Música cambia realidad en 8 áreas marginadas de Puebla

Desde 2000, 3 mil personas se han capacitado en Cecamba; compositor dice que hay 600 estudiantes en la zona
Pérez Olmedo, director artístico del Cecamba, cuenta que su primera presentación fue a los 21 años, después de estudiar composición musical y dirección en México, además de tomar cursos en Estados Unidos. (ÉDGAR ÁVILA. EL UNIVERSAL)
26/12/2017
02:04
Edgar Ávila / Corresponsal
Puebla.
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En ocho comunidades rurales de alta marginación, la música es el vehículo para cambiar realidades. Niños y jóvenes, después de tomar educación formal musical, se han convertido en doctores, agrónomos y hasta en directores de orquesta.

Desde el año 2000, cerca de 3 mil personas han pasado por el Centro de Capacitación de Música de Bandas (Cecamba), muchas encuentran oportunidades afuera de la localidad; sin embargo, regresan a compartir su experiencia y capacidad.

En la sierra de Puebla, la música se encuentra en “todos lados” y las bandas de viento son una representación cultural intangible del país, explica el director y compositor musical David Pérez Olmedo, quien durante su niñez tomó clases en el Cecamba.

Actualmente, cuenta con 600 estudiantes en Cuetzalan, Tlacuilotepec, Ciudad Serdán y Santa Catarina Los Reyes, así como en Santa María Chigmecatitlán, Santa Clara Huitziltepec, Santa Ana Coahuitlán, San Pablo Anicano y Huaquechula.
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“Lo que intentamos con el programa es darle educación formal, una oportunidad de conocer realidades distintas a los que viven en sus comunidades a través de la música”, explica el joven de 30 años, quien se ha presentado en importantes escenarios nacionales y del extranjero.

Pérez Olmedo es director artístico del Cecamba, un programa educativo y social del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Puebla. Su primera presentación fue a los 21 años, después de estudiar composición musical y dirección en México, además de tomar cursos en Estados Unidos.

Él como otros profesionistas regresaron a las comunidades de la entidad con el objetivo de enseñar a nuevas generaciones no sólo música, sino sacarlos del lugar de origen para que conozcan otros panoramas y adquieran nuevas experiencias.

“Lo que buscamos es que los niños de estas comunidades, que probablemente el papá o el abuelo tocan en alguna banda, tengan una educación donde aprendan a leer una partitura, pero que también puedan salir y convivir con compañeros de otras comunidades”, detalla el también director de la Banda Sinfónica de la Secretaría de Marina Armada de México.

En el Cecamba estudian alumnos de entre ocho y 18 años; sin embargo, se adaptan a las necesidades de las comunidades, dependiendo de los usos y costumbres, por lo que pueden llegar a aceptar estudiantes más chicos o más grandes. El repertorio musical también lo va planteando la propia comunidad, así docentes y directores “aprenden de sus habitantes”.
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De propia voz. “Tenemos médicos y agrónomos que se dieron cuenta a través del programa que podían salir. Muchos otros regresan y se convierten en directores, maestros”, afirma el músico más joven que ha dirigido la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

Entre las agrupaciones que ha encabezado se encuentran: la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y de Xalapa, Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez, Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México y la Orquesta de Cámara de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

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