Cártel de Acapulco disputa el control del penal: GCG

Busca hegemonía en venta de droga, alcohol y cobro de cuota: Grupo de Coordinación Guerrero
Privilegios. El Cida quiere hasta el control político del Cereso de Acapulco, dice el vocero de Seguridad, Roberto Álvarez (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
19/12/2017
04:32
Arturo de Dios Palma
Chilpancingo
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Integrantes del Cártel Independiente de Acapulco (Cida) están luchando por el control del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Acapulco, reconoció el vocero del Grupo Coordinación Guerrero (GCG), Roberto Álvarez Heredia.

“El Cida quiere todo el control; vender droga, alcohol, cobrar cuota y tener muchos privilegios. Quieren hasta el control político del penal”, afirmó el vocero de Seguridad.

El Cida es una banda que, según informes de la Fiscalía General de Estado (FGE), es una fragmentación del Cártel de los Beltrán Leyva, después del asesinato de su líder, Arturo Beltrán Leyva, en Cuernavaca, Morelos, en 2009.

Álvarez Heredia explicó que en julio pasado, cuando dentro del penal se dio la masacre de 28 reos —asesinados presuntamente por otros presos con ayuda de custodios—, las medidas se endurecieron y esto está provocando la inconformidad de dicho cártel, que busca recuperar el mando al interior, por lo que Álvarez Heredia asegura que no lo permitirán.

El Cereso, ingobernable. En esa cárcel ha pasado de todo: muertes, fugas, riñas, motines, y en distintos cateos se han encontrado sexoservidoras, costales de droga, televisores, pantallas, videojuegos, refrigeradores, armas de fuego y blancas, y hasta gallos de pelea.

El caso más reciente se dio apenas el viernes pasado cuando se registró un motín que se expandió hasta las calles: alrededor del penal hubo balaceras, transportistas bloquearon la Costera Miguel Alemán y hombres armados atacaron tres comandancias de la Policía Ministerial (PM).

La madrugada del viernes comenzó el traslado de ocho presos de alta peligrosidad. El Grupo Coordinación Guerrero informó que se trataba de reos que estaban generando ingobernabilidad dentro del reclusorio.

Mientras se daba el traslado, según se informó, un grupo de internos pidió una reunión con el director del penal, José Luis Figueroa Arellanes. El encuentro terminó con la retención del funcionario: lo golpearon “salvajemente” y la Policía Estatal tuvo que entrar a rescatarlo. Ahora, Figueroa Arellenes, de acuerdo con el vocero de Seguridad, se recupera en su casa de la golpiza que le dieron.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en el Diagnóstico nacional de supervisión penitenciario reprobó a los cuatro Ceresos más grandes de Guerrero: el de Chilpancingo, Acapulco, Iguala y Taxco. Al reclusorio de Acapulco lo calificaron con 4.76 puntos en una escala de 10.

Un aspecto que evaluó la CNDH fue la gobernabilidad de los penales, el de Acapulco, dice la comisión, está gobernado por los reos.

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