Zacatecas.— La estación ferroviaria de Cañitas de Felipe Pescador —municipio que está en medio del desierto zacatecano— se ha convertido en una bomba de tiempo que podría estallar en un fuerte problema social y humanitario por la detención de ferrocarriles en ese lugar, en los que viajan miles de migrantes centroamericanos y que han estado varados durante el fin de semana.

La tensión comenzó hace más de seis días, cuando más de mil migrantes, que viajaban en lomos del tren hacia la frontera norte, quedaron detenidos en diferentes tramos ferroviarios de Zacatecas.

En los municipios de Enrique Estrada y Calera los migrantes permanecieron tres días detenidos y se vieron obligados a tomar nuevas medidas, luego que vieron que el viernes comenzaron a llegar máquinas para arrastrar vagones, pero de vuelta hacia Aguascalientes.

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Al ver que podían dejarlos abandonados en ese lugar, la determinación de los extranjeros fue detener a todos los trenes que pasaran rumbo al norte del país y así lo hicieron, pero, solo lograron avanzar a la estación de Cañitas.

El enojo ha ido en aumento entre los miles de migrantes varados en Cañitas, Zacatecas. Demandan que se permita a los trenes continuar su camino hacia el norte Foto: Diana Valdez / El Universal
El enojo ha ido en aumento entre los miles de migrantes varados en Cañitas, Zacatecas. Demandan que se permita a los trenes continuar su camino hacia el norte Foto: Diana Valdez / El Universal

La mañana del domingo, al escuchar que llegaba un nuevo convoy, acordaron: “hay que poncharlo (detenerlo) a como dé lugar”, y lo lograron.

Mónica, una de las migrantes varadas, relató a EL UNIVERSAL que elementos de migración se acercaron con algunos de ellos para sugerirles que se fueran caminando.

“Nos dicen (migración) que cojamos la carretera y diciendo que no nos va a pasar nada, pero, la gente que estamos aquí consideramos que agarrar carretera está peligroso, porque no conocemos, y en las carreteras lo que nos espera son los cárteles (…). No podemos exponernos, así que no nos dejan alternativa más que ponchar (detener) trenes y subirnos para seguir avanzando”, explicó Mónica.

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El problema es que, conforme pasan los días, el número de migrantes varados se ha incrementado y ahora son casi tres mil.

Consideran que ni la empresa ferroviaria ni las autoridades migratorias permiten el avance de ningún tren que lleve migrantes y prefieren tenerlos abandonados en Cañitas.

Crece el enojo

Ayer, por un momento les volvió la esperanza al ver que avanzaba un tren, pero solo fueron unos pocos kilómetros, después retrocedió y quedaron donde mismo.

Esta situación comenzó a enardecer los ánimos, ya que consideraron que sólo los habían engañado, para poder liberar las vías para poder sacar al otro tren y regresarlo. La desesperación los invadió, algunos comenzaron a bloquear con piedras las vías del tren para impedir que se llevaran las máquinas.

Pasaban las horas y, en medio de un sol inclemente, se escuchaba cada vez más el llantos de los niños, mientras los adultos exigían al personal de la empresa Ferromex una respuesta.

Entre los miles de migrantes hay varios menores de edad que están a la intemperie. Foto: Diana Valdez / El Universal
Entre los miles de migrantes hay varios menores de edad que están a la intemperie. Foto: Diana Valdez / El Universal

Mencionaban que si bien un día antes les había llevado alimentos y agua, ahora sí la situación ya era otra y sólo imploraban que los sacaran de ese lugar. Al respecto, personal de Ferromex que llegó al lugar les respondió que ellos sólo eran trabajadores y no podrían darles solución.

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La tarde del viernes, las autoridades gubernamentales de Zacatecas informaron que pidieron a la empresa Ferromex —que es la que administra esta ruta— “que permita que el tren continúe con su recorrido”, pero, la respuesta que han recibido de dicha empresa es que el tren “se encuentra detenido debido al tránsito limitado en Estados Unidos y Canadá”.

Hasta ayer por la tarde no había nueva información oficial que permitiera saber si la empresa ferroviaria o autoridades migratorias de nivel federal iban a autorizar la reanudación del viaje del tren.

Cañitas es una zona con un clima agreste, cuyo pueblo llegó a ser una importante estación ferroviaria, pero con la privatización de los ferrocarriles, en 1995, este pueblo fue en decadencia tanto en cuestión económica como poblacional.

Actualmente tiene poco más de 8 mil habitantes y aquella gran terminal que fue importante hace un siglo, hoy está prácticamente abandonada. Las operaciones ferroviarias también disminuyeron y ahora sólo es el paso de la ruta de Aguascalientes a Torreón. Con información de Diana Valdez

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