Sugieren estudiar cualidades y estrategias de conservación

Biólogos e historiadores coinciden en que lamentablemente no existe un estudio a fondo para conocer la situación ecológica, biológica y sobre todo etnozoológica sobre la rata de campo
Subsistencia. El cronista Margil Canizalez Romo indica que se debería invertir en investigaciones y un diagnóstico para conocer los ciclos de reproducción del roedor.
27/11/2017
02:36
Irma Mejía / Corresponsal
Trancoso.
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Biólogos e historiadores coinciden en que lamentablemente no existe un estudio a fondo para conocer la situación ecológica, biológica y sobre todo etnozoológica que permita desarrollar estrategias de la conservación de la biodiversidad y ecosistemas de la rata de campo, lo que sí tienen claro es que han disminuido.

El biólogo Daniel Hernández admite que, hasta el momento, en Zacatecas no existen investigaciones sobre esta especie y respalda la idea de que se debe elaborar un diagnóstico en el que se integren los conocimientos de los cazadores.

Lograr un estudio de esta magnitud, advierte, requiere de recursos, porque se debe conocer el comportamiento de este mamífero durante tres o cuatro ciclos, pero también se obligaría a diseñar un programa de desarrollo sustentable.

Esto implicaría una regulación no sólo de la rata de campo, sino de varias especies que se comercializan en tianguis y mercados. El especialista aclaró que no se trata de prohibir o sancionar, sino que permitiría establecer los beneficios de esta carne, así como el aprovechamiento, la conservación y asegurar la comercialización y actividad económica de sus pobladores.

Ricardo de la Rosa, ex presidente municipal y esposo de la actual alcaldesa, Gloria Estela Rosales Díaz, menciona que de niño buscaban ratas en cualquier nopalera para la comida. “No teníamos dinero para consumir otro tipo de carne, así que era parte de la dieta normal”. Ahora sólo salen a cazar en Semana Santa, ya que entre febrero y abril es cuando se da la mayor reproducción.

Asegura que los nidos de rata mermaron desde hace 20 años derivado de una fuerte nevada que siniestró todos los nopales y magueyes de Trancoso, donde actualmente hay 19 mil habitantes.

A su juicio, las autoridades ambientales deberían establecer áreas protegidas para reconstruir el hábitat y una campaña intensiva de reforestación en ese municipio, ya que a la fecha no se han podido recuperar las cactáceas de aquella nevada.El cronista local, Margil Canizalez Romo, coincide en indicar que la helada de 1997 es la causa del decaimiento de la rata silvestre y propone que se debería invertir en investigaciones y un diagnóstico para conocer los ciclos de reproducción, además de establecer temporadas de vedas.

Sugiere que no sólo deben realizarse festivales que promuevan el consumo del caldo de rata, sino que a la par se deben tomar medidas para el cuidado de las especies que sobreviven de los nopales y magueyes.

Canizalez explica que con la creación de los ejidos en los procesos de desmonte, tanto la rata de campo, la víbora, el conejo y el tlacuache se convirtieron en parte de la dieta cotidiana de las zonas rurales en todo el altiplano de México, por tanto, considera que no es un alimento exclusivo del municipio de Fresnillo, ni tampoco del estado de Zacatecas, ya que también hay referencias de que se consume frecuentemente en pueblos de San Luis Potosí.

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