Detenido da ubicación de fosa en Tijuana; está en la zona donde operaba El Pozolero

En un terreno, conocido como La Gallera, fueron desenterrados más de 100 huesos humanos. Los detenidos colaboran cuando saben que ya tienen largas condenas, dijo el secretario de la Asociación Unidos por los Desaparecidos en Baja California, Fernando Ortigoza
Entre los restos hay cráneos, fémures, quijadas, dientes y otras piezas, que fueron colocadas en bolsas y enviadas a la Ciudad de México para que el equipo forense tome muestras genéticas. (CORTESÍA)
17/08/2017
01:25
Tijuana
Gabriela Martínez
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Un detenido fue la clave para hallar la fosa clandestina en la que fueron desenterrados más de 100 huesos humanos en un terreno, conocido como La Gallera, en la colonia Maclovio Rojas, al este de Tijuana, Baja California.

El secretario de la Asociación Unidos por los Desaparecidos en Baja California, Fernando Ortigoza, detalló que la detención ocurrió hace aproximadamente un mes y aunque confirmó que su expediente está relacionado con delitos del crimen organizado no especificó nombre ni grupo criminal para el que trabajaba.

“Ellos [los detenidos] cuando saben que ya tienen largas condenas deciden colaborar, saben que van a pasar toda su vida en la cárcel y a veces con el tiempo es cuando sienten culpa y hablan”, afirmó.

Ortigoza explicó que los restos fueron hallados el martes pasado durante el primer día de excavaciones que arrancó con el equipo de búsqueda, integrado por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada(SEIDO), la Procuraduría General de la República (PGR) y la Gendarmería.

Detalló que parte de lo hallado consistió en cráneos, fémures, quijadas, dientes y otras piezas, que fueron colocadas en bolsas café, las cuales fueron enviadas ese mismo día a la Cuidad de México para que el equipo forense tome muestras genéticas y las compare con aquellas que fueron tomadas a familiares de personas desaparecidas.

Precisó que de momento se ha descartado que los cuerpos hallan sido bañados en ácido debido al estado y las características en las que se encontraron, pero esperarán a un resultado más preciso.

“Por lo que comentó la arqueóloga piensan que esos huesos pueden tener varios años, tal vez cinco o seis, pero lo que nos alegra es que son piezas en buen estado y completas que pueden dar buenos resultados para estás pobres familias”, indicó.

Los trabajos estuvieron a cargo de un equipo de agentes de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada(SEIDO), además de arqueólogos de la Procuraduría General de la República (PGR) y oficiales de la Gendarmería. 

Ortigoza explicó que tras el hallazgo el personal de las fiscalías permanecerá por el resto de la semana para continuar con las excavaciones —que cada día profundizan por lo menos 60 centímetros en un area de aproximadamente 30 metros cuadrados.  

Esta es la tercera fosa clandestina encontrada dentro del terreno conocido como La Gallera; hace cinco años Santiago Meza López, alias El Pozolero, confesó tras su detención haber desecho en sosa cáustica más de 300 muertos.

En junio fue realizado el segundo operativo de búsqueda en este mismo predio, con resultados positivos. Entonces fueron localizadas pequeñas piezas óseas que después se confirmó que eran huesos humanos.

Años de búsqueda. La asociación Unidos por los Desaparecidos en Baja California ha encabezado una serie de operativos de búsqueda de fosas en Tijuana, Tecate y en las inmediaciones de Playas de Rosarito, con más de 10 terrenos que fueron señalados por detenidos relacionados con el crimen organizado.

Desde hace 10 años la asociación busca a cientos de personas, desde que el cártel de Sinaloa y los Arellano Félix utilizaron como método para deshacerse de los cuerpos disolverlos en sosa cáustica. En el año 2009 cuando esta técnica fue puesta al descubierto con la captura del Pozolero, quien trabajó durante años para dos cárteles disolviendo cuerpos en tambos, los cuales posteriormente vertió en predios de la ciudad.

Meza López se deshizo de los cuerpos de más de 300 personas, en un periodo de nueve años, primero para el cártel de Tijuana y después para el de Sinaloa. Le llamaron "el Pozolero" porque se encargaba de fragmentar los cuerpos y “cocinarlos” en ácido.

El Pozolero, un sinaloense que apenas rebasaba el metro y medio, fue entrenado por dos israelitas que reclutó el cártel de Tijuana, y trabajaba a las órdenes directas de Teodoro García Simental, El Teo, quien se peleó con Fernando Sánchez Arellano y se alió con Joaquín Guzmán. Por eso trabajó para ambos cárteles.

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