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Comprar nostalgia no es barato

Para los coleccionistas mexicanos, adquirir un álbum en formato físico resulta más complicado y costoso
Disco compacto. En las tiendas Mixup de México, el disco compacto de Taylor Swift versión estándar tiene un precio aproximado de 239 pesos.
12/02/2018
00:05
Ariel León
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Hoy, comprar un álbum o canción está a un clic de distancia y en unos segundos se puede disfrutar de cualquier canción en cualquier parte en la que el melómano se encuentre.

Las opciones son casi infinitas de un catálogo superior a los 300 millones de temas en el mundo. Por ello, optar por adquirir música en algún formato físico es cada vez más complicado y mucho más costoso.

En México, comprar un casete es más difícil que en Estados Unidos, aun cuando sellos discográficos trasnacionales como Sony Music, Warner Music y Universal editan a artistas en este formato, de momento no los distribuyen.

Una de las formas en las que los mexicanos pueden iniciar su colección de casetes es comprarlos en tiendas online, como Amazon o Urban Outfitters, pero se debe considerar que, además de que se paga en dólares, agregan el gasto de envío, lo que incrementa mucho el costo.

A esto se agregan los reproductores de cintas, que se han vuelto a vender y cuyo precio oscila entre los 20 dólares (para dispositivos portátiles), unos 400 pesos, y los 70 dólares (para caseteras grandes y con estéreo también llamadas boombox), unos mil 400 pesos.

Otra opción está en comprarlos en las páginas oficiales de los artistas, pero una vez más, el costo de eleva por las mismas razones que adquirirlos en las tiendas web.

De acuerdo con estimaciones de Billboard, 43% de todas las ventas de casetes    en 2016 se realizaron a través de operaciones directas al consumidor, como los sitios web personales de las bandas o las tiendas en línea de sellos discográficos independientes.

Para el crítico musical Alexx Ross, el punto fuerte que formatos como el vinilo o el casete tienen en comparación con la música digital, es que dan un plus para aquellos coleccionistas o fans empedernidos y eso hará que estos formatos sigan existiendo.

“Los casetes y el vinilo actúan como opción para los gustos estéticos de una banda y la destreza del diseño del producto, brinda al consumidor algo físico que apreciar en un momento en que la portada y el booklet han sido relegados a algo no esencial en la música”, dijo.

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