Los pastores llegan a "La jaula" de las locas

Mario Iván Martínez, quien es Zazá, recuerda su infancia en medio de villancicos
El elenco de la obra, protagonizada por Mario Iván (vestido azul) se reunió para poner el nacimiento. (FOTOS: ALEJANDRA LEYVA. EL UNIVERSAL)
23/12/2017
00:03
Sughey Baños
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Cuando se le pregunta a Mario Iván Martínez qué recuerdos tiene de su niñez sobre la Navidad, sin dudarlo responde que cuando acompañaba a su mamá, Margarita Isabel, a trabajar en algún teatro, y es precisamente en el escenario de uno, el Manolo Fábregas, donde se prepara para celebrar esta fecha colocando el tradicional nacimiento, pero en el personaje de la elegante Zazá, estrella y protagonista de La jaula de las locas.

“Convivíamos mucho con los actores en las compañías donde ella trabajaba los fines de año, después estábamos un tiempo con la familia de mi papá (el locutor Mario Iván Martínez Ortega), que es muy grande, no había solemnidad, vivían en sindicalismo en un departamento muy chiquito y la mitad de la sala estaba inundada de regalos, había de todo para comer pero nadie se sentaba a cenar porque todo se ponía en la mesa y se servían como en buffet”.

En contraste, explica que en casa de su abuela materna se seguían todas las formas para la cena navideña, todos sentados a la mesa y vestidos elegantemente, por eso cuando iban primero a esta cena y después a la de su otra abuela, él y su hermano Eugenio se sentían demasiado producidos para esta celebración.

Mientras coloca cada una de las piezas del nacimiento, acompañado de las cachels (Gilberto Recoder y Bruno Uribe) que son las bailarinas y también divas en potencia de La jaula de las locas, además de Carlos Pulido, quien da vida a George, esposo de Zazá; Mario Iván comparte otro recuerdo de estas fechas y que tiene qué ver con Inglaterra, donde cursó sus estudios de canto y actuación en la Academia de Música y Arte Dramático (LAMDA), en Londres.

“De niño viví allá, terminé la secundaria y comencé la prepa, fue la primera vez que vi la nieve, entré al coro de la escuela, cantábamos villancicos en la iglesia del colegio y esa era una experiencia muy deliciosa. Han sido navidades muy disímiles de acuerdo al lugar donde estaba viviendo, si mis padres estaban juntos, pero casi siempre muy reconfortantes en el sentido de que mis padres siempre tuvieron un apego por la fraternidad, la hermandad, la honestidad, la indulgencia... Este tipo de valores es importante resaltar en estas fechas”.

Uno de los momentos importantes que pasaba en familia, aun cuando sus padres ya se encontraban divorciados, era la colocación del nacimiento, porque él disfrutaba hacer las figuras del pesebre.

“Cuando estuve viviendo en Inglaterra en el taller de artesanías cuando estábamos estudiando cómo moldear cosas en arcilla decidí hacer un nacimiento mexicano y el director se enteró de esto y decidió que hiciera todas las figuritas, entonces venían los papás de mis amiguitos ingleses a ver el nacimiento que hizo el mexicano y se puso en el árbol a la entrada del colegio”.

Esa emoción qué vivió como niño Mario Iván la ha querido compartir con las nuevas generaciones, con sus espectáculos de la serie Un rato para imaginar, como Una Navidad de cuentos, Un cuento de Navidad y actualmente, Que dejen toditos los sueños abiertos, un homenaje a Cri.Cri. “Para mí ha sido muy importante ayudar a su formación cultural”.

El también cantante está por despedirse de Albin/Zazá, ya que las puertas de La Cage aux folles (La jaula de las locas) están por cerrar de manera definitiva este 30 de diciembre, después de dos años de temporada y más de 600 representaciones.

“Este proyecto llegó en el momento preciso en el cual tengo la edad para el personaje, al mismo tiempo la suficiente fuerza y juventud para poder enfrentarlo con dignidad, porque en unos años más ya sería difícil. De eso pedimos la limosna los actores, que los proyectos que anhelas lleguen en el momento propicio”.

Pero este cierre de La jaula de las locas y la Navidad tendrá este año un sabor agridulce para él, porque es el primer año sin Margarita Isabel, quien falleció el pasado 9 de abril.

“Todavía llego a casa y digo: ‘ay, le voy a platicar a mi mamá de una sesión de fotos o del proyecto que me ofrecieron’, entonces esto se tiene que vivir con aplomo, con resignación, con agradecimiento de haber tenido una madre tan ejemplar, fui muy afortunado de tenerla y la ausencia es doblemente difícil, pero creo que una de las soluciones es convivir con aquellos que abrazas en la vida diaria, en este caso yo tengo siete ahijados y pienso pasar la Navidad con ellos”.

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