¿Qué pasó con?..Endeudados a 10 años de la gran inundación

Ante el desastre que dejaron las lluvias de hace una década y el insuficiente apoyo económico del gobierno, habitantes de Las Gaviotas solicitaron créditos para adquirir aparatos y reparar sus viviendas; hoy siguen pagando y los daños continúan
Antes de que las viviendas quedaran anegadas hace una década, las familias podían disfrutar de la vista del río Grijalva, donde se realizaba el tradicional desfile de barcos alegóricos (FOTOS: LUMA LÓPEZ)
26/10/2017
10:00
Leobardo Pérez Marín / Corresponsal
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Vilahermosa

“Nosotros le ganamos a Trump, a nosotros nos pusieron primero los muros”, dice William Morales, ex delegado municipal, al recordar que a 10 años de la “gran inundación” que vivió Tabasco, la colonia Las Gaviotas no logra recuperarse.

Las lluvias comenzaron el 27 de octubre y se prolongaron tres días, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) cayeron 317 milímetros en total. En 24 horas llovió en Tabasco y en parte de Chiapas una cuarta parte de lo que llueve en todo el mes; el agua alcanzó un nivel histórico, no presentado en 50 años.

Las precipitaciones fueron suficientes para que 62% del estado se cubriera de agua y afectara a casi mil 500 localidades. El saldo fue de más de un millón 500 mil afectados, 6 mil 500 kilómetros de carreteras y caminos dañados, 132 puentes afectados, 570 mil hectáreas agrícolas siniestradas y 123 mil casas con problemas severos.

Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), los daños a la economía ascendieron a 31 mil 871 millones de pesos.

Las zonas más afectadas fueron el centro de Villahermosa y la colonia Las Gaviotas, que sólo están divididas por el río Grijalva. Ahí, el agua subió hasta siete metros, relata el ex delegado municipal de Las Gaviotas.

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A 10 años de distancia, para muchos de los afectados la vida es igual; del antes sólo conservan deudas y el recuerdo de una hermosa vista. Frente a sus hogares los vecinos tenían el afluente y presenciaban el tradicional desfile de barcos alegóricos, en tiempos de feria, tradición que terminó.

“Mucha gente a 10 años de la inundación sigue endeudada, porque muchas empresas que se dedicaban a los muebles empezaron a dar créditos y a la gente la embarcaron. Todo lo que sea gratis o fiado la gente lo agarra, pero el problema es pagar”, refirió William, quien aclara que en aquella ocasión les dieron 10 mil pesos en vales de enseres, que no sirvieron más que para comprar un refrigerador.

Doña Guadalupe, quien vivió esta tragedia, dijo que el apoyo fue insuficiente, ella tuvo que solicitar créditos en tiendas para adquirir su refrigerador, lavadora y estufa, “pasaron muchos años para que terminara de pagar, sólo me quedaron deudas, porque además nos prestaron dinero para reconstruir nuestra casa”, cuenta.

“Han pasado 10 años y aquí seguimos pagando las consecuencias de esa tragedia. Pagamos una deuda pero adquirimos otra. Lo que nos dieron no alcanzó”, señala.

Levantan barda. Una vez que pasó la tragedia, que no dejó pérdidas humanas, las autoridades estatales y federales decidieron construir un muro en las márgenes del río Grijalva, tanto del lado del Centro de la capital como de Las Gaviotas, ambos malecones desaparecieron.

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Su construcción inició en mayo del 2009 y terminó en septiembre del mismo año, mide 1.50 metros de alto y costó 35 millones de pesos. Fue el fin de una historia y tradición, ya nunca más se pudo observar el río desde la calle, el Malecón sigue abandonado y se convirtió en zona de peligro e inseguridad debido al abandono.

Ahora el edil de Centro, donde se ubica la ciudad de Villahermosa, Gerardo Gaudiano, y el Colegio de Ingenieros Civiles Tabasqueños han propuesto quitar o reducir la altura del muro del malecón, pero la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha dicho que no es factible.

La propuesta es que el tramo que va desde la avenida 27 de Febrero al puente Grijalva I, con medida de 1.50 metros, se reduzca a un metro, es decir , al menos 40 centímetros.

A 10 años de la “gran inundación”  se han invertido en obras hidráulicas 8 mil 500 millones de pesos, como parte del Programa Hídrico Integral de Tabasco (PHIT), anunciado en abril de 2008 por el entonces presidente de la República, Felipe Calderón. El programa arrancó con una inversión de mil 168 millones y desde ese entonces no se suspendieron los recursos; la actual administración federal también anunció la llegada de mil 400 millones de pesos más.

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Sin  embargo, el gobierno estatal, entonces encabezado por el priísta Andrés Granier, olvidó invertir en la infraestructura dañada en Las Gaviotas.

Para muestra está la Escuela Secundaria Técnica 39, que a 10 años mantiene aulas dañadas por el agua de aquella inundación. Dicho plantel sirvió  inicialmente como refugio y luego como helipuerto, pues desde los techos de los salones el Ejército rescató a muchas familias que se encontraban atrapadas.

El subdirector de la escuela, Agustín Ruiz Chévez,  relató a EL UNIVERSAL todas las peticiones que han hecho para que se logre recuperar algo de lo perdido en aquella inundación, pero nadie les hace caso: “Un servidor y la directora y también los directores y subdirectores anteriores, han hecho lo que pueden, pero la respuesta era completamente nula.    Mandamos la petición, el oficio hacia el gobernador, hacia la Secretaría de Educación, los diputados, y no dicen que no, pero nunca aterrizan nada”.

La maestra Margarita Zapata Candelero, quien vivió toda la tragedia cuenta: “La mayoría de los familiares y maestros lo pintamos todo, y por ejemplo, los talleres de computación se echaron a perder; el taller de industria del vestido, que tenía máquinas industriales se perdió, igual el taller de soldadura”.

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A 10 años de la inundación sólo queda el muro que divide al Centro de la ciudad y Las Gaviotas, deudas de familias y una escuela dañada que no se ha podido recuperar.

Todos los recursos que llegaron al estado después de las inundaciones fueron revisados por el Órgano Superior de Fiscalización (OSF). En ese entonces el PRI tenía el control del Congreso local y el fiscal auditor, Francisco Rullán, era afín al gobierno de Andrés Granier, lo que evitó una revisión a fondo o que se conociera a detalle si los recursos se usaron de manera adecuada. El PRD, que era la oposición, acusó desvío de recursos públicos, pero no pudieron comprobarlo.

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