El rap, género de los olvidados que tienen voz

Con millones de seguidores, presentaciones y firmas, artistas underground se han ganado un lugar en donde no cabe la censura
ILUSTRACIÓN: STAFF INFOGRAFÍA
30/04/2018
00:00
Redacción
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Hay un universo subterráneo, casi oculto, en donde el rap manda. Sus ídolos tienen promotores, videos con millones de reproducciones y firmas de autógrafos. Forman una gran comunidad con un discurso propio, en el que código de cada rima tiene qué ver con la supervivencia, con la ley del más fuerte.

En México el rap no goza de la misma exposición de otros géneros como el pop, el rock y la música electrónica, pero no quiere decir que no exista un mercado ávido de escuchar sus letras, asistir a sus conciertos y otorgarles su lugar en escena más underground; esa en la que sus videos, muchas veces con escenas y lenguajes que muestran violencia explícita, no está regulado. En la que las canciones no son propiedad de una disquera, ni siquiera están registradas: son de todos, para todos.

“Culo no soy por cantar esas mamadas, mejor cambio de planes, puto, mejor saque su arma”, canta QBA en un video subido a YouTube en septiembre de 2006 titulado “Descanse en paz”. En él, se ve al rapero supuestamete sometiendo a un hombre cubierto de la cabeza, con sangre, y amarrado de las extremidades, mientras lo amenaza de muerte y finalmente le prende fuego.

El video supera los 687 mil reproducciones. Es protagonizado por Christian Omar Palma, joven que hace unos días confesó haber participado en el secuestro y el asesinato de tres estudiantes de cine, presuntamente actuando como miembro del Cartel Jalisco Nueva Generación.

El video, aunque violento, sigue en la plataforma porque no ha infligido las normas de YouTube. EL UNIVERSAL intentó contactar al equipo en México para ahondar más sobre sus políticas de términos y condiciones. Pese a no responder directamente, compartieron información referente a la plataforma, así como la actualización de sus lineamientos dentro de la comunidad.

La libertad en los contenidos, en especial los que no tienen grandes alcances, pertenece a la propia comunidad, que puede denunciar un video si este infringe las normas. El video de QBA, como muchos otros similares en el mismo sitio, no ha sido denunciado o no se han encontrado elementos suficientes para retirarlo.

“Cuando usas YouTube, te unes a una comunidad de personas de todo el mundo. Cada característica nueva y genial de la comunidad en YouTube implica un cierto nivel de confianza. Millones de usuarios respetan esa confianza y nosotros también confiamos en que te comportarás con responsabilidad”, explica el portal.

Cada minuto se cargan a esta plataforma 400 horas de contenido por lo que es imposible regularlo. Es la propia comunidad que lo hace; si se encuentra algo inapropiado puede denunciarlo.

El video marcado se revisa a fin de determinar si infringe los lineamientos que, en palabras de la empresa, no deben contener “imágenes de desnudos o contenido sexual, contenido perjudicial o peligroso, acoso y hostigamiento virtual, amenazas, así como spam y trampas”. Tampoco incitar “al odio y (ser) violento o explícito”.

El canal del rapero, que fue creado el 5 de noviembre de 2005, tiene hasta la fecha 19 millones de reproducciones en sus más de 67 videos, y mientras uno de ellos apenas tiene 16 mil reproducciones, existen otros que rebasan el medio millón de visualizaciones.

Otro, donde se ve tanto el trabajo de QBA como de otros raperos under es Aztlann12, está activo desde mayo de 2007 y hasta la fecha tiene más de 860 mil suscriptores. Ahí, decenas de raperos under comparten videos similares, que reciben considerables comentarios y “me gusta”.

Un problema para los anunciantes.

Al reproducir a estos artistas, la publicidad juega su papel. Entre un video y otro, lo mismo se encuentran anuncios de suavizantes para la ropa y descuentos en aerolíneas que campañas de cervezas, como es el caso de la actual campaña de cerveza Victoria.

Edson Noyola, director de marcas regionales de Grupo Modelo, aclaró que aunque la marca no controla los videos en donde su campaña será colocada, se busca que el mensaje siempre sea positivo, sin segregar o apuntar sólo a un tipo de consumidor.

“Nosotros vamos más que nada por target demográfico y sociodemográficos, queda muy abierto, y con base en eso es como pauta la herramienta. Si detecta que un target de 18 a 25 años está viendo Gokú (Dragon ball), se va con Gokú. YouTube tiene una cantidad inmensa de videos, en México me parece que se suben al día entre 30 mil, y muchas veces el material está designado con base en lo que el usuario está discriminando”, explicó.

Esto es, la marca no sólo cede el control sobre dónde se coloca su anuncio, sino que confía en lo que los usuarios, y el propio algoritmo de YouTube —algo llamado publicidad automatizada—, considera importante.

“Nosotros siempre estamos buscando presentar materiales donde se vea el talento mexicano, resaltar lo mejor de México, sin importar el género musical o el talento, y seguro la herramienta detectó que a él (QBA) se le consideraba ese tipo de persona”.

Esto no siempre ha sido tan sencillo. En marzo de 2017, AT&T y Johnson & Johnson amenazaron a la central de Estados Unidos con quitar su publicidad, luego de que esta fuera vista al iniciar videos de decapitaciones realizadas por grupos extremistas.

