"Fue el jugo más caro de mi vida y ni vi a Mars"

Fanáticos de Bruno Mars no asistieron a clases, todo con tal de encontrarlo
Un día antes, fans se apostaron a la salida del hotel con la esperanza de ver al cantante.
03/02/2018
00:08
Erika Monroy
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Adriana Ángeles, de 18 años y Ana Laura Godínez, de 17, se gastaron 270 pesos en un jugo y cuatro panes. Ambas son fanáticas de Bruno Mars y pensaron que era una buena idea entrar al hotel en donde el cantante se hospeda, y así poder verlo.

“El jugo más caro de la vida, los panes más caros, eso sí, muy buenos, y para que no viéramos nada”, dijeron las estudiantes después de haber estado una hora en el restaurante del hotel esperando poder encontrarse con su ídolo.

“Nos tomamos muy despacio el jugo”, indicó Ana Laura, quien vino desde Iztapalapa. Ambas estuvieron en el hotel desde muy temprano y decidieron sacrificar sus clases de ayer, y es que aseguraron las jóvenes, hay prioridades.

“Una puede reponer un día de clases, pero que el negro venga y luego esperar otros cuatro años, pues no”, añadió Ángeles, quien estudia psicología.

Así fue que las dos chicas se unieron a la decena de fans mexicanos que estuvieron a las afueras del hotel, esperando que el cantante saliera a darles una mirada antes del concierto que ofreció ayer en la noche en el Foro Sol.

Fueron sólo unos segundos. Después de esperar el día entero afuera del hotel en el que se hospeda Bruno Mars, cuando dieron las 19:00 horas comenzó el movimiento de coches y algunos elementos de seguridad se colocaron afuera para esperar a que saliera su camioneta.

Los aproximadamente 10 fans se colocaron emocionados en una de las salidas del lugar y sostuvieron cámara fotográfica y una que otra pancarta esperando el momento en el que Bruno Mars saliera, hiciera una breve pausa, tal vez bajara el cristal del automóvil y les diera un saludo o una sonrisa.

Minutos después, una fila de camionetas salió lo más rápido posible del lugar y desapareció en la siguiente esquina.

Algunos juraron que iba en la camioneta de en medio, la blanca. Otros, un poco decepcionados, dijeron no haber visto nada y tan pronto como pasó, ellos también desaparecieron.

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