En Chenalhó, los habitantes también viven aterrados

Los tzotziles de Chenalhó han visto llegar en los linderos de sus terrenos hombres que disparan con armas de alto poder hacia sus hogares, pero el hostigamiento tomó mayor fuerza hace 25 días
Desde hace 25 días, 800 hombres, mujeres, niños y ancianos dejaron sus hogares para refugiarse en Kakateal. Foto: MARÍA DE JESÚS PETERS. EL UNIVERSAL
02/12/2017
09:00
Fredy Martín Pérez / Corresponsal
Chenaló
-A +A

En una choza oculta entre los cafetales, tres de los siete hijos de Raymundo Ruiz Gutiérrez comen una hierba silvestre de sabor agridulce y semillas, para paliar el hambre a que están expuestos desde hace 25 días, cuando dejaron sus viviendas, para refugiarse en las montañas de Kakateal, territorio de Chenalhó, por los constantes tiroteos de armas de fuego de los tzotziles de Chalchihuitán.
 

Desde el 8 de julio, los tzotziles de Chenalhó han visto llegar en los linderos de sus terrenos hombres que disparan con armas de alto poder hacia sus hogares, pero el hostigamiento tomó mayor fuerza hace 25 días y desde entonces 800 hombres, mujeres, niños y ancianos dejaron sus hogares, para refugiarse en Kakateal.
5_0.jpeg

El territorio que se disputan los tzotziles de Chalchihuitán y Chenalhó corre entre las montañas, pero únicamente ellos saben dónde inician o terminan los linderos y cómo se modificó el territorio desde 1973, cuando ingenieros y topógrafos de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) modificaron los límites al trazar una línea recta sobre tierra de Chalchihuitán.
1_0.jpeg

Hace más de cuatro décadas los mojones corrían por fondo de una cañada, sobre un río de piedras verdes y pulidas y entonces los tzotziles de ambos municipios vivían en paz. “Los funcionarios de la Secretaría de la Reforma Agraria no quisieron ensuciarse los zapatos y realizaron el trazo en línea recta; el río era la frontera natural”, explica Rosendo Pérez Balcázar, un maestro en economía y derecho, que ha vivido el conflicto agrario entre habitantes de ambos municipios.
8.jpeg

Cuenta que el 8 de julio pasado, durante la ceremonia de clausura de la escuela primaria, un grupo de hombres de Chalchihuitán se parapetó desde los terrenos de Canaluntic y empezó a disparar con fusiles R-15, hacia Chenalhó y esto provocó que el evento se suspendiera y los niños, padres de familia y maestros se dispersaran entre el bosque.
 

Pero fue el 6 de noviembre, cuando los hombres armados recrudecieron el hostigamiento y desde las montañas de Chenalhó, empezaron a disparar armas de fuego desde las 20:00 horas, hasta las 05:00 de la madrugada. “Primero disparas armas de bajo calibre, pero en la madrugada usan armas de alto poder”, cuenta Pérez Balcázar.
6.jpeg

Las balas de hombres de Chalchihuitán han llegado hasta las casas de Fracción Polhó.
 

La anciana Micaela Gómez Paciencia mostró que un disparo de arma de fuego ingresó por una venta de su cocina y otro más, en el techo de la casa.
7.jpeg

Apenas, el 22 de noviembre los hombres se apostaron en las cercanías donde se estableció el puesto de vigilancia de la Policía Estatal Preventiva (PEP) y dispararon durante casi ocho horas. Los habitantes de Chenalhó saben que sus vecinos de la comunidad Pom, del municipio de Chalchihuitán están armados. 

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS