegado.

Por su parte, el subsecretario de Desarrollo Social y Asociaciones Religiosas del gobierno de Yucatán, Carlos Carrillo Paredes, afirmó a EL UNIVERSAL que no tienen reportes de irregularidades de las iglesias que operan en el estado, y explicó que todas ellas se registran ante la Segob y después de cinco años obtienen su registro final, pero antes deben cubrir requisitos de número de personas, periodicidad de sus eventos, entre otras obligaciones.

Aunque admitió que hay un crecimiento elevado en número de grupos o sectas diferentes a la católica, dijo que es ésta la que sigue siendo la mayoritaria en Yucatán.

Sin embargo, la aparición de los grupos religiosos también sin registro ha alertado a las autoridades locales, como el caso de la Luz del Espíritu y de los adoradores de la Santa Muerte, quienes formalmente no se han registrado tal como marca la ley de las asociaciones religiosas.

En el actual gobierno caso especial es el del actual gobernador Rolando Zapata Bello, quien a diferencia de sus antecesores, no profesa el catolicismo sino que es evangélico.

El arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, señaló que todas las religiones merecen respeto, independientemente de cómo planteen su creencia o su espiritualidad, y en ese sentido consideró que la Iglesia católica de Yucatán trabaja con sus sacerdotes, obispos y miembros eclesiásticos para ir avanzando en la mayor parte de los municipios.

El catolicismo, sostiene el prelado, tiene elevada influencia en los 106 municipios de Yucatán; sin embargo, reconoce que es evidentemente la presencia de nuevos y más grupos.

Influye a los mayas. Muchas de las comunidades mayas, se han inclinado por otras religiones, algunas de ellas con influencia extranjera (Estados Unidos y Canadá), debido al apoyo económico que brindan a sus seguidores.

En Ticul, la Luz del Mundo promueve convenios con hospitales de Estados Unidos para gente de las zonas rurales que necesitan cirugías de cataratas, oído y otras dolencias.

Esta ayuda influye para que la gente beneficiada finalmente decida estar o cambiarse de religión.

La investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) Gina Villagómez Valdez sostuvo que “evidentemente las necesidades y el apoyo a la gente cuando tiene algún problema de salud o de familia, influye para que crean o atestiguen más actos relacionados con el humanismo, la humildad, la divinidad”.

La especialista del Centro de Estudios Sociales y de Investigación, Hideyo Noguchi precisó que es obvio que en las zonas rurales hay carencias y que a veces ante la incapacidad de los gobiernos, los grupos religiosos, entran “al quite” en apoyo de esas personas “y, lógico, en contrapartida, tienen terreno fértil para inducirlos a esas creencias”.

El tema de las creencias religiosas y los ritos deben ser constantemente “monitoreados” por las autoridades del ramo, ya que a veces, sin saberlo, existen grupos radicales que utilizan los motivos religiosos para inducir a prácticas no muy sanas, recomendó Villagómez Valdez.

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