Fiscalía de Veracruz liga con crimen a periodista asesinado

Se encontraron en su teléfono conversaciones con integrantes de la delincuencia, asegura
Dos personas oran junto al ataúd de Gumaro Pérez durante su velorio en casa de su madre, en Acayucan, Veracruz (AP)
21/12/2017
03:04
Con información de Édgar Ávila
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En el Diario de Acayucan, Gumaro Pérez Aguilando —a quien las autoridades vinculan ahora con la delincuencia organizada— era El Hombre de Rojo, un sobrenombre que se le adjudicó debido a la sección en la que publicaba nota roja y recorría colonias trepado en una motocicleta vestido del mismo tono.

Los habitantes de las colonias lo ubicaban por el color que portaba en sus ropas; era un hombre que no paraba de trabajar.

Durante 15 años, colaboró en esa región violenta para distintos medios de comunicación de la zona sur de Veracruz, como Diario de Acayucan, El Mañanero, Diario del Sur y El Liberal del Sur.
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Hace siete años fundó un periódico digital denominado La Voz del Sur, que combinada con su empleo en el ayuntamiento de Acayucan, donde elaboraba boletines oficiales.

Ayer el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, a través de la Fiscalía General del Estado (FGE), determinó que el reportero Gumaro Pérez Aguilando no era periodista.

En un comunicado, informó “que no existe testimonio alguno de que el hoy finado se dedicaba a ejercer el periodismo”; así, de manera unilateral, le retiró la designación de periodista.

Más tarde, la Fiscalía General del Estado de Veracruz informó que las primeras investigaciones sobre el asesinato de Gumaro Pérez hacen presumir que estaba vinculado a un grupo delictivo que opera en el sur de la entidad.

A partir de elementos que obran en poder de la Fiscalía Especializada en Atención de Denuncias contra Comunicadores, “originan la probabilidad de que el hoy occiso formaba parte de un grupo delictivo que opera en el sur del estado”, detalló.
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Mediante la extracción pericial de datos, imágenes y conversaciones obtenidas a partir de su aparato telefónico móvil, al cual tuvo acceso mediando toda formalidad de ley, se encontraron conversaciones con integrantes de la delincuencia.

Destacó que existen registros proporcionados por el área de Prevención y Readaptación Social, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), de múltiples visitas realizadas por el finado a Gil “N”, alias El Negro, quien se encuentra recluido en un centro penitenciario y a quien se le vincula con el liderazgo del citado grupo delictivo.

Su esposa, Adelina Mendoza Hernández, aún recuerda las dos pequeñas aves que le regaló Gumaro como una forma de representar su vida en pareja; procrearon a un niño de seis años, quien se encontraba en la escuela cuando mataron a Pérez.

“Él me llamó para que me apurara, porque ya estaba en la escuela. Nos quedamos ahí viendo todo, y como yo tenía una cita de trabajo le pedí que nos fuéramos, pero él quiso quedarse”, relató Adelina a medios locales.
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Gumaro se quedó en el salón de primer grado donde se realizaba el festival de fin de año, mientras que ella salió al patio donde jugaba su hijo. Cuando se despedía del niño, se escucharon los disparos.

Los menores y padres de familia presentes salieron corriendo. “Una persona que tiene a su hijo en el mismo salón que el mío me dijo que era mi esposo y como yo tenía ahí a mi hijo le dije que no era cierto”, relató. Lo que más recuerda es que Gumaro era un hombre pacífico, bueno y que amaba a su hijo. 

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