Muere Citla, el ángel guardián de la montaña

El reconocido can que se “pegaba” al andar de los alpinistas en el Pico de Orizaba, murió hoy, debido a complicaciones por un tumor en su hígado
Foto: Especial
28/09/2017
14:36
Edgar Ávila / Corresponsal
Xalapa, Veracruz
-A +A

Citla, el perro conocido como el Ángel Guardián de la Montaña, falleció la mañana de hoy, debido a complicaciones por un tumor en su hígado.

Al can, que habitaba en el Pico de Orizaba, la montaña más alta de México, se le detectó un tumor en el hígado que provocó retención de líquidos y un cuadro de anemia, por lo que desde hace una semana era tratado medicamente.

Sin embargo, no respondió a los tratamientos y la mañana de hoy pereció Citla, quien desde hacía años vivía en el Pico de Orizaba, donde se refugiaba en la caseta de vigilancia en el Gran Telescopio Milimétricoa 4 mil metros sobre el nivel del mar; en la Cueva del Muerto a cuatro mil 200 metros; y en la parte alta de la montaña a cuatro mil 660 metros.

citla-1.jpg

La querida mascota, considerada uno de los mejores alpinistas de México, se "despidió" en sus redes sociales de sus seguidores con un emotivo mensaje.

"Grrrrrr guauuuu ya vamos llegando a la cumbre más alta Diosito me llamo, amigos… voy re  contento.. y quiero que ustedes también lo estén… guauuuuuu me llevo muchísimo amor.... desde aquí los veo. Grrrr", escribieron en la cuenta oficial de Facebook.

El presidente del Club Alpino Mexicano delegación Ciudad Serdán (Puebla) y su cuidador, Hilario Aguilar Aguilar, había reportado horas antes  que el higado del can ya no respondía y que tenía líquidos en sus pulmones, por lo que era inminente su deceso.
 

Galería

Enferma Citla, guardián del Pico de Orizaba

Este perro criollo cuida a los alpinistas que suben a la montaña más alta de México
Enferma Citla, guardián del Pico de Orizaba Enferma Citla, guardián del Pico de Orizaba

Su edad exacta se desconocía y la leyenda contaba que un albañil contratado –como muchos más- para construir parte del Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano que se encuentra a un costado del Pico de Orizaba, lo llevó a la montaña para que le hiciera compañía.

Los relatos recuerdan que desde entonces el perro se “pegaba” al andar de los alpinistas, a quienes seguía en su viaje a la inmensidad de esa zona y se convirtió en el guía de la montaña y en el ángel guardian de las personas que subían al techo de México.

Por las condiciones en las que el can vivió durante más de ocho años en la montaña, su corazón creció más allá del tamaño normal.

cfe

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

Comentarios