Dan una refrescadita a chistes en teatro

A oscuras me da risa, de Ernesto Cano, regresa con guión renovado de la mano de Ariel Miramontes y José Luis Guarneros
Miramontes, en su papel de Albertano, y Daniel Bisogno en la puesta en escena, que habla sobre la infidelidad. (VALENTE ROSAS. EL UNIVERSAL)
25/03/2018
00:06
Sughey Baños
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Con humor blanco, ingenio y muchos enredos, el público del Centro Cultural Teatro II pudo reír durante dos horas con la puesta en escena A oscuras me da risa, que la tarde del viernes tuvo su función de estreno.

Ariel Miramontes en su personaje de Albertano Santacruz, José Luis Guarneros como la maestra Resurrección, Daniel Bisogno, Raquel Bigorra, Benito Castro, Armando Araiza y Wendy Braga lograron convocar a más de mil personas para está función especial, en la cual también estuvieron presentes sus colegas Isabel Madow, Liliana Arriaga, Tony Ballardi, Olivia Collins y los integrantes del grupo Caló.

“A oscuras me da risa se está convirtiendo en un clásico contemporáneo de la comedia en México, la han hecho en su momento grandes estrellas como Alejandro Suárez o Manuel Flaco Ibañez, pero sí le tuvimos que dar una refrescadita porque ya estaban un poco pasados de moda los chistes”, declaró Ariel Miramontes.

Desde las primeras escenas el público no paró de reír con las peripecias que Albertano y Resurrección tenían que hacer para que un joven matrimonio no descubra la doble infidelidad que se lleva a cabo en su propia casa, mientras tienen la visita inesperada de un miembro de la liga de la decencia.

“Está muy gracioso porque Ariel y yo estamos corriendo de un lado a otro, porque es una comedia de puertas entonces entramos, salimos, provocamos, somos un poco personajes pivotes y eso es muy divertido del enredo que se va generando, la pasamos muy bien”, dijo José Luis Guarneros, quien junto a Miramontes tuvo la tarea de adaptar esta obra escrita por Luis Ernesto Cano (q.e.p.d.)

Como lo habían adelantado en la conferencia de prensa, fue poco el doble sentido o las palabras altisonantes que se usaron durante esta historia, porque buscaron que este fuera un espectáculo que pudiera ser visto por gente de todas las edades.

Con un desenlace inesperado gracias al personaje de Benito Castro, quien pasó de ser guardián de las buenas costumbres y la moral a un pícaro enamorado, la gente regaló al elenco un prolongado aplauso y flores para las actrices, por la diversión que les dieron en esta función.

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