Cambió el azadón y el balón, por las balas

Afirma que de ser necesario, volvería a levantar un pueblo en armas
Cemeí Verdía Zepeda Comandante de la policía comunitaria de Santa María Ostula
01/11/2017
04:20
Carlos Arrieta
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En la comunidad de Santa María Ostula vive Cemeí Verdía Zepeda, comandante de la policía comunitaria de ese pueblo del municipio de Aquila, Michoacán, donde también fue uno de los principales pioneros de los grupos de autodefensas que nacieron en esa región de la sierra-costa michoacana.

Verdía cambió el azadón para sembrar papayas y el balón de futbol por las armas y balas, pero afirma que no se arrepiente, ya que el levantamiento de la lucha civil armada le regresó la tranquilidad a su pueblo.

Meses después de que pobladores de la cabecera municipal de Aquila iniciaran su lucha civil armada, en febrero del año 2014 surgieron las autodefensas en Santa María Ostula y se extendieron al resto del municipio para combatir y desterraron al grupo criminal Los Caballeros Templarios, que ya les habían arrebatado la actividad minera, sus playas, los bosques, los campos de cultivo, pero también la paz y en algunos casos, la vida.

Cemeí Verdía Zepeda recuerda que por decisión de las comunidades indígenas de esa región fue nombrado el primer comandante de las autodefensas y los templarios de inmediato le pusieron precio a su cabeza; llegaron a ofrecer hasta 500 mil pesos a quien asesinara al joven campesino, lo que derivó en dos atentados a los cuales sobrevivió.

Actualmente, Cemeí Verdía ha retomado sus actividades en el campo y cultiva papaya en cinco hectáreas que posee en la comunidad de El Zapote, pero aún no deja por completo las armas, ya que aún es el comandante de la guardia comunitaria de Santa María Ostula, población nahua regida por usos y costumbres.

Cemeí Verdía porta durante esta entrevista con EL UNIVERSAL sus armas de cargo comunitario (un AK-47 y su escuadra .9 milímetros) que le fueron registradas por la Sedena, para hacer labores de seguridad en su pueblo y en su municipio.

¿A qué te dedicas a tres años del levantamiento en armas?

—Nunca he dejado de dedicarme a la agricultura; las armas las agarramos porque fue una necesidad, por una deficiencia [de seguridad] que estaba ocurriendo en el estado y en todo el país, no sólo en Michoacán, nomás que a los michoacanos nos juzgan de que somos muy revoltosos, pero no somos revoltosos; no somos dejados y eso es muy diferente.

Siempre me he dedicado a la agricultura, a la papaya e inclusive cuando anduve en la lucha [armada], siempre me dediqué al campo y hoy que tengo más relajo, más tiempo, me dedico a lo que yo sé hacer y gracias a Dios la huerta ahí va.

¿Sigues siendo el comandante?

—Sí. Sigo siendo el comandante de la comunidad indígena de Santa María Ostula y con mucho orgullo representó el cargo. Yo ya desde 2009 he sido su comandante y después los autodefensas logramos limpiar ciertas áreas de Michoacá, y digo ciertas porque no todo está tranquilo.

Puedo decirte que Michoacán está tranquilo solamente de Tepalcatepec para abajo [Coalcomán, Chinicuila, Coahuayana y Aquila]. De ahí para arriba [hasta Morelia] se respira inseguridad todavía.

¿Cómo te describes ahora?

—Se puede decir que vuelvo a vivir la etapa que viví en su momento cuando empecé en la agricultura; soy uno de los hombres más felices que hay en este estado y en este bello municipio de Aquila , me dedico a la agricultura que es lo que sé hacer.

Ahorita traigo este rebelde [rifle] que ven aquí, que desde que inicié la lucha no lo he soltado, excepto cinco meses que me tuvieron alzado en un penal, pero regresando a mi pueblo, llegué a ser el mismo, llegué a tomar la comandancia en mi comunidad y ahorita describo que hago lo que me gusta hacer y me dedico al campo, que es mi prioridad. La realidad son más que mil palabras.

¿Volverías a levantar un pueblo en armas, Cemeí?

—Yo creo que si hay necesidad, sí. Nosotros [ahorita] no es que estemos opacados, que estemos apagados. Aquí donde nosotros estamos no hay la necesidad. Recuerda que hay un dicho que dice que violencia genera más violencia.

Pero nosotros no vamos a ocupar las armas para ir atacar, sólo si nos atacan; las armas son para defenderte. Esta arma es para defenderme, no es para ir a humillar, es para defensa propia, para no sufrir lo que están sufriendo muchos compañeros de Michoacán todavía que los están destazando; entonces, yo digo que mi pueblo, si fuera necesario, sí lo volveríamos a echar a andar.

Aquí no se ha apagado porque aquí ya no somos autodefensas, somos guardia comunal y también ayudamos en seguridad al presidente municipal en los momentos en que se nos ocupa y, por qué no, a la Secretaría de Seguridad Pública con quien estamos muy coordinados en cuestiones de que si hay un déficit y me piden el apoyo, yo con gusto lo voy a dar porque no quiero que mi gente de Michoacán siga sufriendo.

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