Caballo pura sangre gana carrera y cae muerto en Sinaloa

“El Cleto” venció a “El R-15” y a “El Comunista” en una carrera en el municipio de Angostura, pero falleció al cruzar la meta; se presume que un tratamientos con dosis excesivas de estimulantes le causó la muerte
Fotos: Bardo Villa / EL DEBATE
24/10/2017
21:10
Javier Cabrera Martínez / Corresponsal
Culiacán
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“El Cleto”, un caballo fino, veloz y de color blanco, compitió contra sus rivales “El R-15” y “El Comunista” el pasado 22 de octubre en el municipio de Angostura, en el taste (pista) que lleva el nombre de El Moro y la Mora. Durante la carrera, pactada a sólo 175 metros de extensión, “El Cleto” corrió como nunca y salió vencedor por un escaso margen, sin embargo, al terminar la competencia cayó muerto.

El taste, ubicado desde fines del 2015 en la comunidad de Alhuey, a 137 kilómetros al norte de la capital del estado, fue el escenario del deceso del animal.

Caballos pura sangre, de fina estampa y que corren a altas velocidades son sometidos a tratamientos con dosis excesivas de estimulantes con tal de alterar y “mejorar” su rendimiento, así como su capacidad en tramos cortos; se presume que “El Cleto” fue una víctima de ello.

Bardo Villa, viejo cronista de la fiesta hípica en el Valle del Evora, reseñó que durante sus años ha presenciado que, minutos previos a la carrera, los caballos son inyectados con supuestos “relajantes” en el cuello que presuntamente tienen la labor de disminuir la tensión del corcel ante la algarabía de los asistentes y los acordes de la música de banda.

Villa, quien ya está especializado en estos temas, aseguró que una versión sobre las muertes de los caballos es que son llevados a dar su mayor esfuerzo, en tramos muy cortos, con inyecciones que en realidad alteraron su metabolismo, una especie de estimulantes.

Conocedor de las diversas cuadras que crían a estos caballos para carreras de un cuarto de milla, explicó a EL UNIVERSAL que los potrillos, de acuerdo con sus linajes, se cotizan en el mercado internacional entre los 10 mil y los ciento cincuenta mil dólares.

“Los certificados de origen de los potrillos registran la identidad del semental que lo procreó, sus antecedentes de sangre y un récord en carreras conquistadas”, precisó.

En este tipo de carreras no existen premios en dinero ni en especie, el triunfo le da al animal fama y reconocimiento, por lo que su cotización se eleva y le permite convertirse en un referente. Precisamente por ello todos quieren que su caballo gane. A la par, los propietarios de cuna de abolengo realizan apuestas en miles de pesos.

Villa explicó que en los tastes, en días de fiesta la entrada es gratis, que se tiene música en vivo, venta de cerveza, y que el cruce de apuestas forma parte del espectáculo tradicional, incluso que los carreras son legales.

El municipio de Angostura que preside el alcalde Jesús Manuel Valenzuela, conocido como “El Chenel”, fue cuestionado por este diario sobre el deceso de los animales y sólo se respondió que los permisos de venta de bebidas alcohólicas, en los tastes, son facultad del estado, y que el ayuntamiento da el visto bueno. Sobre los cruces de apuestas, la autoridad municipal estableció que no le compete ese renglón.

Cuando los caballos mueren, sus dueños levantan el cuerpo y debido a eso no queda rastros ni evidencia de alguna necropsia que sustente el maltrato animal al que fueron expuestos.

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Otros casos

“El Cleto” no es el primero en morir de esta manera. Un corcel negro marrón de nombre “El Regalado” falleció en este mismo taste en una carrera pactada a 252 metros de recorrido, la tarde del pasado 23 de abril. Dejó atrás por escasos metros a su rival “El Terrorista”, de la cuadra de Buenavista, y sin embargo, al enfilarse a su cobertizo se desplomó en sus patas traseras.

Su muerte se registró a escasos minutos de que su jinete lo llevó hasta el jaladero para disminuir su velocidad y ser vitoreado por los asistentes, tras cruzar a toda velocidad en un escaso tramo del terreno.

Los domingos es tradición celebrar la fiesta hípica en este taste, con carreras de corceles, en tramos de un cuarto de milla (402.32 metros de longitud) y con cruces de apuestas, en donde, según cuentan los asistentes, la rivalidad entre los propietarios de las cuadras está presente.

Los expertos en la fiesta hípica estiman que el cuidado de un corcel de carreras, de genética pura sangre, puede variar entre los cinco mil y diez mil pesos mensuales, gastos en los que se incluye el salario del veterinario, el cuidador y su alimentación.

afcl

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