“No se puede negar que 2017 fue un año difícil, con muchos problemas que afectan a nuestra comunidad y nuestros socios publicitarios”, reconoció Paul Muret, vicepresidente de Google, dueña de YouTube, en el blog de la empresa.

“Nos apasiona proteger a nuestros usuarios, publicistas y creadores y asegurarnos que YouTube no sea un lugar en donde puedan ser cooptados por malos actores”.

YouTube ha tomado cartas en este país, en donde los contenidos son vigilados por cada vez más seres humanos por encima de algoritmos. En especial el de los canales más populares, Google Preferred, que representa 5% del total subido.

De momento, los videos similares a los de QBA, populares entre su comunidad, podrán seguir en la plataforma.

De lo vitual a lo real.

Los raperos underground llenan bares y recintos en diversos lugares, entre ellos lugares ubicados en Mexicali y Tijuana.

En este último, se iba a realizar la próxima presentación de QBA. Era un bar en donde el costo por entrada estaba  pautado en  100 pesos, pero por 150 más, sería VIP con derecho a foto y autógrafo.

En entrevista, MYOU, pseudónimo del productor  que tenía pactada una presentación con QBA y otros artistas este fin de semana, habló de cómo ha actuado para su empresa enfrentar  lo ocurrido.

“Me ha afectado muchísimo, al final lo cancelé y perdí todo lo que pagué, mucha gente se molestó.  Esta era la primera vez que iba a trabajar con QBA, perdí los vuelos y perdí todo,  ya todo estaba listo”.

El productor, quien dijo tener 20 años de edad y tres desde que comenzó a organizar este tipo de eventos, contó la forma en que los organiza y atrae a la audiencia que está ávida de ver a estos artistas de YouTube.

“Invertimos en publicidad para dar el primer paso, después consigues el permiso y luego el lugar, que a veces son por comisión”.

Reconoció que se busca que cualquier fan del artista, sea mayor de edad o no, busque entrar al lugar, siempre haciéndolo por la vía legal y con permisos certificados.

“Te dan unas horas para que entren menores y ya lo puedes hacer.  Varían los precios para el permiso, entran todas las edades”.

MYOU  sabe que aunque los aforos donde se presentan son más pequeños, siempre se busca privilegiar la experiencia. Es decir, no sólo la música es importante, también el que los seguidores vean a sus ídolos.

 “La gente compra más para la foto y convivencia con el artista. Dependiendo del evento hay lugares donde entran 300 y otros donde entran hasta 700 personas. Yo hago eventos en Tijuana y firmas en Mexicali”.

Existe una maquinaria bien engrasada que no puede comprarse con grandes producciones. Aún así, generan buenas ganancias tanto para los artistas como para los recintos en donde se presentan.  El productor aseguró que su trabajo continuará del mismo modo, pues cada vez son más los raperos que se popularizan por redes sociales y otras plataformas, y no todos pueden ser considerados delincuentes.

El rap es medio de expresión musical.

Meter a todos los raperos dentro de la misma categoría o considerarlo un género negativo es injusto, considera José Juan Olvera Gudiño, doctor en estudios humanísticos y que, además, ha dedicado gran parte de su vida a analizar el rap y cómo es que se vuelve una “economía de resistencia”.

Aunque el caso de QBA es aislado, a los ojos de otros sectores el rap tendrá un estigma difícil de borrar.

“El rap tiene un estigma de origen que le asocia siempre al vandalismo, la calle, las drogas, la violencia física y armada, sin embargo, este estigma de origen es diferente de lo que ocurre de los narcocorridos, que exaltan la violencia de las organizaciones criminales y también narran historias, hacen retratos de personas y describen escenas.

“A diferencia del rap, estas son súper producciones, algunas que además tienen un mercado trasnacional entre la zona del occidente de México y Estados Unidos. Esto les ha permitido aparecer en algunos medios masivos tradicionales, aunque haya una prohibición explícita en ciertos estados”.

Gudiño destacó que cada caso es diferente, y que así como muchos ven con mala cara a los artistas y a sus seguidores, también existe una vertiente de la misma que ha logrado colarse en el mercado a gran escala.

“En el universo del rap hay de todo. Yo pensaría traer a colación, por ejemplo, el premio Pulitzer que le acaban de entregar al rapero Kendrick Lamar, digo, si vamos a hablar de estigmas y de cómo estos impactan en un cuerpo o en una comunidad artística, pues también valdría la pena mencionarlo”.

Se refiere al rapero de 30 años que hace unos días obtuvo el premio en la categoría de composición gracias a su álbum DAMN., considerado importante para “tratar la complejidad de la vida afroamericana moderna”.

“Esta es la primera vez que se le otorga un tipo de estos premios a un rapero y si se observan las razones por las cuales le dieron el premio son bastante loables. A la música como tal se le suele achacar todo tipo de acciones, sublimes o denigrantes, dependiendo de quién y cómo la use”, dijo Olvera.

El rap expresa emociones profundas, racionalizar problemáticas para luego compartirlas, añadió. “Lo que sucede es que a diferencia de otra música popular, el rap exige al rapero y sus seguidores a no conformarse.  Esa es una parte que también debería analizarse precisamente ahora que existen estos casos. Deberíamos ver toda la potencialidad que tiene el rap para todas nuestras escuelas primarias y secundarias”. 

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